La ministra de la Mujer, Antonia Orellana, abordó el nombramiento de Judith Marín como titular de la cartera en el Gobierno del Presidente José Antonio Kast, y el presunto riesgo que supone para los derechos adquiridos de las mujeres.
Un temor que expresan en el oficialismo considerando la militancia de la futura ministra en espacios evangélicos y la idea que ha expresado de suprimir la cartera. Además, ha trascendido la protesta que Marín realizó durante la tramitación de la Ley de Aborto en tres causales, donde se le vio enarbolando un cartel que rezaba "vuélvete a Cristo". La mujer de 30 años fue retirada del hemiciclo el Senado, en tanto vociferaba consignas contra la ley.
En Radio ADN, Orellana fue consultada por el supuesto riesgo Marín implica para la continuidad de políticas. "Bueno, tal como me tocó a mí, hay cosas que independiente de lo que yo opine, hay que hacer, son las que son materias de ley", señaló.
"La ley no es una opción. Yo en particular asumí un compromiso con la exministra Mónica Zalaquett de seguir tramitando un par de proyectos que nos parecía que eran de consenso", afirmó, apuntando que "a la nueva ministra le va a tocar la implementación de la ley integral contra la violencia hacia las mujeres".
"Yo creo que va a ser una tarea bien ardua. Nosotras hemos estado abocadas principalmente a eso durante este último año, integrando las primeras comunas al sistema integrado de atención en violencia de género", comentó.
En cuanto a si le preocupa el perfil de la próxima ministra, la ministra reparó que "en particular, no creo que la edad sea impedimento de nada, de hecho, es más joven de lo que era yo cuando asumí, pero por poquito, y creo que hay una experiencia que tiene que ver con pasar por concejalía. Los municipios son la primera puerta de las personas para los servicios públicos en la mayoría de los casos, y para la mayoría de los problemas públicos".
Dicho eso, advirtió que "malamente podría yo calificar a quien me va a reemplazar, porque tengo una tarea que es fundamental, que hacer un traspaso, y que no es solamente de burocracia, no es no solamente administrativo. Hay un trabajo que viene haciendo el ministerio, antes el Sernameg, desde el año 92, digamos. Ahí hay conocimiento respecto a lo que ha pasado con los derechos de las mujeres en nuestro país desde los años 90, en que tenemos muchos pendientes, muchos, pero no podemos negar que vivimos distinto de lo que vivíamos las mujeres en los años 90 y también de lo que estábamos el 2022".
Requerida respecto a si concita temor que todo ese trabajo se pueda interrumpir, la ministra apuntó que "entiendo que se ven con preocupación ejemplos de otros países, pero el ministerio de la Mujer y Equidad de género no es un capricho, es un ministerio creado por ley y debatido por tres años, y por lo tanto requiere un debate quien quiera ponerlo en cuestión".
Además, relevó que "los planes que tiene nuestro ministerio no son una ocurrencia mía, de hecho, el primer plan nacional de igualdad, cuando nosotros hablamos de la transversalización de género, de que existen encargadas de género en todas las reparticiones, perdón, pero eso existe desde el Gobierno de Ricardo Lagos, no es un invento de este Gobierno".
"Hay cuestiones que difícilmente se pueden dejar de debatir cuando tenemos un millón de mujeres fuera del mercado laboral, según expresa la encuesta del INE, por necesidades familiares permanentes, que tiene que ver con la corresponsabilidad, cómo facilitamos ese ingreso. Hay distintas opiniones en eso, por supuesto, pero son parte de la discusión democrática, pero no por eso van a ser dejar de ser problemas que hay que abordar", agregó.