En el marco de su participación en el Foro económico internacional América Latina y el Caribe 2026, el Presidente electo,
José Antonio Kast, planteó que algunos países "estamos estancados, porque se ha tolerado por demasiado tiempo la mediocridad". A la vez que hizo un llamado a cruzar las fronteras ideológicas y nacionales.
Luego de invitar a los jefes de Estado presentes al cambio de mando del próximo 11 de marzo en Chile, Kast partió señalando que "nuestra región no ha estado estancada por falta de ideas, ha estado paralizada en muchos lugares por falta de carácter. Durante décadas hemos acumulado diagnósticos impecables, papers brillantes y discursos correctos, y, sin embargo, millones de latinoamericanos siguen atrapados en la pobreza, en la informalidad, en la inseguridad y en el miedo. Y esto no es una paradoja académica, esto es un fracaso político".
Luego, Kast planteó el concepto de unidad, señalando que "no significa renunciar a lo que uno cree, significa entender el lugar que uno ocupa cuando gobierna. Un Presidente no administra una trinchera, un Presidente lidera una nación, y eso trae una responsabilidad para con sus compatriotas".
En ese contexto, puso como ejemplo su reunión de ayer con el Mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con quien si bien dijo "que he tenido diferencias", acotó que "en esa mesa no se sentó el candidato presidencial que salió electo, ni quien encabeza una disputa ideológica. En esa mesa se sentó el Presidente electo de Chile a hablar con el Presidente de Brasil, pensando cómo defendemos los intereses de nuestros pueblos y cómo aún desde miradas distintas podemos construir una cooperación real".
"Si a Brasil le va bien, a Chile le va bien. Si a Brasil le va bien, a toda Latinoamérica le va bien. Es como el hermano grande, que uno tiene que tener buenas relaciones con los hermanos", precisó, generando aplausos entre los presentes.
Y agregó que "Chile ha demostrado que siendo un hermano pequeño ha podido surgir y destacar dentro del continente. Eso es una visión de Estado, eso es entender la política, entender que la política no puede seguir siendo un campo de batalla permanente mientras nuestros ciudadanos pagan el costo". Destacando de paso que es la "misma visión" del Presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, con quien espera dijo, "tener una buena vecindad".
Por otra parte, Kast expresó que "América Latina no está condenada al fracaso, no está condenada a la pobreza, no está condenada a la violencia y no está condenada a la división eterna. Está estancada, algunos países estamos estancados, porque se ha tolerado por demasiado tiempo la mediocridad, la improvisación y la excusa permanente".
A su juicio, "algunos hemos fallado y es la hora de decirlo sin rodeos, Cuando más de siete millones de venezolanos han tenido que huir de su país, hemos fallado como región. Esas personas han tenido que salir por los países vecinos, que los han acogido (...) Chile ha acogido, también ha sufrido, porque se ha recargado nuestra economía, el sistema educacional, se ha recargado nuestro sistema de salud, se ha perdido el sueño de la casa propia, porque han sido millones los que han llegado de otros países a Chile".
Con ello, acotó que "han fallado gobiernos de todos los ciclos, y esto es transversal. Han fallado parlamentos, hemos fallado, yo también fui parlamentario, han fallado los expertos, que han hecho grandes disquisiciones que no han llegado a buen puerto. Fallamos cuando confundimos la prudencia con la parálisis. Fallamos cuando confundimos el diálogo con el inmovilismo, y fallamos cuando confundimos la sensibilidad social con la permisividad".
Por otra parte, también recalcó que "sin seguridad la democracia es una ficción, sin seguridad, la libertad es el privilegio de unos pocos. Sin seguridad, no hay inversión, no hay empleo y no hay futuro. El crimen organizado ya no es un problema local, es una amenaza regional, y frente a eso no bastan los discursos. Se requiere una cooperación duradera, efectiva y sin complejos. Con inteligencia compartida, con control fronterizo real, con persecución financiera del crimen organizado, con decisiones firmes, incluso cuando sean impopulares".
Además, Kast recalcó que "el Estado que duda pierde, el Estado que retrocede desaparece. La pobreza no se supera con relatos, se supera con crecimiento y con inversión. Y América Latina tiene los recursos, la energía, el talento y una posición estratégica única. Lo que a veces no tiene es confianza suficiente en sí".
Finalmente, Kast llamó a "cruzar fronteras, no solo ideológicas, sino también nacionales. Para Chile, eso implica mirar a Bolivia, a Perú y Argentina, no desde la sospecha, sino desde la cooperación concreta. Para para América Latina implica entender que ningún país se salva solo, en un mundo cada vez más competitivo y más duro. La fragmentación nos debilita, la coordinación nos fortalece".