"Se ha ido 'al sacrificio' la educación pública en la comuna de Santiago", dice el astrónomo José Maza, quien recuerda con nostalgia cuando siendo solo un niño se trasladó desde Parral a Santiago, para estudiar en el Internado Barros Arana (INBA). El ganador del Premio Nacional de Ciencias Exactas enfatiza: "Fue mi mérito lo que me abrió las puertas del INBA, pero ahora dicen: 'No, es más justo que sea una tómbola' (...). Pero hay que buscar los talentos de los niños y orientarlos para que logren sus mejores resultados". Esto, en referencia a la Ley de Inclusión que cambió, sobre todo, el perfil de quienes ingresan a los liceos emblemáticos. No obstante, en medio de frecuentes hechos de violencia y pérdida de clases, el desempeño de algunos liceos de Santiago refleja un escenario poco alentador para el sistema. Por ejemplo, en la más reciente Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), el Instituto Nacional estuvo en el puesto 360 del ranking, bajando 57 lugares respecto del año pasado y 351 en dos décadas; el Liceo N° 1 quedó en el número 924 del listado, mientras el INBA llegó al 1.147. En 2015, este último era el 372.