Sigue la controversia por "amarres" del Gobierno de Gabriel Boric a tan solo apenas semanas del cambio de mando, pues el caso más reciente es el de un nombramiento en la Subsecretaría de Fuerzas Armadas, a cargo de Galo Eidelstein (PC), que defienden que se realizó a través de un concurso público.
La controversia se reactivó tras conocerse que el pasado 9 de febrero se concretó el nombramiento de Jessica Tapia como directora del Departamento de Estudio y Análisis de la subsecretaría, que se suma a otros tres cargos de altas jefaturas que escogieron en diciembre.
Desde el futuro oficialismo han apuntado contra Eidelstein, asegurando que estaría tratando de "apernar" gente antes de dejar la repartición, por lo que advierten que el próximo gobierno "va a entrar a desamarrar".
En el caso particular de Tapia, desde el Ministerio de Defensa defendieron que fue escogida mediante concurso público, al que postularon 195 personas y donde la terna final estuvo a cargo de la empresa externa Táctica Consultores. Según se informó, habría obtenido la más alta puntuación entre quienes llegaron a la etapa final, "siendo recomendada para el cargo por la empresa que llevó el proceso", manifestó la Subsecretaría a través de un comunicado.
"Los concursos de tercer nivel jerárquico son cargos vinculados a la carrera funcionaria y no cargos de confianza política. De hecho, el antecesor de Jessica Tapia en la jefatura de Departamento de Estudio y Análisis, el Coronel en retiro de Ejército Roberto Reveco, fue designado en su cargo por el Subsecretario Alfonso Vargas solo un mes antes del término del gobierno del presidente Sebastián Piñera, desempeñando su cargo durante toda la actual gestión", defendieron desde la cartera.
Empleos Públicos
Pero, ¿cómo funcionan los concursos públicos? En concreto, la plataforma de Empleos Públicos es una iniciativa para difundir la oferta de convocatorias de ofertas laborales de la Administración Central del Estado, es decir, del Poder Ejecutivo.
Según se constata en la web, Empleos Públicos "no contiene los llamados a concurso del Sistema de Alta Dirección Pública, como tampoco incorpora información de empleo del sector municipal, Poder Legislativo y Judicial, ya que considera solo la Administración Central del Estado".
Desde julio del año 2015 todos los servicios públicos del Ejecutivo están obligados a difundir su oferta de empleos por medio del Portal de Empleos Públicos. Según consigna su página web, "el objetivo de este portal es facilitar y dar mayor transparencia a la difusión de la oferta de empleos que realizan los servicios públicos y optimizar el proceso de postulación".
Si bien el Servicio Civil administra la plataforma, los concursos son publicados por una respectiva institución, la cual "es responsable de sus procesos y de las consultas técnicas que tengan las personas postulantes sobre cada convocatoria".
Tipos de concursos
En Empleos Públicos se abren cuatro tipos de concursos: para ingreso a la planta funcionaria, para jefatura de departamento y los de niveles jerárquicos equivalentes, a cargos a contrata y otros que necesitan disponer de personas con expertise técnica para funciones transitorias o especializadas.
Cada uno cuenta con distintos requisitos, pero en general, puede postular cualquier persona, ya sea con ciudadanía chilena o extranjera con permiso de residencia.
El de ingreso a la planta funcionaria "son los concursos que efectúan los servicios públicos para proveer los cargos de carrera en calidad jurídica de titular y proceden en el último grado de la planta respectiva, salvo que existan vacantes de grados superiores a éste que no hubieren podido proveerse mediante concurso de promoción".
A este tipo de concursos pueden postular todas las personas que cumplan los requisitos establecidos en el artículo 12 del Estatuto Administrativo (Ley 18.834) y que tengan ciudadanía chilena, haber cumplido la ley de reclutamiento y movilización, tener salud compatible con el cargo, poseer nivel educacional o título profesional que exige el empleo, no haber cesado un cargo público por calificación deficiente o medida disciplinaria, y no estar inhabilitado para cargos o funciones públicas.
