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¿Efectos negativos en el aprendizaje de estudiantes?: El debate por las extensas vacaciones escolares en Chile

Actualmente, los escolares tienen 89 días de vacaciones, según el calendario académico oficial del Mineduc.

19 de Febrero de 2026 | 07:14 | Por Sofía Campos, Emol.
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Archivo, El Mercurio
Un nuevo debate se tomó la agenda de educación por estos días, luego de que expertos cuestionaran la extensión de las vacaciones escolares de verano en Chile, que bordean los tres meses.

De acuerdo al calendario escolar del Mineduc, los establecimientos con jornada escolar completa concluyeron sus actividades el 5 de diciembre y retornarán a las aulas el miércoles 4 de marzo, tras 89 días de vacaciones.

Entre las 40 naciones que conforman la OCDE, solo tres tienen vacaciones de verano que superan a las de nuestro país: Bulgaria, Grecia y Letonia. En tanto, otros cuatro países tienen números similares a Chile, como Estonia, Italia, Lituania y Rumania.

Otros, tienen la mitad de los casi de tres meses que tiene Chile: entre ellos están Australia, Corea del Sur, Dinamarca, Nueva Zelandia, Países Bajos y Suiza.

Si se contempla el tiempo total de vacaciones, Chile aparece algo por debajo del promedio de la OCDE, lo que sugiere una mala distribución del calendario escolar que podría afectar a los niños. Por ello, surge la idea de que las vacaciones escolares deberían distribuirse mejor en el año.

Por ejemplo, en el caso de Reino Unido, donde las vacaciones duran solo 5 semanas, algunas organizaciones han sugerido que se reduzcan solo a cuatro y que se distribuya el salo en el resto del año, considerando que una interrupción escolar tan larga podría tener efectos negativos en el pensamiento crítico y habilidades socioemocionales de los niños.

A ello se suma el efecto económico para las familias con escolares, que deben desembolsar más dinero en vacaciones más extensas.

Debate


El debate se originó a raíz de una columna de opinión de la economista y académica de la Escuela de Gobierno UC, Loreto Cox, publicada en El Mercurio el viernes. En la misiva mencionó que "las vacaciones escolares son tan largas que significan un retroceso significativo en el aprendizaje de los niños. Aunque la investigación no es concluyente sobre la magnitud de este retroceso, estudios recientes para Estados Unidos estiman que la pérdida de aprendizaje durante el verano equivale a lo aprendido en unos dos meses de clases (Kuhfeld, 2019)".

"Durante el verano, varios niños tendrán la suerte de aprender otras cosas importantes de la vida: tal vez a reconocer ciertos árboles o a familiarizarse con el comportamiento de las ovejas o los cangrejos; verán, quizás, también, que existen formas distintas de vida. Algunos formarán vínculos con familiares lejanos o harán nuevos amigos. Pero incluso para los niños que tienen esta suerte, estas experiencias suelen concentrarse en unas pocas semanas", sostuvo Cox.

89días de vacaciones de verano tienen los escolares esta época estival.
En esa línea, enfatizó en que "a fin de cuentas vacacionar es caro y muchos padres están subyugados por la regla de 15 días hábiles de vacación legal. Para la mayoría de los niños, buena parte del verano, si no todo, suele transcurrir lejos de la naturaleza y más bien bajo encierro, con calor, frente a la soledad de una pantalla. La mayoría de ellos difícilmente abrirá un libro durante esos casi tres meses, contra todo esfuerzo metódico y el hábito que se necesitan para aprender. Qué decir de las matemáticas".

Según mencionó la académica, también "es cierto que a los niños de hoy les hace falta tiempo sin la supervisión de un adulto. Aun así, vale la pena preguntarse si estas cosas justifican cerca de tres meses sin la estructura escolar, sobre todo teniendo en cuenta que son muy pocos los niños que accederán a un idilio bucólico prolongado. Hay que considerar, además, que hay familias que dependen del colegio para alimentar a sus hijos y poder trabajar".

Asimismo, la académica agregó que "los datos de la OCDE muestran que en varios países desarrollados las vacaciones de verano duran alrededor de 12 semanas, como las nuestras (hay quienes dicen que esto es una reminiscencia de una sociedad agraria, que durante el verano requería el apoyo de los niños para cosechar). Pero hay países, como Suiza o Corea del Sur, donde las vacaciones de verano duran tres semanas. En otros, como Inglaterra o Alemania, las vacaciones escolares totales no son muy distintas a las nuestras, pero están más repartidas en distintos recesos a lo largo del año".

