EMOLTV

Comunidad astronómica mira "con cautela" fin de INNA y piden una norma más exigente para protección de cielos

Expertos ven el cese del megaproyecto como si hubieran "evitado una gran derrota" y cuestionan la normativa del SEA y la postura de AES Andes en todo el proceso.

02 de Febrero de 2026 | 08:03 | Por Sofía Campos, Emol.
imagen
EFE
Tras más de un año de polémica, finalmente AES Andes echó pie atrás con su megaproyecto INNA, que se emplazaría cerca de observatorios astronómicos en el desierto de Atacama. Sin embargo, expertos aseguran que miran "con cautela" la decisión y piden endurecer la normativa de contaminación lumínica.

La iniciativa fue dada a conocer en diciembre de 2024 y contemplaba instalar una planta productora de hidrógeno verde de más de 3.000 hectáreas a pocos kilómetros del Paranal del Observatorio Europeo Austral (ESO), en el desierto del Atacama, en la región de Antofagasta.

Desde sus inicios tuvo una férrea oposición por parte de la comunidad astronómica y científica, dado que su contaminación lumínica podría afectar la observación astronómica en el norte del país, considerados los más oscuros del mundo.

Hasta la semana pasada, la empresa sostuvo que su proyecto no afectaría la luminosidad del sector, pese a que desde ESO proyectaban que el efecto sería "mayor del 200%" en el observatorio CTAO y "mayor del 170%" en Paranal.

Incluso, AES Andes no sinceró las razones del cese del proyecto, y solo comunicó a través de una declaración que se "ha tomado la decisión de priorizar sus esfuerzos en el desarrollo y construcción de la cartera de proyectos renovables y almacenamiento de energía, siguiendo el lineamiento de su matriz en Estados Unidos".

"Miramos con cautela"


En conversación con Emol, Daniela González, directora ejecutiva de la Fundación Cielos de Chile, mencionó sobre el cese del proyecto que "es un resultado que estamos tomando con cautela, dado que la empresa no ha oficializado la decisión a través del ingreso al Servicio de Evaluación Ambiental el oficio de desestimamiento".

"Mientras eso no pase, es un resultado que tomamos con cautela y entendiendo también que, sin bien parte de la discusión simbólica sobre la protección de los cielos oscuros ha recaído sobre este proyecto, la verdad es que la amenaza para la protección de los cielos, sobre todo con fines científicos, sigue siendo de situación de alerta", enfatizó.

Misma posición tiene el astrónomo Eduardo Unda-Sanzana, quien mencionó que "no creo que tenemos que salir a celebrar esto como una gran victoria, sino más bien como haber evitado una gran derrota, lo cual es distinto".

Unda-Sanzana afirmó que el cese de INNA "es una pausa que hay que saber aprovechar para capitalizarla en nuevas regulaciones y que le den certeza a todas las partes involucradas, es decir, a las empresas que quieran trabajar en las regiones donde hay observatorios astronómicos para saber dónde pueden hacerlo y bajo qué condiciones, pero también certeza para quienes quieren hacer inversiones en ciencia, lo cual es otro tipo de inversión con otro tipo de retorno, y que no puede estar con esta incertidumbre de que tal vez un año las cosas van a estar bien y un año más tarde a lo mejor vamos a estar cuestionándonos si es que el sitio va a mantener su calidad o no".

La defensa de AES Andes a "cumplir la normativa"


Una de las grandes críticas es que la empresa sostuvo durante todo el proceso que cumplía con la normativa lumínica para instalar su megaproyecto y no afectar la calidad de observación astronómica.

Unda-Sanzana enfatizó en que "incluso en sus planteamientos finales, la empresa no llega a dar su brazo a torcer y decir nos estamos yendo porque reconocimos que habríamos arruinado el mejor sitio del mundo para la observación astronómica, o una de las poquísimas reservas del mundo, donde aún es posible encontrar cielos oscuros. Ellos están aludiendo a razones de negocio".

