A solo semanas de asumir, la ministra de la Mujer, Judith Marín, enfrenta una serie de cuestionamientos que han tensionado su relación con el oficialismo, teniendo como principal foco la controversia por la solicitud de salida de la directora nacional del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG), Priscilla Carrasco, quien se encuentra en tratamiento por un cáncer de mama.
Sin embargo, durante este martes el ministro del Interior, Claudio Alvarado, confirmó que el Ejecutivo decidió pausar la remoción tras la aparición de nuevos antecedentes. En ese contexto, explicó que "aquí hay que mirar dos planos. Un plano institucional y un plano personal humano".
La polémica incluso trascendió al ámbito público, con diversas voces que cuestionaron la determinación inicial.
El arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí, abordó el caso y señaló que "lo que corresponde es que la ministra se ponga en el lugar de ella y haga una reflexión respecto de lo que significa su salida".
Pero este no ha sido el único frente complejo que ha debido enfrentar la secretaria de Estado en sus primeras semanas en el cargo.
Los tres flancos que enfrenta la ministra Marín
Uno de ellos es la delicada situación financiera de la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (Prodemu), que arrastra un déficit de $1.501 millones. Según un informe entregado a la cartera, "la deuda de arrastre (...) correspondía a un monto de $1.501.688.660. Lo anterior sitúa a la institución en una situación de inviabilidad financiera y operativa, principalmente, por no contar con ingresos propios permanentes de suficiente magnitud para disponer de liquidez y enfrentar dicho déficit".
A esto se suma un segundo flanco vinculado a su antecesora, Antonia Orellana, luego de que Marín denunciara que el edificio ministerial presenta una remodelación "inconclusa", cuyo costo alcanzó los $2.495 millones. "Hemos recibido un edificio con trabajos inconclusos, por lo que estamos esperando los resultados de una auditoría", afirmó.
En paralelo, las críticas desde Chile Vamos no tardaron en aparecer con respecto a la solicitud de salida de la directora del SernamEG.
La exministra Karla Rubilar fue una de las primeras en reaccionar, señalando en redes sociales: "Si esto es real, duele. Sacar a una directora del SernamEG con cáncer de mama en tratamiento, en el Ministerio de la Mujer y en plena alerta oncológica, no es coherente. Pido sinceramente recapacitar".
En la misma línea, la senadora María José Gatica (RN) cuestionó la decisión, indicando que "esta decisión no es empática, humana ni cristiana. No todo vale en política, ministra. La humanidad nunca se debe perder. Sé cómo golpea esta enfermedad, física y emocionalmente es muy duro. Sumarle otro golpe no es necesario".
A las críticas se sumó también la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), quien afirmó que "hay límites en política y en la vida. Da igual cómo hayan actuado ellos en su Gob., cómo la actual directora se haya desempeñado. Se debe revertir la decisión y no profundizar el dolor de una persona. Más empatía, más compasión".
Pese a la controversia, el Presidente respaldó a la ministra y abordó el tema en entrevista con la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi), donde sostuvo que "hay una situación humana, compleja (...), pero tenemos un deber que la gestión esté bien hecha. En este caso, la confianza no se dio, no se daba porque teníamos miradas distintas de cómo gestionar una repartición tan importante del SernamEG".
Los tres aliados de la ministra en el Congreso
.Pese a las críticas que ha debido enfrentar en sus primeras semanas, la ministra Judith Marín también cuenta con respaldos políticos que podrían resultar clave en la tramitación de futuras iniciativas legislativas.
Uno de sus vínculos más cercanos en el Congreso es el diputado de RN, Eduardo Durán, con quien trabajó previamente como asesora, desarrollando labores territoriales.
El parlamentario, hijo del pastor metodista del mismo nombre, respaldó además su incursión electoral como concejala por San Ramón, cargo al que llegó con 949 votos, equivalentes al 3,1% de las preferencias.
Hoy, Durán cursa su tercer período en la Cámara, lo que lo posiciona como un aliado relevante para la secretaria de Estado, considerando su trayectoria y peso político.
A esto se suma su paso por el Partido Social Cristiano, donde se desempeñó como secretaria general antes de asumir la cartera. En ese espacio, mantiene cercanía con figuras como la diputada Sara Concha (PSC), integrante de la comisión de Mujeres, quien ha salido en su defensa.
Tras conocerse la solicitud de salida de la directora del SernamEG, Priscilla Carrasco, la parlamentaria sostuvo que "cuando se pierde la confianza, se dificulta el buen funcionamiento de una institución tan importante como el Ministerio de la Mujer. Por eso, entendemos y respaldamos la decisión adoptada, porque es fundamental garantizar una gestión transparente, eficiente y al servicio de las mujeres de nuestro país".
En paralelo, la bancada Republicana -la más numerosa en la Cámara con 31 integrantes- también se perfila como un respaldo significativo para la ministra.
Desde ese sector, la diputada Javiera Rodríguez (Republicanos), quien integra la comisión de Mujeres, apoyó su gestión señalando que "Judith es humana y responsable".
Mientras que a diputada Stephanie Jéldrez (Republicanos), a través de sus redes sociales, calificó como "innecesario" el comentario realizado por Karla Rubilar.