"Más allá de la nostalgia, quizás debamos preguntarnos si realmente queremos que el verano escolar sea infinito, o acaso esa imagen responde más bien a una ensoñación", cerró.

Mejor distribución de las vacaciones


Asimismo, ayer se publicó una misiva en el mismo medio de la gerenta general de Fundación CAP, María José Castro, sobre el tema. En ella, complementó al debate que "más que centrarse en la duración total de las vacaciones o en la extensión del currículum y del plan de estudio —materias que sin duda admiten debate— el punto que interesa relevar es la forma en que hoy se organizan los tiempos de descanso dentro del año lectivo".

"Cabe preguntarse si esta organización es la que mejor favorece el desarrollo integral y los aprendizajes de niños y jóvenes. Si ese es el propósito central de toda política educativa, resulta pertinente revisar periódicamente cómo estructuramos los períodos, y abrir espacios de conversación cuando existan fundamentos para ello", apuntó la gerenta de CAP.

En esa línea, mencionó que "los semestres suelen ser intensos y con escasos descansos intermedios. Una distribución más equilibrada de los períodos de pausa podría contribuir a disminuir el desgaste de docentes y estudiantes, favorecer climas escolares más saludables y sostener mejor los procesos pedagógicos. Asimismo, una organización más armónica del calendario escolar podría facilitar a las familias el acompañamiento de sus hijos, aliviar la carga económica y logística que implica un receso tan prolongado y fortalecer su rol insustituible en el proceso formativo".

La experta finalizó con que "el sistema educativo tiene la responsabilidad de asegurar aprendizaje y desarrollo; todo debe orientarse a ese fin. Si abrir esta discusión y explorar mayores márgenes de flexibilidad en la organización del calendario escolar puede contribuir a ello, parece no solo razonable, sino también responsable hacerlo".

Efecto "summer learning loss"


El sábado se publicó en el mismo medio una misiva de Francisco Sólanich, profesor universitario, quien mencionó que la columna de Cox "reabre una discusión pertinente sobre la extensión de las vacaciones escolares. La evidencia internacional ha documentado el denominado summer learning loss: un retroceso en aprendizajes — particularmente en lectura y matemáticas— durante el receso estival, con efectos más marcados en estudiantes de contextos vulnerables".

"Estudios comparados estiman que esta pérdida puede equivaler a varias semanas de clases, ampliando brechas que el sistema escolar procura reducir durante el año. No todos los niños enfrentan el verano en iguales condiciones; el acceso a libros, estímulos culturales y acompañamiento adulto incide de manera significativa en la mantención de hábitos académicos", afirmó.

"Las vacaciones escolares son tan largas que significan un retroceso significativo en el aprendizaje de los niños (...) estudios recientes para Estados Unidos estiman que la pérdida de aprendizaje durante el verano equivale a lo aprendido en unos dos meses de clases.

Loreto Cox, economista y académica UC
Asimismo, enfatizó que "en ese contexto, resultan valiosas las iniciativas que buscan sostener el vinculo con el aprendizaje durante esos meses. Algunas comunas han impulsado, mediante esquemas de colaboración público-privada, talleres de lectura y programas de reforzamiento estival —entre ellas, Lo Barnechea— como una estrategia concreta para mitigar este fenómeno".

A juicio del académico, "más que centrarse exclusivamente en la duración del receso, la discusión pública debiera considerar el diseño de políticas que promuevan programas estivales focalizados, evaluables y articulados con el sistema escolar, especialmente en comunas de mayor vulnerabilidad. La equidad educativa también se juega en verano. De lo contrario, el verano corre el riesgo de consolidar brechas que durante el año se intenta reducir".

Efectos en el aprendizaje


María Paz Larraín, vocera de la fundación Escuelas Abiertas, mencionó que en estos recesos de casi tres meses en verano "los estudiantes pierden habilidades críticas en lectura, matemáticas y hábitos de estudio. Recuperar estos aprendizajes perdidos es significativamente más costoso y difícil para el sistema escolar que prevenir su pérdida".

En ese sentido, sostuvo que "esta situación es particularmente crítica en el contexto chileno, donde el calendario escolar ya sufre interrupciones frecuentes por paros, tomas y hechos de violencia que lamentablemente no se han podido controlar".

"Sumar casi tres meses de inactividad profundiza las brechas, la discontinuidad pedagógica y debilita el vínculo escolar, afectando los resultados", advirtió.

