"Sin soltar ni por un minuto la mano de su cónyuge (es de esperar que eso se modere porque, de seguir, a poco andar se convertirá en motivo de burla, puesto que, cogida de la mano y dejándose guiar, se la infantiliza como si fuera un mero apéndice), José Antonio Kast realizó esta semana una gira europea".
Así comienza una columna del rector de la UDP, Carlos Peña, publicada el pasado 8 de febrero en El Mercurio.
Si bien la columna aborda la pugna entre las ideas del Presidente electo para hacer triunfar en la batalla cultural, versus las ideas de una sociedad abierta y plural, y en especial, las dudas sobre cuánto están de acuerdo con eso sus colaboradores -o "soldados"- como los tilda Peña, el inicio de la columna opacó el fondo de la misma.
No sólo opacó, sino que también generó molestia. Varias voces se centraron en la forma en que Peña abordó la presencia de la próxima Primera Dama, acusando de infantilizarla, y otros, apuntaron incluso a la "molestia" del rector por el modelo de familia tradicional que encarna Kast.
Desde el mundo político también hubo algunas voces que salieron en defensa de la próxima pareja presidencial. La diputada Pamela Jiles (PDG), comentó en su cuenta de X: "me fascina que José Antonio Kast
y la Pía anden de la mano en público. Romántico. Reivindicador de la pareja madura y estable. Se gustan, se caen espléndido, son sus personas favoritas y lo exhiben como un tesoro. Y es un tesoro tener eso después de 30 años juntos".
Otros lectores enviaron cartas a El Mercurio, como Joaquín Grau, quien comentó que mantiene 50 años de relación con su novia de toda la vida, "tomados de la mano caminamos, vemos películas y paseamos. Nunca ella se ha sentido infantilizada ni menos guiada; al contrario, ha desarrollado una vida profesional y familiar ejemplar".
"Por lo tanto, me parece destemplado el comentario del profesor Carlos Peña, en su artículo de ayer (...) sabemos que el profesor es hombre de izquierda, pero debiera analizar al presidente por sus méritos o errores y no por sus demostraciones de cariño a su esposa", comentó.
Peña: "Lo planteado es de alto interés público"
El 10 de febrero, ante las críticas, Peña respondió en otra columna en el citado medio, donde defiende que los temas abordados son de interés público:
"Uno de sus lectores, omitiendo discutir las ideas expuestas en la columna, acusa una obsesión; al otro, con una pobre inteligencia del texto, solo se le ocurre decir que el autor es de izquierda", parte señalando.
"Ambas son objeciones livianas: ni ocuparse de quien está en el centro de la esfera pública es obsesión, ni criticar a Kast es ser necesariamente de izquierda (afirmar eso equivale a aseverar que ser de derecha es ser obsecuente con el Presidente electo", agrega.
Peña enfatizó que "cabe preguntar es si es legítimo comentar los ademanes que son propios de la vida familiar. La respuesta depende de la conducta del político de que se trata. En este caso Kast y su cónyuge han empleado su intimidad familiar y su relación conyugal —de cuyos avatares nos han hecho partícipes, es cosa de recordar los martes de pololeo o las prácticas anticonceptivas que han divulgado— en los hechos como un recurso político".
"La consecuencia indudable es que han expuesto su relación y las particularidades que ella reviste al escrutinio público. En ese contexto referirse a su gestualidad es apenas nimio y en cualquier caso legítimo. Además de que debiera considerarse útil prevenir la mofa que puede causar la infantilización de la primera dama (que no solo es consecuencia de guiarla de la mano, claro está)", precisa.
Peña defiende además que también forma parte del escrutinio los otros temas de su columna anterior, como la cercanía y admiración de Kast por Vox y Orbán, o si sus colaboradores (como Undurraga, De Grange o Pérez Mackenna) son admiradores de los antes mencionados y "soldados de la batalla cultural contra las minorías sexuales y la diversidad".
Con todo, subraya que "en una sociedad plural en la que no todos son heterosexuales, ni étnicamente nacionales, ni descendientes de europeos, ni practicantes del matrimonio tridentino (salvo desde luego los pulcros soldados que luchan en la batalla cultural al lado de Kast y algunos lectores), todo lo planteado es de alto interés público, salvo que la emergencia que vivimos sea tal que obligue a enmudecer".
"Vida familiar como recurso político"
El sábado, en una entrevista con el Diario Financiero, Peña volvió a abordar la molestia que generaron sus comentarios en torno a Adriasola y cuánto de eso realmente podría ser un tema relevante o marcar el estilo o desempeño de un mandatario.
Peña volvió a remarcar lo expuesto a su columna anterior: "el Presidente electo ha empleado su vida familiar como recurso político, como parte de su identidad. Basta recordar la descripción de su vida íntima que él mismo ha hecho -los martes de pololeo son sólo un ejemplo-. Siendo así, es perfectamente legítimo someter a escrutinio y a crítica la actitud que mantiene con su cónyuge en público".
