Sacar o renovar la licencia de conducir en Chile sigue siendo un trámite que pone a prueba la paciencia. Conseguir hora en una municipalidad se ha transformado en una carrera contrarreloj que, en muchos casos, se pierde en minutos.
Pese a los cambios implementados el año pasado, como la digitalización del documento, el proceso no logró agilizarse, los problemas en el sistema persisten. Y es que alcaldes ya habían advertido que los municipios no estaban preparados para el cambio, con sistemas que se caían y una capacidad de atención insuficiente, lo que derivó en extensas listas de espera.
"Me pregunto por qué para pedir hora en las municipalidades para renovar la licencia de conducir hay que entrar en sus páginas web solo en un momento de la semana", cuestionó Alonso Carvajal en una carta a El Mercurio.
En Chile, el sistema de licencias de conducir es responsabilidad de las municipalidades. Cada comuna administra sus propios cupos, horarios y mecanismos de atención, sin un sistema nacional único de agendamiento.
Cómo funciona el sistema chileno
Para iniciar el trámite, las personas deben solicitar hora directamente en su municipio, ya sea por internet o de manera presencial. Las horas suelen liberarse en días y horarios específicos y se asignan para períodos acotados, lo que provoca que los cupos se agoten rápidamente.
Las críticas se repiten. En otra carta, una lectora señaló que "mi licencia de conducir vence en estos días y, pese a haber intentado durante más de dos meses obtener hora para su renovación, ha sido imposible debido al colapso del sistema".
Desde la Asociación de Municipalidades Rurales (AMUR) reconocen que el problema se arrastra desde la pandemia. Su vicepresidente y alcalde de Padre Hurtado, Felipe Muñoz (PS), explicó que "hay un tema generalizado con la cantidad de renovaciones (…) ese colapso no ha terminado".
Sobre la licencia digital, fue crítico, señalando que "la aplicación de la licencia digital, que se suponía era una mejora importante, generó un problema mayor porque los procesos son más lentos hoy día de lo que se hacía anteriormente", asegurando que en su comuna la capacidad de atención bajó entre un 30% y un 40%.
Pero, ¿cómo funciona el sistema en otros países?
Argentina: trámites previos 100% digitales
En Argentina, el proceso está más centralizado. El trámite comienza en la plataforma Mi Argentina, donde el usuario crea una cuenta, completa una declaración jurada de aptitud psicofísica y realiza un curso obligatorio de educación vial.
Solo después de cumplir esos pasos se puede solicitar turno en el centro emisor correspondiente. Esto permite que gran parte del proceso se realice antes de la atención presencial, reduciendo trámites incompletos y reprogramaciones.
Algunas comunas, además, cuentan con portales de turnos integrados a sus sitios municipales.
Florida, EE.UU.: IA para ordenar las filas
En el estado de Florida, particularmente en Miami-Dade, el sistema llegó a un punto crítico similar al chileno. La escasez de horas disponibles provocó incluso la reventa de turnos para un trámite que es gratuito.
Ante la contingencia, el recaudador de impuestos del condado, Dariel Fernández, impulsó cambios estructurales: se implementó un modelo de inteligencia artificial para gestionar las listas de espera. La tecnología permite proyectar cuántas personas serán atendidas por día, qué servicios solicitarán y cuánto tiempo demora cada trámite.
Además, se abrieron sucursales exclusivas para licencias de conducir, reduciendo filas y tiempos de espera.
Reino Unido: digital, pero sin capacidad suficiente
El caso británico muestra que la digitalización por sí sola no siempre es suficiente. Según la BBC, las listas de espera para rendir el examen práctico se extienden hasta 2027.
De acuerdo con la Oficina Nacional de la Auditoría (NAO), existe una acumulación de 1,1 millón de pruebas que no se realizaron durante la pandemia.
El sistema es mayoritariamente digital y se gestiona a través de un portal nacional único (DVLA), donde los usuarios solicitan hora, suben documentos y pagan el trámite. El principal problema no es el agendamiento, sino la falta de examinadores y capacidad operativa.
China: digitalización para descongestionar
China también modernizó su sistema, aunque con un enfoque distinto. Desde 2025, flexibilizó las reglas y digitalizó gran parte del proceso: registros, verificaciones y trámites se pueden realizar en línea o mediante aplicaciones oficiales, reduciendo visitas presenciales.
El foco no estuvo solo en las citas, sino en adaptar el sistema al envejecimiento de la población y a una gestión más tecnológica del tránsito, con el objetivo de descongestionar oficinas y disminuir los tiempos de espera.
Corea del Sur: evaluación digital y simulación
Corea del Sur ha comenzado a incorporar tecnología avanzada no solo en la evaluación de conductores, sino también como una forma indirecta de aliviar la presión sobre el sistema de agendamiento. Desde 2025, está implementando programas piloto de evaluación con simuladores de realidad virtual (VR), especialmente enfocados en conductores de mayor edad que deben renovar su licencia.
En la práctica, el sistema permite que parte de la evaluación se realice en entornos simulados, reduciendo la necesidad de examinadores en terreno y optimizando los tiempos de atención. El agendamiento sigue realizándose a través de plataformas digitales oficiales, pero la incorporación de evaluaciones automatizadas permite aumentar la capacidad diaria de atención sin depender exclusivamente de personal humano.
Este modelo apunta a disminuir cuellos de botella estructurales: menos examinadores por prueba, menos instancias presenciales obligatorias y mayor previsibilidad en los tiempos de atención.
Emiratos Árabes Unidos: autos inteligentes y exámenes sin examinador
En los Emiratos Árabes Unidos, particularmente en Dubái, el enfoque ha sido aún más radical. El país comenzó a implementar vehículos equipados con sensores, cámaras e inteligencia artificial capaces de evaluar automáticamente el desempeño del conductor durante el examen práctico, sin necesidad de un examinador dentro del automóvil.
Este sistema transforma también la lógica del agendamiento: el cuello de botella ya no es la disponibilidad de funcionarios, sino la disponibilidad de vehículos inteligentes. Las horas se solicitan a través de plataformas digitales integradas y el sistema asigna turnos según la capacidad tecnológica disponible, no según dotación humana.
Según las autoridades locales, el modelo permite escalar la cantidad de exámenes diarios, reducir la subjetividad de las evaluaciones y disminuir drásticamente los tiempos de espera.