En tanto, Carolina Caffarena, coordinadora del magíster en Educación con mención en Creatividad, Neurociencias e Innovación Pedagógica de la Universidad Finis Terrae (UFT) y académica de la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia, mencionó que "lo importante a evaluar también es el descanso. Recordemos que nuestro calendario académico es bastante largo, hay países que tienen vacaciones más continuas a lo largo del año. El nuestro, las vacaciones más largas, están dados por las vacaciones de verano y el descanso es relevante para el aprendizaje. Y es relevante también para lo que consideramos de la reparación en términos neuronal, y también en términos del contacto con los vínculos".

Respecto del impacto negativo, Caffarena mencionó que "la psicología cognitiva nos ha mostrado que la continuidad y la repetición espaciada favorecen la consolidación de la memoria, pero si esto se interrumpe, cuesta volver a recuperar. Pero también es importante pensar que no es exclusivamente negativo (...) En las vacaciones, el desarrollo socioemocional a través de los vínculos con familiares, con amigos, etcétera, el desarrollo creativo y la autonomía también son importantes y están a la base de los aprendizajes más formales".

"Creo que lo primero es ampliar y no podemos considerar que el impacto del aprendizaje está todo situado en la escuela. Hay muchas otras oportunidades de aprendizaje fuera de la escuela que sí son posibles gracias a los periodos de las vacaciones que tenemos y periodos extensos donde uno tiene la oportunidad de desarrollar estas actividades", enfatizó la académica UFT.

"Desconexión" con vacaciones de los padres


Respecto del impacto en las familias, Larraín mencionó que "también los niños más vulnerables no reciben alimentación adecuada, se exponen a mayores riesgos e incluso pueden sufrir abusos. Existe una desconexión evidente entre el calendario escolar y el laboral. Mientras los estudiantes tienen cerca de 12 semanas de receso, la ley otorga a los padres solo tres semanas de vacaciones".

"El sistema educativo tiene la responsabilidad de asegurar aprendizaje y desarrollo (...) explorar mayores márgenes de flexibilidad en la organización del calendario escolar puede contribuir a ello, parece no solo razonable, sino también responsable hacerlo".

María José Castro, gerenta general de Fundación CAP
Asimismo, agregó que "datos de Activa Research indican que en 2026 apenas el 29% de los chilenos salió de vacaciones, con un promedio de dos semanas de descanso. Esto implica una realidad alarmante: 3 de cada 4 niños y adolescentes en Chile pasan aproximadamente 10 semanas en sus casas sin supervisión directa de sus padres, muchas veces con escasas alternativas formativas y una alta exposición a pantallas".

A juicio de la vocera de Escuelas Abiertas, "el desafío país no es eliminar el descanso necesario, sino asegurar la continuidad educativa y la equidad. Chile necesita más tiempo real de aprendizaje, no más interrupciones. Para mitigar estos efectos, es imperativo facilitar el uso de escuelas para talleres de verano con alianzas publico privadas. Garantizar el derecho a la educación implica proteger el tiempo escolar y ofrecer estabilidad a quienes más dependen del sistema educativo para su desarrollo integral".

Brechas de educación


Expertos advierten que las vacaciones tan extensas pueden profundizar la brecha entre quienes pertenecen a distintos niveles socioeconómicos. Para Larraín, "las vacaciones largas no afectan a todos por igual; actúan como un factor amplificador de la desigualdad. En las familias con recursos pueden compensar la falta de clases con paseos, libros, talleres y estímulos culturales".

Sin embargo, desde la otra vereda, en el caso de muchos estudiantes vulnerables "la escuela no es solo un centro de aprendizaje, sino su principal fuente de alimentación, contención emocional y protección".

Según ella, "al cerrar las escuelas por tanto tiempo, los niños pueden quedar expuestos a semanas sin estimulación estructurada, lo que amplía la brecha de habilidades respecto a sus pares más favorecidos".

En esa misma línea, Caffarena mencionó sobre la diversidad de actividades que los niños pueden hacer en las vacaciones que "está muy vinculado al nivel socioeconómico. Por ejemplo, niños con mayores posibilidad económicas, tienen escuelas de veranos, conocen, se reúnen con sus familiares, y el período largo les permite hacer muchas actividades distintas al escolar, y que no tendrían por qué tener un efecto negativo".

Esto, "versus otros niños, que con menos posibilidades están mucho más solos y pierden el contacto con pares y pierden la posibilidad de entretención. Incluso podía ser muchísimo más estresante para ellos", advirtió.
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