Lirquén, localidad costera de la comuna de Penco, en la Región del Biobío, se transformó en uno de los principales focos de la emergencia provocada por los incendios forestales que han afectado a la zona centro-sur del país.
De acuerdo con estimaciones preliminares de las autoridades locales, cerca del 80% del sector urbano resultó afectado, con extensos daños en viviendas, barrios completos y servicios básicos, dando paso a una crisis que rápidamente dejó de ser solo ambiental para convertirse en una emergencia humana.
La localidad forma parte del Gran Concepción y se emplaza en una franja costera densamente poblada que se extiende desde el borde mar hacia sectores de cerros y zonas de interfaz forestal. Esta configuración territorial, sumada a las condiciones climáticas y al comportamiento del viento, facilitó el avance del fuego hacia zonas habitadas, obligando a evacuaciones masivas y dejando a cientos de personas sin vivienda en pocas horas.
El fuego avanzó con tal intensidad que, según relataron los vecinos, alcanzó incluso el borde costero. "El fuego llegó hasta el mar, no había visto algo así, primera vez" , contó Víctor Montero a Cooperativa, uno de los damnificados de Lirquén.
Otros vecinos describieron escenas de desesperación y pérdida total. "Fue terrible porque el fuego partió de un momento a otro. Yo tuve que sacar a mi familia, de hecho, tuve que sacar un furgón de un vecino para poder sacar gente. Gracias a Dios nosotros estamos vivos, pero las pérdidas fueron totales".
Lirquén tiene una población aproximada de 20 mil habitantes y una fuerte identidad comunitaria, marcada por la actividad portuaria, la pesca artesanal y el comercio local. Esa cercanía social ha intensificado el impacto de la tragedia.
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, lo expresó: "Aquí lo importante es la gente, la gente que lo está sufriendo mal, la impotencia de ver que lo perdían todo, que era su casa y también familiares y vida humana". En una comuna donde todos se conocen, la tragedia no se mide solo en cifras. " Esta es una comuna donde todos nos conocemos. Cuando falla alguien no es un número, es un vecino, es un familiar, es una historia", señaló.
Inés Cariaga, vecina de Lirquén. Vivió 24 años en la casa que perdió "con mi papá que falleció hace dos años, él construyó la casa" dijo en conversación con equipo de TVN. La afectada contó a los periodistas "no sé que hacer. Quedamos en la calle, no solamente yo, sino todos los vecinos" , evidenciando que son una vecindad unida.
Lirquén cumple además un rol estratégico para la región por la presencia del Puerto de Lirquén , uno de los principales terminales de exportación del Biobío, especialmente de productos forestales, y por su conectividad con el resto del Gran Concepción a través de la Ruta 150.
El incendio afectó principalmente a barrios residenciales consolidados, muchos de ellos con décadas de historia y con generaciones completas de una misma familia viviendo en el mismo sector. Kalel, otro vecino de Lirquén, recordó cómo decidió evacuar al ver la cercanía de las llamas: "A eso de las 12 vi que los vecinos estaban corriendo, estaban arrancando. No había nada que hacer". Tras ayudar a otros residentes, logré salir gracias a la ayuda de terceros.
La devastación dejó una huella profunda en quienes crecieron en el sector. " Ver donde yo viví toda mi vida y ahora verlo en este estado es horrible. Lirquén era un lugar tan hermoso para mí y verlo así me quiebra", dijo Kalel.
Esa sensación de pérdida total se repite entre los damnificados, en un territorio que, según el municipio, sufrió un impacto estructural. " Estamos hablando de un daño que debería superar el 70% de su población. Estamos hablando de una comuna que desapareció, una localidad como Lirquén", afirmó el alcalde Vera.
A la emergencia habitacional se sumaron problemas de conectividad y coordinación en las primeras horas . "Hoy día no tenemos señal de internet ni de teléfono, ni siquiera en la municipalidad ni en el puesto de mando" , advirtió el jefe comunal, al describir las dificultades para articular la respuesta en terreno mientras avanzaban las evacuaciones y el combate del fuego.
De cara al mediano y largo plazo, la principal preocupación es que la tragedia no queda en el olvido una vez superada la fase más crítica. Para el alcalde de Penco, la reconstrucción supera con creces las capacidades locales y requiere un compromiso país. " Esta ciudad no la levanta un alcalde, la levanta Chile. Chile tiene que levantar una ciudad", recalcó, mientras Lirquén intenta ponerse de pie en medio de la pérdida, el duelo y la incertidumbre.
Así era la localidad antes de la tragedia
Foto: El Mercurio
Foto: El Mercurio
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