Alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martin
Macarena Perez
En una carta al director publicada en El Mercurio, la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín (IND), advirtió que "el aluvión que afectó a San Carlos de Apoquindo debe encender todas las alertas del gobierno central", recordando que bastaron solo 20 minutos de lluvia en pleno verano para que se produjera "un violento escurrimiento desde la cordillera, con arrastre de agua, rocas, troncos y lodo", lo que puso a prueba "nuestra infraestructura y capacidad de respuesta frente a eventos climáticos cada vez más extremos".
La jefa comunal subrayó que este hecho no fue aislado, ya que ocurrió apenas un mes después de un incendio que arrasó más de mil hectáreas de bosque esclerófilo en la precordillera, señalando que con "suelos degradados y sin cobertura vegetal, el riesgo de un aluvión de gran magnitud es real y evidente".
San Martín destacó "la mantención preventiva que realiza la Municipalidad de Las Condes en los sistemas de evacuación de aguas lluvias fue clave para contener los daños", detallando que hubo "28 viviendas afectadas, 11 anegadas y, afortunadamente, sin pérdida de vidas", lo que a su juicio "confirma que la prevención funciona cuando se sostiene en el tiempo".
Sin embargo, advirtió que "el mayor riesgo no está en la ciudad, sino aguas arriba", y que "el estado de las quebradas Honda, Apoquindo y San Francisco de Asís es motivo de profunda preocupación", ya que su activación invernal "amenaza directamente a miles de familias del sector oriente de Santiago".
"Esta situación, no obstante haber sido informada al Ministerio de Obras Públicas y a las autoridades competentes, hasta ahora no ha tenido una respuesta acorde con la urgencia que reviste", contó la alcaldesa.
Finalmente, llamó al Estado a actuar con rapidez, advirtiendo que "hoy no basta con diagnósticos: el Estado debe actuar con rapidez, realizar los estudios pendientes y ejecutar medidas concretas", ya que "postergar decisiones puede transformar un riesgo advertido en una tragedia evitable", concluyendo que en un país como Chile "la prevención no es opcional, es una responsabilidad ineludible".