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Secuestros en Chile: Fiscalía entrega un perfil de víctimas y advierte que fenómeno podría trasladarse al sector Oriente

Actualmente las bandas operan en comunas que "controlan" como Santiago, Recoleta y Estación Central.

05 de Mayo de 2026 | 20:45 | Redactado por M.Silva, Emol.
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Pequeños comerciantes que operan en comunas como Estación Central, Santiago o Recoleta. Ese sería el perfil de víctimas que buscan las organizaciones criminales para llevar a cabo un secuestro extorsivo, según describió este martes el fiscal metropolitano sur, Héctor Barros.

El persecutor, en conversación con Radio Universo, entregó nuevos antecedentes sobre cómo operan las organizaciones criminales, mayormente ligadas al Tren de Aragua, que secuestran ciudadanos chilenos con poder adquisitivo para obtener réditos económicos.

¿Y quiénes son las víctimas? En un primer momento eran inmigrantes "que les había ido bien en el país o que estaban involucrados en la venta de drogas y que no pagaban impuestos en el Tren de Aragua", subraya el fiscal.

Mediante este delito, la reconocida organización transnacional buscan recaudar "impuestos" con distintas células que operan en Chile.

"Si no pagaba era secuestrado, le piden $100 millones, paga $80, queda debiendo $20 y lo liberan para seguir operando. Viene una segunda etapa en que sigue sin pagar, y, en este caso, lo vuelven a secuestrar, y termina pagando $120 millones, los 20 anteriores que debía, más 100 por el nuevo secuestro. Entonces, eso genera muchos recursos", explicó el fiscal.

Con los años ha ido mutando hacia una extorsión constante a pequeños comerciantes y empresarios de comunas como Santiago, Recoleta, Estación Central e Independencia principalmente. "Eso está generando mucho lucro, y lo que hay que hacer es hacerse cargo de ese mercado", recalcó.

"Buscan a personas que puedan pagar grandes sumas de dinero. Ellos van a comenzar pidiendo millones de dólares por la liberación.", dice Barros, quien afirma que "el fenómeno se ha mantenido desde Plaza Italia hacia abajo", en comunas que las bandas "conocen y controlan el entorno.

No obstante, advierte que puede cambiar y derivar hacia sectores de la zona oriente de la capital: "Hasta que se den cuenta que pueden acceder a grupos que tienen más poder económico y que les permita, con la logística que tienen, secuestrar".

El jefe metropolitano sur dice que puede ser evitado por "cómo enfréntenos el fenómeno. El riesgo existe y es real. Solo voy a decir que desde nuestra perspectiva de persecución penal no lo vamos a solucionar, si no viene con otras medidas del Estado mas allá del Ministerio Público".

"La razón por lo que no ha subido es por que están en un ambiente que ellos conocen mas donde viven y controlan el entorno. En cambio en la zona Oriente hay mas control de cámaras, lectoras de patente, seguridad ciudadana y son espacios que no están controlando, pero en algún momento eso va a ocurrir", concluye.

Estos grupos lo conforman 12 a 15 personas aproximadamente, en su mayoría de nacionalidad venezolana y colombiana, que incorporan a chilenos en las labores logísticas. "Tienen un sistema de distribución y una estructura clásica piramidal. Lo que hacen es distribuirse las funciones entre los distintos integrantes", indicó Barros.

"Hay un liderazgo que no necesariamente está en Chile y es el tipo que organiza y extorsiona finalmente a las víctimas. Pero éste requiere de vehículos y personas que tienen que actuar materialmente en el secuestro, que es donde más gente necesitan por la eventual resistencia que pudiese tener la víctima. En segundo lugar, requieren casas de cautiverio, varios lugares para efectos de mantener a la víctima", agrega.

Es en este último punto donde se involucran a chilenos: "Estas organizaciones no tienen arraigo territorial en nuestro país, se mueven por distintas zonas, dependiendo de donde haya un negocio ilícito que explotar, ellos van a estar ahí". De esa perspectiva tienen una segunda línea, que es la que tiene que ver con las personas que van a estar a resguardo de la víctima y que se van a encargar de alimentarlo", complementa.

Estos grupo mantienen a la víctima por un máximo de tres días en un domicilio antes de trasladarlo a otro, donde es custodiado por nuevos sujetos: "Si se detiene al primer grupo, no van a saber dónde tienen a la víctima, porque no hay conexión entre un grupo y otro. Y justamente lo que buscan es eso, compartimentaje de la información".

Otros "mercados" no explotados


Estas células se establecieron en el país luego de la oleada migratoria que arribó a Chile, principalmente desde Venezuela, buscando mercados delictuales que "no eran explotados por los nacionales", señaló Barros. Estos son trata de personas, secuestros, sicariatos y delitos contra la propiedad.

"El día de hoy, el Tren de Aragua trae mujeres desde Venezuela, y le ofrecen venir a Chile, un lugar donde vivir, garantías de que este es un país seguro y garantías de que van a recibir grandes pagos; y ellos cobran una tarifa cercana al 45% de lo que la mujer cobra por el servicio", señaló el persecutor.

La forma en que operan esta organizaciones dan cuenta de su vinculación al Tren de Aragua: "Tienen un equipo que son generalmente de nacionalidad venezolana o eventualmente colombiana, con la incorporación de chilenos también en esta en estas estructuras, porque se requieren de varios sistemas logísticos.
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