Este miércoles 11 de marzo, junto con el cambio de mando, también se realizarán las ceremonias de instalación de la Cámara de Diputados y del Senado, donde una de las claves será la constitución de sus mesas directivas.
La semana pasada el Partido de la Gente (PDG) anunció que mantendrán la postulación de la diputada Pamela Jiles (quien fue la más votada del partido en las pasadas elecciones) para presidir la mesa, luego de que fallara su acuerdo con la derecha por la "incomodidad" que generaba la parlamentaria, quien ha asegurado que "le hará la vida imposible" al Presidente electo, José Antonio Kast.
Ante esto, representantes del bloque oficialista y la DC llegaron a un acuerdo con el PDG para presidir la mesa: el primer año sería para el partido de Franco Parisi (liderando la mesa Jiles), con la primera vicepresidencia del Socialismo Democrático y la segunda para el FA.
Conocedores del acuerdo señalan que también se pactó que cada miembro de la bancada del PDG (que tiene 14 en total) pueda presidir una de las comisiones legislativas, con la condición de que no hayan "descuelgues" de última hora.
En total, el oficialismo, la DC y el PDG sumarían 79 votos. En caso de lograr la presidencia, les permitiría tomar el control de la testera y mantener cierto "control" sobre la agenda legislativa, considerando que el progresismo y las fuerzas de centro izquierda ya se han definido como futura oposición en el gobierno de Kast.
Por parte de la derecha, las principales cartas para presidir la mesa de la Cámara de Diputados son el republicano Agustín Romero y el UDI Jorge Alessandri.
Desde el gremialismo explican que dado que la Presidencia del país estará a cargo de un republicano (Kast) y lo más probable es que el Senado sea presidido por un militante de RN, la Cámara debería quedar en manos de un parlamentario UDI. La bancada de republicanos suma 31 diputados, mientras que la UDI alcanza los 18, posicionándose como la segunda bancada más grande.
Fuentes aseguran que Romero logró los apoyos de su tienda, RN y el PNL, sobrepasando el respaldo que tenía Alessandri. Sin embargo, advierten que nada está definido de cara al miércoles.
Cabe mencionar que la derecha en su conjunto -incluyendo al PNL- consiguió 76 escaños, cifra que no les alcanza para ser mayoría simple, por lo que se han visto en la obligación de buscar un pacto con la centro izquierda para poder liderar la mesa. Negociadores de ese sector aseguran tener a 5 o 6 diputados de centro izquierda ya dentro de su acuerdo.
Cabe mencionar que también están en juego las 28 comisiones legislativas, que son claves en el ejercicio parlamentario.
Las pruebas e incertidumbres en el Senado
Según consignó El Mercurio, en la Cámara Alta el escenario tampoco está claro, y hay quienes mencionan que es posible que se solucione esa misma mañana del miércoles.
Cabe mencionar que esta elección será la primera "prueba" para la futura oposición que se encuentra en búsqueda de esa unidad que el Presidente Boric ha pedido en repetidas ocasiones, incluyendo el último cónclave oficialista.
Por su parte, la senadora Yasna Provoste (DC) afirmó al citado medio que "para la oposición, la mesa será una demostración de ánimo: si seremos capaces de ser una oposición amplia, sin vetos, o si algunos preferirán negociar solos".
El presidente del PC, Lautaro Carmona, sostuvo que "si no hay unidad, no hay posibilidad de tener mejor presencia, por ejemplo, en la conducción de cualquiera de las salas de la Cámara o del Senado. Si uno quisiera dirigir, obligatoriamente tiene que construir un punto de unidad; si no, no hay quién".
En tanto, el senador Pedro Araya (IND-PPD) señaló que "no existe un acuerdo respecto de quién va a presidir el Senado el 11 de marzo de este año y qué es lo que va a ocurrir con el resto del período. En ese sentido, primero, al interior de la centroizquierda todavía no se ha tomado una definición si esto se va a negociar como Socialismo Democrático o como un solo bloque junto al FA y al PC".
La verdad es que las relaciones al interior del progresismo y la centro izquierda están tensas. Por un lado, senadores de la DC llamaron la semana pasada a su partido a no asistir al cónclave oficialista del Ejecutivo. Por el otro, desde el PS aseguran que "sigue latente" el conflicto con el PC y el FA, luego de que diputados de esos partidos criticaran a sus pares del Socialismo Democrático por aprobar la Ley Naín-Retamal.
Lo anterior ha provocado que existan conversaciones paralelas entre el PS y el PPD, y de este último partido con la DC, para evaluar la posibilidad de una bancada conjunta.
En tanto, desde la otra vereda, la derecha ha propuesto una alternancia en la testera de tres años para su sector y uno para la centroizquierda: el primer año sería para Paulina Núñez (RN), seguida por Javier Macaya (UDI) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli). Finalmente, el último quedaría para la senadora y presidenta del PS, Paulina Vodanovic.
Según consignó El Mercurio, actualmente la candidatura de Núñez es la favorita: contaría con 24 de los 25 votos que necesita para liderar la testera.
Esto, sumando el apoyo de su partido (8), Republicanos (5), UDI (5), Evópoli (2), Demócratas con Matías Walker (1), Movimiento Libertad con Rojo Edwards (1) y dos independientes (Enrique Lee y Miguel Ángel Calisto).
El obstáculo para que la propuesta "tres por uno" se concrete es que no convence al 100% a los partidos de centroizquierda, quienes buscan quedarse con dos años al mando del Senado y dicen que debe existir una "gobernabilidad compartida" de la testera.
Donde sí coinciden es en que Manuel José Ossandón (RN), quien buscaba la reelección en la mesa, dejó de ser una alternativa viable porque "se la jugó muy mal" durante su mandato, dicen.