Han pasado 48 horas desde el inédito ataque registrado en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, en Calama, donde un alumno causó la muerte de una de las inspectoras del recinto, y dejando a una segunda herida.
Además, el alumno de 18 años atacó a tres menores de 15 años -dentro del mismo establecimiento-, quienes presentan heridas de diversa consideración.
El sábado, el tribunal de Calama ordenó ampliar el plazo de formalización para el martes 31 de marzo, medida decretada tras la petición del Ministerio Público, fundamentada "en la necesidad de contar con pericias técnicas, de informes médicos que aún no están disponibles".
Por ahora, el alumno permanece en un recinto penitenciario en Antofagasta.
Se prevé que la Fiscalía impute al sujeto los cargos de un homicidio consumado y de cuatro homicidios frustrados, con la eventual agravante de premeditación de los hechos.
En tanto, el Gobierno ya anunció que se querellará en el caso. "Nosotros como Ministerio de seguridad nos vamos a hacer parte, vamos a interponer una querella por el delito de homicidio consumado, homicidio frustrado y los ilícitos que correspondan", dijo la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, el viernes, horas después de conocerse el ataque.
Presunta premeditación
La premeditación es parte de las pruebas que reúne la fiscalía, a raíz de la cantidad de señales que habría dejado el agresor, tanto días previos como en la misma jornada del viernes, cuando dio curso a los ataques.
Las diligencias de la Brigada de Homicidios de la PDI, detectaron que el joven portaba armas blancas, acelerante, y otros pertrechos.
Una de las dudas que aparecen hasta ahora, es cómo se produjo la dinámica que habría ocurrido al interior de uno de los baños del recinto educacional y que terminó con la muerte de una de las inspectoras.
Estado psicológico
Uno de los puntos que han cruzado las aristas de lo ocurrido, son las motivaciones que habría tenido el alumno para concretar el ataque, y en esa discusión se ha intentado indagar en sus características y en los factores psicológicos.
De acuerdo a lo recogido por El Mercurio de Antofagasta, el joven de 18 años recibía apoyo pedagógico en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, no así tratamiento de algún trastorno o condición del espectro autista en el recinto educacional.
Según fuentes cercanas al caso, detalla el citado medio, el agresor no presentaba una asistencia regular a clases, y mantenía un tratamiento médico reservado. Y pese a que se cree que el joven era víctima de acoso y Bullying, estos fueron descartados por los consultados sobre el comportamiento del exalumno del Instituto Obispo Silva Lezaeta.
Y en relación al comportamiento del joven, y quienes lo conocen relataron que no era una persona agresiva, que por el contrario mantenía una conducta bastante alejada de los problemas y en sus relaciones en su curso de cuarto medio de ese establecimiento.
En cuanto a las presuntas motivaciones, según fuentes del caso, el joven había participado en una sesión de apoyo pedagógico al cual debía concurrir en la mañana del pasado viernes. Y tras ello se encerró en uno de los baños del establecimiento, y al ser requerido por la inspectora, salió y perpetró las brutales agresiones con arma blanca.
Situación de los heridos
En cuanto al estado de salud de los heridos, la inspectora que sobrevivió al ataque se encuentra en la UCI del Hospital del Cobre, y según se conoce, su estado de salud es estable.
En cuanto al menor de 15 años que quedó con heridas graves, la noche del viernes fue trasladado hasta el Hospital Regional de Antofagasta, donde se mantiene estable y bajo cuidados médicos intensivos.
De todas formas, en ambos casos se ha restringido la entrega de información detallada de sus estados de salud.