La ofensiva que activó el viernes Estados Unidos hacia tres funcionarios del Gobierno del Presidente Gabriel Boric -al revocar sus visas-, acusando afectación "a la seguridad" del hemisferio, ha abierto un clima de tensión en medio de la disputa geopolítica con China.
La razón detrás de la sanción de Estados Unidos a los funcionarios -incluyendo al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz-, es el proyecto de cable de fibra óptica denominado "Chile China Express", que busca conectar Valparaíso con Hong Kong.
Este escenario puso a Chile en un lugar complejo e incómodo, a raíz de las relaciones que mantiene el país en materia comercial con EE.UU. y con China.
A ello, se suman las críticas que incorporó el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en el comunicado donde anunciaba las sanciones al Presidente Gabriel Boric, a quien cuestionó el "legado" que dejará, y a la vez, abrió desafíos para lo que será la relación con el gobierno del Presidente electo, José Antonio Kast.
"En su ocaso, el legado del gobierno de Boric se verá aún más empañado por acciones que socavan la seguridad regional a expensas, en última instancia, del pueblo chileno. Esperamos impulsar las prioridades compartidas con la nueva administración Kast, incluyendo aquellas que fortalecen la seguridad en nuestro hemisferio. Seguimos utilizando todas las herramientas disponibles para promover la seguridad en nuestra región", planteó Rubio.
Parte de esos desafíos incluyen la toma de decisiones diplomáticas, las que Kast debe terminar de definir, como por ejemplo, quién será el embajador de Chile en China y qué perfil debe tener.
En conversación con Emol, expertos ponderan el perfil que debería tener el embajador de Chile en China que determine Kast, en atención a la tensión que se ha agudizado con Estados Unidos.
La relación con China y el factor EE.UU.
Alberto Rojas, director del Observatorio de Asuntos Internacionales, de la Universidad Finis Terrae, comenta que la tensión que se ha abierto entre Estados Unidos y Chile a propósito del cable submarino con China dejó en evidencia que la relación con China "ya no es, ni puede seguir siendo, un asunto meramente comercial".
"Hoy es una relación estratégica, atravesada por competencia tecnológica, seguridad, influencia y alineamientos globales. Y eso cambia por completo el perfil del embajador que Chile necesita en Beijing", precisa.
En ese sentido, remarca que el eje comercial con China sigue siendo fundamental, tema que "está fuera de discusión", pero "ese eje ya no se gestiona solo con cifras de exportación, sino con comprensión profunda del Partido Comunista chino, de sus líneas rojas, de su sensibilidad en materias tecnológicas, de seguridad y de soberanía. Y, al mismo tiempo, con plena conciencia de cómo Estados Unidos observa cada movimiento chileno en ese tablero".
Perfil del embajador
Para Rojas, y en atención al contexto y los requerimientos que exigen las relaciones diplomáticas actuales, "Chile no necesita un embajador 'más político' en el sentido partidista, ni tampoco uno reducido a la lógica de la promoción comercial".
"Lo que necesita es un embajador de carrera, con densidad diplomática, experiencia en grandes potencias y capacidad de lectura estratégica. Alguien que entienda que cada decisión económica hoy tiene implicancias geopolíticas, y que cada gesto político es leído en clave estratégica tanto en Beijing como en Washington", acota.
Por eso, el perfil idóneo para el próximo nombramiento que haga el Presidente electo José Antonio Kast, "debería ser el de un diplomático profesional de alto nivel, con trayectoria en política exterior dura, experiencia multilateral o en capitales estratégicas, y capacidad real de interlocución política. No un operador comercial, pero tampoco un embajador ideologizado".
Por su parte, Gilberto Aranda, profesor titular de Estudios Internacionales de la U. de Chile, observa que "para tratar con China hay que tener ambas virtudes o ambos conocimientos, tanto la cercanía con los temas económicos, como también el manejo político".
Eso si, el experto considera que la persona elegida "no puede carecer de la política, porque hay un cambio que también ha introducido Estados Unidos, donde las relaciones ya no son solo con énfasis económico comercial, sino que lo económico comercial es un componente de relaciones que son entendidas en términos políticos y en términos seguritarios".
"Estados Unidos, en su estrategia de seguridad nacional entiende que las cuestiones económicas comerciales también son de seguridad. En ese sentido, lo ideal es que quien esté al frente de la delegación ante Beijing tenga tanto una aproximación económica, como un manejo político, porque este aspecto va a ser ineludible", precisó.
En la misma línea, Cristian Garay, del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago (Usach), subraya que "ningún acuerdo comercial se realiza sin un enfoque político, partiendo de la creencia que la apertura económica brinda oportunidades para el desarrollo. China ya es nuestro principal socio económico, pero su importancia es inversa en temas estratégicos y de seguridad".
A su juicio, se debe tener un representante "que dé seguridades políticas y de conexión con la presidencia, y al mismo tiempo, sea buen negociador. Se trata de dar estabilidad y confianza, pero también de delimitar dos áreas: en la económica-estratégica con China, y en su reconocimiento como una civilización importante (símbolos culturales como la lengua)".