Incendio Forestal Santa Olga, 2017
Aton
El 25 de enero de 2017 quedó marcado para siempre en la historia de Santa Olga, localidad ubicada a 15 kilómetros de Constitución, en la Región del Maule.
En medio de un verano en el que las altas temperaturas y escasez hídrica fueron protagonistas, un incendio forestal destruyó por completo el pueblo, transformándose en una de las mayores tragedias provocadas por el fuego en la historia reciente del país.
Un desastre de magnitud comparable al que ahora vivió Lirquén, en la comuna de Penco, comuna que quedó en ruinas producto de los incendios forestales que han golpeado duramente a las regiones de Biobío y Ñuble. El fuego dejó el 80% de Lirquén destruido y provocó la muerte de 14 personas, concentrando parte importante de las víctimas producto de la emergencia.
Así, la reaparición del fantasma de Santa Olga ha sido inevitable. Ese 25 de enero de hace 9 años el fuego iba con rapidez propagándose por al Región del Maule y, en la madrugada, cerca de cinco mil habitantes fueron evacuados debido a la inminente llegada de las llamas.
En apenas cuatro horas, el pueblo quedó completamente arrasado, pese a los esfuerzos desplegados por Bomberos y las autoridades. Las viviendas fueron reducidas a escombros.
A pesar de la intensidad y velocidad con que se propagó el incendio, no se registraron víctimas fatales entre los habitantes de la localidad. Sí fallecieron dos funcionarios de Carabineros, quienes quedaron atrapados durante las labores de emergencia, y un bombero, que perdió la vida tras rescatar a una familia cuya vivienda estaba siendo consumida por el fuego.
El incendio formó parte del siniestro conocido como "Las Máquinas", que también afectó a las comunas de Empedrado y Cauquenes, consumiendo cerca de 183 mil hectáreas. En Santa Olga, las llamas arrasaron desde el retén de Carabineros hasta la iglesia, dejando a la comunidad sin acceso al agua y a la espera de ayuda.
Horas de horror, años de reconstrucción
Cinco años y tres gobiernos fueron necesarios para concretar la reconstrucción del denominado "Nuevo Santa Olga". En los meses posteriores a la catástrofe, las familias debieron vivir en soluciones de emergencia, mientras el Estado comenzaba a diseñar un proceso de reconstrucción que implicó levantar un pueblo completo desde cero.
En 2017 se anunció el Plan Maestro de Reconstrucción, que definió la relocalización de Santa Olga y un nuevo diseño urbano. A diferencia del antiguo asentamiento, el proyecto consideró calles más amplias, nueva infraestructura y medidas de mitigación frente a incendios forestales.
La reconstrucción avanzó de manera gradual. Con el paso de los años comenzaron a levantarse los principales conjuntos habitacionales, como El Renacer y Los Aromos.
Según cifras del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el proceso contempló más de 800 soluciones habitacionales, entre viviendas nuevas y subsidios, con una inversión pública superior a los $37.750 millones.
La ejecución de los proyectos se extendió por varios años debido a cambios en los diseños, ajustes presupuestarios y la transición entre distintas administraciones de gobierno, lo que significó que muchas familias permanecieran por largos periodos en soluciones transitorias antes de acceder a una vivienda definitiva.
Destrucción incendio Santa Olga, 2017. Créditos: El Mercurio
Reconstrucción "Nuevo Santa Olga" Créditos: Romo Juan Carlos