Durante cinco años estuvo fuera de Plaza Italia la estatua del general Baquedano, que durante la madrugada de este martes regresó a su plinto en medio de una ceremonia nocturna donde el Ejército le rindió honores.
La estatua había sido removida de la plaza homónima en 2021, luego de enfrentar constantes destrozos, rayados y ataques iniciados en 2019, en el contexto de estallido social.
Su retorno fue impulsado por el alcalde de Providencia, Jaime Bellolio (UDI), y tras una serie de tramitaciones y la autorización de Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), se aprobó el regreso.
La estatua se convirtió, para muchos, en un "símbolo" de la violencia de la crisis del 18-O, idea que reivindicó este martes el alcalde, enfatizando que el retorno de Baquedano marca el fin de ese ciclo.
"Lo único que no soportó fue a aquellos que intentaron, a través de la violencia, arrebatarnos la democracia, aquellos que a través de la violencia intentaron ganarle a la razón y después de cinco años podemos decir que el general Baquedano volvió", dijo el jefe comunal.
Bellolio también subrayó que "como hemos dicho durante años, el plinto vacío era un monumento a la violencia, al triunfo de la agresión por sobre la razón, y ese ciclo hoy llega a su fin. El regreso del general Baquedano representa una restauración democrática, un monumento a Chile, a la historia y al encuentro".
Por su parte, el gobernador de la RM, Claudio Orrego, comentó que "yo soy de las personas que celebra la vuelta del general Baquedano como signo de una patria que es permanente, que no tiene que ver con una coyuntura política particular".
En tanto, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, respondió al alcalde de Providencia y apuntó a que las reivindicaciones "forman parte de un relato que no tiene mucho sentido cuando uno quiere proyectar el país hacia adelante", según dijo a Radio Universo.
Además, advirtió que se debe tener cuidado en caer en la "trampa de la omisión". Chile, en torno a esos hechos, puede caer una peligrosa trampa, de creer que es la violencia la protagonista pura y simplemente y que esto es una reivindicación sobre la violencia; y la segunda, es creer que las demandas sociales que estaban en torno a ese fenómeno, si usted suprime la violencia, son demandas sociales que hoy día no existen".
Con todo para varias voces de la oposición, el retorno de la estatua marca un "antes y un después", o el "cierre" de un ciclo, mientras que el oficialismo optó por desdramatizar su relevancia.
Oposición
Esta mañana, el diputado UDI, Jorge Alessandri planteó que "yo creo que para Chile era muy importante cerrar esta herida... esto es como una cicatriz que no se había cerrado, y con Baquedano y la remodelación que llevó a cabo el gobernador Orrego y el Gobierno de todo el sector (...) esa zona de Santiago, que es tan importante, que es parte del corazón, ahora vuelve a decir 'Baqudano', pero también vuelve a decir 'institucionalidad, paz social, orden y progreso'".
A través de X, el diputado republicano, Luis Sánchez, comentó que "después de 5 años, entre gallos y media noche, vuelve el General Baquedano al centro de Santiago. Otro símbolo del fracaso total, ideológico, moral y cultural de la extrema izquierda que quiso refundar Chile. Bienvenido de vuelta, general Baquedano".
Oficialismo
Desde el oficialismo, en tanto tomaron la postura de desdramatizar la relevancia del retorno de la estatua.
La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, comentó a Radio Pauta que "yo, habiendo sido delegada presidencial, y entiendo que es una decisión del Consejo de Monumentos Nacionales... a ratos me gusta más la idea de que la ciudad se pueda ir adaptando a las distintas situaciones que vive y poder ir sufriendo modificaciones creo que en algún sentido es una decisión del consejo, creo que es legítima".
"Creo que dado todo el cambio que se había hecho en la plaza, a mí me hubiera gustado más que se hubiese podido dar más prioridad al monumento de Gabriela Mistral, que de alguna manera venía a modificar un espacio que fuera un poco de todo, pero creo que más allá de eso, está bien que se puedan tomar esas decisiones, y veamos cómo con todo el cambio en el eje Alameda Nueva Providencia puedan ser más usadas por la ciudadanía, que creo que es lo relevante", comentó.
Por su parte, el senador Juan Ignacio Latorre (FA), comentó a Radio Agricultura que "lo de Baquedano es un símbolo, pero yo creo que lo central es cómo somos capaces como país, que las convocatorias que hace la ciudadanía, que son de manera autoconvocadas muchas veces, a protestar en Plaza Baquedano, sean manifestaciones pacíficas, y cuando hay conflicto y violencia, seamos capaces de poder poner orden público sin violar los derechos humanos".
Consultado por si le acomoda que retorne la estatua a su lugar original y las voces que apuntan a que "el octubrismo ha sido derrotado", Latorre articuló que "ese es un encuadre que se ha puesto mucho, esto del octubrimos, como si el derecho a la protesta social se terminó en Chile, y ojo, esto tiene ciclos, tiene vueltas, y depende mucho de cómo se gobierne también... para mí es irrelevante, para mí en lo personal es irrelevante.
De todos modos, reconoció que "es un símbolo, lo respeto, lo entiendo".
Asimismo, recordó que cuando sacaron la estatua del general Baquedano él era partidario "de poner símbolos que sean unitarios y transversales a la sociedad chilena. Por ejemplo, Gabriela Mistral... bueno, se hizo algo, pero también se quiso poner ahora la estatua, está bien, lo respeto, pero ese no es el fondo del asunto", comentó.
"El fondo del asunto es que esa plaza, ¿no?, que simboliza muchas veces en la historia de Chile encuentros de celebraciones y protestas, no sea primero que esa manifestación social, pública, sea en orden, respetando el orden, sea pacífica, pero al mismo tiempo cuando actúa el orden público no sea violando los derechos humanos de las personas", comentó.