"Esa actitud refleja una forma de concebir la relación entre los géneros que, mutatis mutandis, es equivalente aunque opuesta a la que poseía Boric con Irina Karamanos, que también fue objeto de análisis crítico", dijo al citado medio.
Consultado por su parecer en torno a que el Presidente Gabriel Boric acudiera recientemente a la firma de un contrato sobre litio, en La Moneda, con su hija Violeta en brazos, Peña sostuvo que se trata de cosas distintas.
"La relación que una persona tiene con su hija pequeña no es la misma que ha de tener con su cónyuge. Una niña de meses no es igual que una mujer adulta. La primera relación está orientada por el paternalismo, la segunda no; ¿a qué nivel de tontería se ha llegado que hay que explicar algo tan obvio? Otra cosa es si es adecuado usar las relaciones familiares como recurso político: en eso -no en el gesto que exhiben, cómo acabo de indicar- Kast y Boric se igualan y se equivocan".
El rol de la vida familiar en política
Los análisis que han dejado los dichos de Peña apuntan a un razonamiento que "poco sustantivo", puesto que la vida familiar de los políticos también es "parte de un constructo complejo" que contribuye a formar su identidad, toda vez que genera representación en sus adherentes.
El abogado e investigador de Faro UDD, Álvaro Vergara, planteó en una columna en El Líbero, que las opiniones de Peña, "que podían parecer anecdóticas, muestran que el rector Peña es presa de una animadversión contra algo más profundo: aquello que representa el presidente Kast".
"La imagen de la familia tradicional, el conservadurismo y la tradición republicana pelucona parecen ser elementos que simplemente lo descomponen. Y desde allí brotan sus errores: criticar a Kast por no ser intelectual o por su conservadurismo, es tan injusto como decirle al rector que se vería extraño conversando con los vecinos de una población", cuestionó.
"Todo político y sobre todo el que aspira o ejerce la máxima magistratura, representa un ethos social donde la familia no es un 'apéndice', sino que es parte fundamental de lo que representa simbólicamente su figura, lo que permite además generar identificación y empatía del electorado".
Eric Latorre, director de Magíster de Gobierno y Administración Pública U. Autónoma
Eric Latorre, director del magister de Gobierno y Administración pública de la Universidad Autónoma, comenta que la vida familiar de los políticos, "es parte de un constructo complejo que contribuye a formar su identidad y a proyectarla como una imagen representativa de un estado de las cosas, en una determinada sociedad. Todo político y sobre todo el que aspira o ejerce la máxima magistratura, representa un ethos social donde la familia no es un 'apéndice', sino que es parte fundamental de lo que representa simbólicamente su figura, lo que permite además generar identificación y empatía del electorado".
"Ejemplos de esto van desde Kennedy a Macron, desde Frei a Piñera. Lo anterior obviamente expone a las familias presidenciales al escrutinio público lo que es totalmente válido en un sistema democrático, pero esto debe realizarse sin caer en descalificaciones o figuras literarias totalmente innecesarias. El Presidente electo José Antonio Kast representa valores sociales y familiares que son parte de su figura política y que sin duda contribuyeron a su elección ya que identifican a parte importante de su electorado", comenta.
A juicio del experto, esta misma reflexión se aplica para el caso del Presidente Boric, "quien llegó a la Moneda con una pareja (Irina Karamanos, en principio), lo que sin duda era parte de su identidad política y de su ethos, y también representaba a su electorado en un afán de deconstrucción de las estructuras familiares tradicionales".
"Hoy, el Presidente gira a una estructura familiar tradicional y tiene todo el derecho a asistir a una ceremonia oficial con su hija, lo que es un símbolo de como incluso la más alta autoridad debe asumir sus nuevas responsabilidades paternales", remarcó.
Por su parte, Maximiliano Duarte, director de estudios de Fundación Piensa, apunta a que el argumento de Peña es "bastante rebuscado". "No creo que el hecho de que una pareja vaya tomada de la mano responda necesariamente a una estrategia de capitalización política; por el contrario, se trata simplemente de una expresión espontánea de afecto. Interpretarlo como un gesto deliberado de 'infantilización' es una lectura desproporcionada y poco sustantiva".
"Creo que algo similar puede decirse respecto del Presidente y la compañía de su hija en su lugar de trabajo. No me parece que ese gesto obedezca a un acto pensado para generar mayor adhesión ciudadana, sino más bien a una dimensión personal que en ocasiones puede hacerse visible en el ejercicio de la función pública", comentó.
Con todo, Duarte precisó que es muy distinto cuando se trata de hechos que se alejan de la mera espontaneidad y donde es posible advertir una construcción comunicacional más intencionada.
"Pienso, por ejemplo, en el momento en que se creó en redes sociales un perfil para Brownie, el perro del Presidente, como parte de una narrativa de mayor cercanía y cotidianeidad. En ese caso, el foco no era la mascota en sí, sino reforzar atributos del propio Mandatario. Ahí sí puede discutirse una estrategia. Pero un gesto cotidiano como tomar de la mano a la pareja o estar en compañia de una hija no parece responder a esa lógica ni justificar interpretaciones tan categóricas", cerró.