Si se cumple el cronograma legislativo del Gobierno, en aproximadamente un mes el proyecto de ley de Reconstrucción Nacional debería avanzar desde la Cámara de Diputadas y Diputados al Senado, dando inicio a su segundo trámite.
En esa etapa, el debate se reabre y vuelve a ser clave la capacidad del Ejecutivo para reunir los votos necesarios que permitan aprobar la idea de legislar.
Hasta hace pocas horas del ingreso de la iniciativa al Congreso, persistían dudas respecto de si La Moneda lograría alinear una mayoría suficiente en la Cámara Alta.
En teoría, el oficialismo cuenta con 23 respaldos, por lo que requería al menos tres votos adicionales para alcanzar el umbral de 26 apoyos necesarios.
En esto, el rol de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), aparece como clave en la antesala de la tramitación del proyecto, especialmente en un escenario donde el senador Alejandro Kusanovic (IND) tomó distancia del Gobierno de José Antonio Kast.
A ello se suma la fragilidad del acuerdo administrativo del oficialismo en la Cámara Alta -que va desde Karim Bianchi (IND) hasta Vanessa Kaiser (PNL)-, el cual ha evidenciado fisuras en votaciones recientes.
De hecho, la propia Kaiser ya se ha desmarcado en ocasiones anteriores: primero, al no respaldar a Núñez para asumir la presidencia del Senado, optando por apoyar a Kusanovic; y al votar en contra del proyecto que autoriza erigir un monumento al expresidente Sebastián Piñera.
Por otro lado, durante estos días la bancada del PNL de la Cámara de Diputadas y Diputados expresó su descontento con las negociaciones entre el Ejecutivo y el PDG, asegurando que sus votos no están garantizados. Es por esto que este viernes el líder del partido se reunió en La Moneda junto al ministro del Interior, Claudio Alvarado, para negociar tanto los votos de la bancada como el de la senadora.
Araya, Walker y Calisto
Sin embargo, ese escenario comenzó a despejarse con la adhesión de tres senadores: Pedro Araya (PPD), junto a Matías Walker y Miguel Ángel Calisto, ambos exintegrantes de Demócratas y hoy fuera del oficialismo. Sus respaldos resultan especialmente relevantes, considerando que desde la bancada de diputados del PPD se había anticipado un rechazo a la idea de legislar.
El senador Araya abordó su posición en conversación con El Mercurio, condicionando su voto a la apertura del Ejecutivo a introducir cambios. "Estoy disponible para votar a favor de la idea de legislar, pero antes deben existir algunas conversaciones con el Ejecutivo", afirmó.
En esa línea, agregó que "no me cierro a que se discutan los temas y no creo que la oposición y la izquierda le tengan que hacer lo que le hizo el Partido Republicano a Boric, que era rechazarle todo".
No obstante, también expresó aprensiones respecto del contenido de la iniciativa: "Nadie se va a oponer a poder ayudar a las familias que lo perdieron todo en los incendios, pero lo que veo detrás, más que una reconstrucción, es un verdadero salvavidas para las grandes empresas (…) aquí se esconde una reforma tributaria que es profundamente regresiva".
Por su parte, el senador Matías Walker confirmó su respaldo en general al proyecto, destacando el espacio de diálogo con el Ejecutivo.
"Tuvimos una muy buena reunión con los ministros García, Quiroz y Alvarado, y tuvimos muy buena recepción de nuestras propuestas (…) Al aceptar nuestras propuestas, que les hacen bien a los sectores más vulnerables, apoyaré la idea de legislar", sostuvo.
En tanto, Miguel Ángel Calisto también se mostró partidario de avanzar en la discusión, aunque subrayando la necesidad de perfeccionar el texto. "Evidentemente, por lo menos ha sido la tónica nuestra siempre votar a favor de la idea de legislar para abrir la discusión y discutir en particular y hacer propuestas de modificación", indicó.
Asimismo, marcó distancia con otras negociaciones: "Sí, nosotros lo planteamos, no hemos hecho el show que ha hecho el PDG, pero efectivamente nosotros hablábamos de lo que hoy no hay, poder extenderlo".
Con estos respaldos, el Ejecutivo comienza a consolidar un piso en el Senado para la votación en general del proyecto, aunque el debate en particular anticipa nuevas negociaciones en torno a su contenido.