Un complejo escenario vive la exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, en el marco del caso de la "trama bielorrusa", en el que es indagada por presuntos delitos de cohecho reiterado y lavado de activos. A los intentos fallidos por rebajar su prisión preventiva, la que cumple desde fines de enero, hay que sumar su reformalización, que será el próximo 17 de marzo. Pero no solo eso, pronto Vivanco estará de cumpleaños y tendrá que pasar esa fecha tras las rejas, lo que agranda su crisis familiar. Está distanciada de su pareja, coimputado en esta investigación, Gonzalo Migueles, a quién no ve desde que se ordenaron cautelares en su contra. Además, rechazó una solicitud de la defensa del imputado para abrir un canal de comunicación mediante videollamadas semanales. El abogado Álex Carocca indicó que "considerando que mantienen una relación de convivencia de muy larga data (…), solicito se les autorice para mantener comunicación por videoconferencia una vez a la semana o con la periodicidad, en los días y en las horas, que permita la reglamentación".