La expansión delictual que muestran distintas zonas del país, con una aparente normalización de delitos en principio de menor gravedad, hoy reviste una amenaza creciente ante el daño a infraestructura que expone a habitantes de sectores afectados. Así ocurre con el robo de cobre de distinto tipo de instalaciones, en medio del alza histórica del precio del metal. Un caso extendido incluso hoy a la sustracción de cañerías de instalaciones de gas, con las respectivas fugas y eventuales riesgos de explosiones. Solo esta semana, la sustracción de estas redes de conducción generó una peligrosa emanación de gas licuado (GLP) en la Universidad Católica del Maule, en el centro de Curicó. La emergencia incluyó la evacuación preventiva del recinto, así como la suspensión del tránsito vehicular por más de una hora en calles próximas.