Uso de fármacos para controlar conducta y no tratamiento; "deficiencias infraestructurales graves" e incluso vigilancia de presos con necesidades de tratamiento en salud mental por parte de otros reos son parte de los hallazgos de un informe elaborado por el Comité para la Prevención de la Tortura (CPT). El organismo, creado para el monitoreo preventivo de los establecimientos de privación de libertad, examinó la situación de personas sujetas a internación provisional o a medidas de seguridad por motivo de salud mental que permanecen en recintos penitenciarios, especialmente respecto del Centro de Detención Preventiva Santiago 1, pues concentra el 28% del total nacional y el 51% del total regional respecto de este tipo de internos, quienes hasta abril de 2025 alcanzaron un total de 191 en todo el país. Entre los hallazgos, el informe da cuenta de que "el CDP Santiago 1 presenta deficiencias estructurales graves: celdas de 2x4 metros sin iluminación ni ventilación suficiente, humedad y filtraciones, ausencia de calefacción, camas de concreto sin colchón o con colchones deteriorados, baños con artefactos rotos y escasa agua, y comedores con presencia de palomas sobre superficies de consumo. Estas condiciones, que afectan a toda la población penitenciaria, tienen un impacto agravado en personas con necesidades de atención en salud mental".