Una polémica se vivió este fin de semana por el cierre de calles en los alrededores del Estadio Nacional, en Ñuñoa, en el marco de los conciertos del artista urbano, Bad Bunny.
A raíz de esos hechos, es que el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, no solo presentó un recurso de protección, sino que también gestiona una reunión con el presidente electo, José Antonio Kast, para abordar la problemática y buscar soluciones.
A los tres masivos espectáculos acudieron más de
50.000 personas cada día (viernes, sábado y domingo), por lo que desde la organización, en pos de salvaguardar incidentes, cerraron el acceso a calles en el sector.
"No hay otra forma de protegernos de las mafias de revendedores y comercio ambulante que busca reventar las puertas del evento", sostuvo
Daniel Merino, director ejecutivo de Bizarro Entertainment —productora a cargo del concierto y también vinculada a la organización del Festival de Viña.
Sichel, además de presentar un recurso de protección por el corte de las calles, acusando a la productora de tomar decisiones arbitrarias que afectan a los vecinos del recinto deportivo, adelantó esta mañana para Emol que se está gestionando una reunión con el Presidente electo para buscar solucionar la problemática, cita que espera sea antes del inicio del Gobierno en marzo.
De acuerdo con el alcalde, la medida no solo habría dejado encerrados en sus casas a los vecinos de la zona, sino que calificó como "absurda" la forma en que se está administrando el estadio, y urgió que se incorpore a la municipalidad en la decisiones.
Una de las propuestas que aborda como urgente, y la cual adelantó que conversará con Kast, es la creación de un "directorio de administración del Estadio Nacional", en el cual la municipalidad sea parte.
"Aquí debería haber un directorio en que al menos participe el municipio de Ñuñoa, que haya una coadministración. Hoy día hay autónomos administradores del Instituto Nacional del Deporte que no sufren un impacto por el uso del estadio", sostiene el alcalde.
La propuesta incluye que las atribuciones que tendría el directorio serían determinar "cuándo y cómo se arrienda el estadio" y "qué parte de los ingresos que genera se reinviertan" en el mismo recinto.
"Los incentivos se pusieron en arrendar más el estadio y eso hace que ahora, solo entre noviembre de 2025 y enero de 2026, hayamos tenido casi seis veces la cantidad de eventos que tuvimos el año pasado en el estadio de más de cincuenta mil personas", asegura Sichel sobre los problemas de "fondo" de la administración actual.
"Como se ha ido arrendando más de lo lógico, el impacto en lo vecinos es gigante, pero además, por protocolos de seguridad, el estadio se ha ido como expendiendo. Ya no es solo el estadio, sino que cierran las calles, impiden el tránsito vehicular, limitan el acceso a los vecinos. En el fondo, literalmente, toman como rehenes las casas de las personas", agrega.
En ese sentido, dice que el complejo "pasó de generar por arriendo cerca de 1.000 millones en los últimos cuatro años a más de 4.000 millones este año y, por lo tanto, ha obtenido una cantidad de ingresos mucho mayor que lo que tenía antes por estos arriendos".
"Hoy día es una vergüenza cómo están sus alrededores, y no ha significado ningún beneficio para los que viven alrededor del recinto (...) La idea es que nunca más cuando haya eventos masivos el realizador de eventos masivos se pueda tomar la calle", argumenta Sichel.