"No logramos, a pesar de todos los argumentos y evidencias científicas que presentamos, realmente modificar esa posición de la empresa (...) Entonces por ahora esto nos da un descanso, una posibilidad de no tener que estar con urgencia haciendo todo, sino que poder ordenadamente continuar este proceso", para avanzar en una normativa lumínica más robusta, mencionó el astrónomo.

"No creo que tenemos que salir a celebrar esto como una gran victoria, sino más bien como haber evitado una gran derrota, lo cual es distinto".

Eduardo Unda-Sanzana, astrónomo
Mismo lamento comparte González, quien comentó que si bien la empresa "afirmó que ellos cumplían y no eran susceptibles de afectar la actividad astronómica principalmente del Paranal, lo cierto es que el proyecto, a esta etapa, no alcanzó la calificación ambiental favorable. De hecho, hubo un montón de observaciones levantadas por la ciudadanía y por el Ministerio del Medio Ambiente que la empresa no llegó a responder, porque el plazo que ellos tenían era ahora a fines de marzo de este año".

Desde la empresa aseguraban que cumplían con la normativa pero "esa es una afirmación que venía de parte de ellos, pero que nunca tuvo asidero ni por parte del Servicio de Evaluación Ambiental y mucho menos desde la evidencia que se levantó desde la ciencia, en donde se demostró que sí había un impacto".

La cuestionada normativa del SEA


El investigador de Carnegie Science Observatories y presidente de la Fundación Cielos de Chile, Guillermo Blanc, mencionó hace un año en una carta enviada a El Mercurio que "es importante resaltar el rol del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) en esta polémica. En 2024, por medio de una resolución exenta de su directora, el SEA publicó el documento titulado 'Criterios para determinar la susceptibilidad de afectar áreas astronómicas'. El criterio indica que la luminosidad artificial de un proyecto puede afectar a un observatorio astronómico si esta aumenta el brillo del cielo de dicho observatorio en un 10% por sobre el brillo natural".

"El documento justifica este criterio indicando que la Unión Astronómica Internacional (UAI) considera que por sobre este limite el cielo se puede considerar contaminado para fines de observación astronómica. Lo anterior es un grave error de interpretación. Lo que la UAI quiere indicar es que por sobre ese límite un sitio ya no es apto para hacer astronomía profesional", mencionó.

Agregó que "en la práctica lo que hace el SEA es poner el umbral de afectación para un proyecto individual al mismo nivel del umbral de saturación de un contaminante (...) El límite informado por el SEA a los mandantes de los proyectos que debe evaluar es ridículamente alto. Un criterio adecuado, informado a nivel científico y técnico, debe ser por lo menos 10 veces más bajo".

"Es urgente que el SEA retire este documento técnico y lo ponga en revisión. De lo contrario nos seguiremos encontrando con problemas como el del proyecto INNA, con los grandes perjuicios que estas situaciones causan a los observatorios astronómicos, las empresas involucradas, y la reputación del país como capital mundial de la astronomía", afirmó.

Recordando este episodio, Daniela González afirmó que si bien desde la empresa "ellos aseveraban de que no afectaban en más de un 10% el aumento del brillo del cielo, la Unión Astronómica Internacional ha actualizado sus criterios y ha determinado que ese valor tiene que estar muy por debajo".

"Por lo tanto, parte importante para evitar y aprender las lecciones que nos deja este caso, es precisamente la revisión de los criterios y mecanismos del Servicio de Evaluación Ambiental, de manera de que idealmente los proyectos no logren afectar a los observatorios o a los sitios científicos más allá de un 0,1% en su individualidad, lo que permitiría mantener y hacer viable la actividad astronómica con otro tipo de actividades productivas", aseguró la directora de Cielos de Chile.

A su juicio, debería existir una norma de calidad secundaria que complemente la ya vigente, que "es una norma de emisión y por lo tanto tiene un alcance limitado porque lo que finalmente fiscaliza es el objeto de emisión que es la luminaria".

"Nosotros como Fundación hemos solicitado al Ministerio del Medio Ambiente o le hemos hecho saber al menos la necesidad de avanzar en una norma de calidad secundaria, de manera de establecer cuál es el límite de luz artificial que estos sitios científicos requieren de manera de poder establecer mecanismos en donde no se saturen con luz artificial estos cielos oscuros con fines científicos", sostuvo González.

