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"¿Informó el Presidente Boric al Presidente electo de las vicisitudes del cable chino? La respuesta a esa pregunta es la que sigue: el Presidente Boric dio esa información entre dientes y el Presidente electo entendió; pero, porque entendió, prefirió no darse por enterado", parte señalando Peña.
"El Presidente Boric dio esa información entre dientes y el Presidente electo entendió; pero, porque entendió, prefirió no darse por enterado".
Carlos Peña
De acuerdo al abogado, "hay ocasiones en que, por diversos motivos, preferimos no darnos por enterados. Los ejemplos sobran. El caso clásico son los secretos de familia, esas cosas que todos saben, pero acerca de la que todos guardan silencio y así, llegado el caso, pueden decir que lo ignoran. En otras ocasiones alguien trata de decirnos algo, o nos invita a conversar de algo que sabemos incómodo, y lo eludimos, como si no entendiéramos para, así, poder evitar lo que suponemos incómodo".
"Eso es lo que, es lo más probable, ocurrió al Presidente electo Kast cuando el día 18 de febrero, y antes de que todo estallara, el Presidente Boric le dijo que necesitaba hablar del cable chino y los problemas que suscitaba. Luego le llamó el día 20, cuando el asunto de las sanciones salía a la luz, y el Presidente electo prefirió no atender la llamada. Así no quiso darse por enterado", comenta.
Sobre esto, Peña analiza los escenarios: "por supuesto no es razonable, ni respetuoso, creer o pensar o insinuar que el Presidente Kast no haya caído en la cuenta de que había que hablar del tema, así se le haya dicho al pasar. Tampoco es explicable que no haya devuelto la llamada que el Presidente Boric le hizo, sabiendo que había un asunto pendiente desde la conversación anterior del día 18".
"Nada de eso es explicable salvo que el Presidente electo haya sabido de qué se trataba eso de lo que, según le había dicho el Presidente Boric, debían conversar y haya preferido no enterarse o, mejor, haya preferido que se creyera que él no estaba en modo alguno enterado, o hubiera sabido, y sabiendo, hubiera decidido que era mejor se pensara que no lo sabía o que ni siquiera sospechaba de qué se trataba y cuál era la magnitud del asunto, o que, habiéndosele informado por alguien que sabía, este le hubiera pedido al mismo tiempo que no interviniera ni se enterara para que así no estuviera atado a decisión alguna", reflexiona.
Peña remarca que cualquiera de esas alternativas es posible. "Y todas conducen a una sola conclusión: el Presidente Kast prefirió no darse por enterado".
Con todo, sostiene que nada de lo anterior "exculpa los tropiezos casi cantinflescos del Gobierno en esta materia, adornados con excusas tan pueriles como 'errores de tipeo'. Y tampoco excusa la poca elocuencia que respecto del caso chino habría tenido el Presidente Boric en su conversación del día 18 con el Presidente electo".
"No cabe duda —mal que pese— de que la responsabilidad principal de este desaguisado es del Presidente Gabriel Boric quien, poseyendo información completa, debió entregarla con mayor oportunidad y no deslizarla como al pasar".
Carlos Peña
"Porque, así como en ocasiones preferimos no darnos por enterados de aquello que se nos dice (que es lo que habría ocurrido al Presidente electo) hay también ocasiones en que puestos nosotros en el trance de decir algo que sabemos difícil o vergonzante o complicado, preferimos envolverlo en un conjunto de otras cosas menos importantes o banales, y confesarlo a medias en medio de circunloquios, para que así, dicho casi al pasar, no desate de inmediato la alarma; pero a la vez uno pueda más tarde decir (como lo ha hecho el Presidente Boric) que lo dijo y que no había ocultado nada", precisó.
Así, el rector pone la disyuntiva: "¿Quién obró peor entonces en este caso? ¿El Presidente Boric al decir casi al pasar algo que sabía importante o el Presidente electo al no darse por enterado de lo que, ambiguamente y todo, se le dijo? ¿El Presidente Boric quiso callar o el Presidente electo prefirió no oír?".
"No cabe duda —mal que pese— de que la responsabilidad principal de este desaguisado es del Presidente Gabriel Boric quien, poseyendo información completa, debió entregarla con mayor oportunidad y no deslizarla como al pasar. Ese es el gravamen del cargo, hacer lo que debía hacer incluso si no le conviniera del todo. El Presidente electo —en la medida en que no era directamente responsable— pudo elegir ser ignorante del asunto, preferir no saber y confesarse a sí mismo: no he querido saber, pero he sabido", cerró.