El próximo 9 de marzo, el
comandante en Jefe del Ejército, Javier Iturriaga, terminará su periodo al mando de la institución castrense, la que pasará a ser dirigida por Pedro Varela Salgado.
Con escasas apariciones en prensa, Iturriaga ha cultivado un estilo sobrio, sin aspavientos, pero cuando ha accedido a conversar con la prensa o ha emitido declaraciones, ha sido concreto y tajante.
El pasado 19 de septiembre, Iturriaga tuvo su último evento masivo al frente de la institución: la parada militar, donde envió un "afectuoso saludo a toda mi gente que está desplegada".
Se refería a "soldados que están en la frontera norte, en la macrozona, en la dotación Antártica que está cumpliendo su tarea y, por supuesto, algunos que están en operaciones de paz".
Pero también abordó otros temas, relativos a la crisis que se abrió en el Ejército por los casos de militares ligados al narcotráfico y la muerte del soldado Francisco Vargas, materias complejas que tuvo que enfrentar durante este periodo de cuatro años.
"A cada comandante en jefe nos corresponde una etapa de la institución y hay tareas que cumplir. Así que es difícil evaluar un periodo si es mejor que otro. Yo creo que cada comandante en jefe ha tenido desafíos de acuerdo a la época que le toca vivir", reflexionó.
Últimos meses y ceremonia de salida
La suerte de sensibilidad que abrió el 19 de septiembre, al tratarse de su último acto oficial al mando del Ejército, fue clave para conocer qué pensaba Iturriaga y dio algunas luces de cómo estaba experimentando el proceso de su próxima salida del cargo.
Su perfil reservado ha sido el mismo que ha mantenido en los últimos meses y que mantendrá hasta el último día, según fuentes de Emol.
Por estos días, general Iturriaga se encuentra trabajando en sus funciones al mismo ritmo como lo ha hecho desde que asumió el mando del Ejército, sin mayores aspavientos y de manera reservada, en línea con la tradición de ejercer el mando hasta que este se deja.
De hecho, Iturriaga continúa haciendo sus visitas a unidades en Santiago y provincias, y según fuentes conocedoras, no ha disminuido en nada su carga de trabajo.
Respecto a la ceremonia de cambio de mando a nivel institucional no se ha planeado algún evento con particular, aunque no se descarta que el general pueda realizar una actividad más en el plano personal, con su círculo íntimo.
Vínculo con el poder político
El general Iturriaga levantó, en al menos dos oportunidades, alertas en torno al financiamiento del Ejército, lo que desató un intenso debate político.
En medio del debate sobre el presupuesto de Defensa, en octubre de 2024, Iturriaga provocó un remezón en la sesión mixta de Presupuestos, donde expresó su preocupación por la diferencia entre la planta de soldados (profesionales y conscriptos) que está autorizada por Ley de Presupuestos y la que realmente se financia y puede servir operacionalmente.
"El Ejército hoy día está definido por una planta que, por ejemplo, para los soldados de tropa, profesional, hay una planta de 7.000 soldados, que es lo que autoriza la ley, pero solamente se está financiando a 1.600",sostuvo el comandante en Jefe, aludiendo al 23% del total que se necesita para tener al Ejército "100% operativo".
En aquella oportunidad, la entonces ministra de Defensa, Maya Fernández, salió a contradecir el diagnóstico de Iturraiga: "Yo descarto totalmente el desfinanciamiento de las Fuerzas Armadas. Todo lo contrario, nosotros hemos ido recuperándolo", sostuvo.
En octubre del año pasado, Iturriga fue aún más crítico y alertó: "Indudablemente que no estamos en condiciones de terminar el año".
El jefe del Ejército atribuyó las dificultades financieras a tres factores: primero, a la rebaja presupuestaria aprobada el año pasado para el 2025 por el Congreso; además, señaló que, si bien el aumento salarial para los soldados conscriptos fue una "cosa positiva", tuvo un impacto porque "no fue asignado en el presupuesto"; y, por último, mencionó las tareas adicionales que el Ejército debió asumir como los despliegues militares en el marco de los estados de excepción constitucional.
En la última parada militar, Iturriaga fue consultado por si se sentía escuchado por el poder político. "Siempre hemos sido escuchados", comentó, y agregó que "lo que pasa es que las autoridades políticas, o quien corresponda, son las que finalmente toman las decisiones. Por lo tanto, nosotros hacemos presente nuestra posición profesional y después se resuelve de acuerdo, seguramente, a la realidad del país".
Muerte de conscripto
En abril de 2024 se registró la muestre del soldado conscripto Franco Vargas, durante una marcha instructiva en la comuna de Putre, en Arica.
El caso puso los ojos en los mandos a cargo de la instrucción, pero también en las cúpulas, incluyendo al general Iturriaga. Varias voces de oposición presionaban para que el Presidente Gabriel Boric le pidiera la renuncia.
Iturriaga reconoció "falta de diligencia" en torno "a la información preliminar difundida respecto de la muerte del joven", y resolvió relevar del mando al comandante de la Brigada Huamachuco y al comandante en jefe de la Sexta División del Ejército, "y proponer su retiro de la institución por su responsabilidad de mando al Presidente de la República".
A 15 días del fatídico hecho, el general Iturriaga acudió a La Moneda para reunirse con el Mandatario. Al término de la instancia, el Gobierno anunció que el comandante en jefe del Ejército continuaría en su cargo.
Narcotráfico en el Ejército
"Son verdaderos traidores". Esa fue la frase con la que se refirió Iturriaga a los casos de narcotráfico al interior de las Fuerzas Armadas, los que se conocieron a mediados del año pasado.
En el caso del Ejército, el grupo detenido estaba compuesto por sargentos y cabos, quienes cumplían funciones en la 2ª Brigada Acorazada "Cazadores" en Pozo Almonte y en el Centro Clínico Militar de Iquique. El grupo se dedicaba a internar, ocultar y transportar importantes cantidades de drogas desde el norte del país hasta la Región Metropolitana.
La opinión de Iturriaga sobre estos hechos la comunicó el pasado 19 de septiembre, donde sostuvo que "yo no hablaría de la vinculación del Ejército con el narcotráfico, al revés. Son verdaderos traidores que se han pasado al lado oscuro. Son delincuentes que nos han traicionado. Es muy feo darse cuenta que militares profesionales finalmente caen en la corrupción".