Piden norma secundaria


Pero, ¿qué es una norma secundaria? Unda-Sanzana explicó que "la norma primaria es la que regula emisiones del alumbrado público y todo este tema de la evaluación de impacto ambiental, que buscaría controlar las emisiones de las instalaciones industriales, están preocupadas de las emisiones. Pero lo que nos falta ahora es una norma secundaria que de frente mida la calidad del cielo nocturno, que mida qué tan brillante es el cielo y si ve que se empieza a superar ese brillo, algún brillo que habría que fijar como límite, entonces eso permitiría a la autoridad llevar a cabo acciones de restauración y generar situaciones como más excepcionales en cuanto a la aprobación de nuevos proyectos".

Por su parte, el astrónomo afirmó que "hay que revisar el decreto de Áreas Astronómicas para que no solamente el decreto sea un índice de cuáles son los sitios astronómicos de Chile y cuáles son las áreas astronómicas de Chile, sino también dejar bien claras las maneras de proteger esos sitios y áreas astronómicas. Eso es lo primero y eso está en manos del Ministerio de Ciencias en este momento. Luego hay que revisar los criterios técnicos del Servicio de Evaluación Ambiental para que quede claro en qué circunstancias un proyecto industrial iría a afectar a uno de estos sitios".

En ese sentido, explicó que "uno de los grandes problemas que se nos generó con el tema de INNA es que nos dimos cuenta de que esa guía técnica del Servicio de Evaluación Ambiental estaba bastante mal. Estaba ocupando referencias que eran antiguas, que no reflejaban la realidad de los observatorios modernos y bueno, con las recomendaciones que entregamos al Ministerio de Ciencias y algunas incluso declaraciones de nivel internacional, de la Unión Astronómica Internacional, ha quedado claro que hay nuevos criterios que se pueden implementar".

Alerta por otras afectaciones


Para Unda-Sanzana, lo que ocurrió con el megaproyecto de AES Andes dejó ciertas lecciones.

"No debemos limitarnos solamente a preocuparnos de la contaminación lumínica. Una de las grandes enseñanzas que nos dejó este tema de INNA fue darnos cuenta de que, si bien en el pasado nuestra preocupación sobre externalidades negativas de la industria que pudieran afectar la operación de los observatorios astronómicos, estaba muy enfocado en el tema de contaminación lumínica", afirmó.

"Parte importante para evitar y aprender las lecciones que nos deja este caso, es precisamente la revisión de los criterios y mecanismos del Servicio de Evaluación Ambiental".

Daniela González, directora ejecutiva de Fundación Cielos de Chile
En esa línea, mencionó que "había muchas otras afectaciones que no estábamos viendo (...) Por ejemplo, modificar la turbulencia del aire, las vibraciones del suelo, la concentración de partículas en el aire, son cuestiones que sí afectan de de manera significativa y de manera grave la operación de un observatorio moderno, que está aplicando las técnicas más avanzadas de la humanidad para revelar algunos de los secretos del cosmos, porque son técnicas nuevas que requieren un altísimo grado de estabilidad".

A su juicio, "la mala decisión es bajar la la urgencia de esto, decir esto ya se solucionó, no hay mucho que hacer, pero si hacemos eso estamos dando la señal de que todo todo seguiría igual como hasta ahora, y que son las condiciones que permitieron que aberración de INNA tratando de llegar al sitio más oscuro del mundo pudiera ocurrir".

"El buen camino es decir no, esto en realidad fue un una señal de advertencia, preocupémonos, corrijamos rumbo rápido y enviemos al mundo un signo de que nos estamos realmente preocupando en serio del tema, que llegamos un poco tarde, pero lo hicimos, que protegimos estos sitios y ahora les estamos dando una protección robusta, que décadas en el futuro va a seguir ahí. Eso es lo que podría mantener el interés del mundo sobre los sitios de Chile", cerró el astrónomo.
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?