Los concursos de jefatura de departamento y niveles jerárquicos equivalentes son aquellos en que se busca proveer las vacantes que se originan en el tercer nivel de su planta. En su primera convocatoria, pueden postular los funcionarios de todos los ministerios y servicios regidos por Estatuto. En caso de ser declarado desierto por falta de "postulantes idóneos", se puede llamar a un concurso público en que postule cualquier otra persona.
Para los concursos de cargos a contrata, estos se efectúan los servicios públicos cuando requieren proveer un cargo vacante de calidad jurídica contrata por esta vía. Según su página web, "el empleo a contrata es aquél de carácter transitorio que se consulta en la dotación de una institución pública. Pueden postular todas las personas que cumplan los requisitos establecidos en el artículo 12 del Estatuto Administrativo (Ley 18.834)".
Proceso y selección
Para todos estos concursos el proceso es similar: se difunden las vacantes en Empleos Públicos, donde los interesados deben postular subiendo sus antecedentes y documentos como currículum, títulos y certificados para la postulación.
A partir de ahí, se revisa su admisibilidad y que los postulantes cumplan con todos los requisitos legales y se seleccionan a los más "idóneos" para el cargo.
Luego, una empresa externa realiza un análisis curricular y evaluaciones psicolaborales, realizando entrevistas y elaborando una nómina final de entre 3 a 5 candidatos.
Luego, la autoridad de la repartición correspondiente debe seleccionar al candidato de la nómina y se formaliza su ingreso como funcionario público.
¿Posible manipulación?
En conversación con Emol, el expresidente del Consejo para la Transparencia (CPLT), Francisco Leturia, mencionó que los concursos públicos tienen un sistema "poco robusto, hay mucha corrección formal y mucho espacio para que quien quiera abusar, abuse. De hecho, a mí me parece que el solo hecho de fijar las bases de un concurso en febrero, en cualquier febrero, y particularmente cuando tú te estás yendo, es sumamente sospechoso y una actitud incorrecta".
"Los concursos públicos desde siempre, igual que las licitaciones, pueden ser bastante y diseñadas por distintas formas, por las preguntas, por los requisitos, por el perfil de la persona que se busca, hasta por los seleccionadores, los elementos subjetivos, como el test psicológico o las habilidades que se pidan, pueden ser muy fácilmente amañables para que las personas elegidas sean las que se quieren que se elijan", sostuvo.
Esto, "dentro de ciertos márgenes. Tú para un cargo de abogado no puedes contratar a un periodista" y subrayó que "en general puedes lograr que las contrataciones sean las personas que tú quieras que sean".
"Los concursos públicos pueden ser muy fácilmente amañables para que las personas elegidas sean las que se quieren que se elijan".
Francisco Leturia, expresidente del CPLT
Leturia aseguró que "con el sistema de Alta Dirección Pública yo particularmente tuve muy malas experiencias, y la mayoría de la gente con las que he conversado también. O sea, que realmente es carísimo y no es que un sistema de headhunting propio del mundo privado. Es algo mucho más disfuncional y más corrupto, en el sentido de que los intereses o los criterios no son los que debieran".
El expresidente del CPLT afirmó que "la democracia también consiste en darle tranquilidad a la ciudadanía, y que vas a respetarla, y que no vas a actuar tomando decisiones que la mayoría de la gente va a considerar inadecuadas o sospechosas o contrarias al bien común".
"La gente pierde la confianza en en el sistema de derecho cuando la gente cuando las autoridades actúan así. Entonces, tienen que pensar también en la gente. La confianza pública es un derecho de la ciudadanía, y aquí lo que se está haciendo con esto (de los "amarres") es como una injuria a las expectativas razonables que los ciudadanos tenemos de las autoridades salientes", cerró.