Un eventual "traslado" de secuestros hacia comunas del sector oriente se podría comenzar a configurar, de acuerdo al
fiscal metropolitano sur, Héctor Barros.
Ayer, el conversación con Radio Universo, el persecutor entregó nuevos antecedentes sobre cómo operan las organizaciones criminales, mayormente ligadas al Tren de Aragua, que secuestran ciudadanos chilenos con poder adquisitivo para obtener réditos económicos.
En un primer momento o "etapa", las víctimas de estos delitos correspondían a inmigrantes "que les había ido bien en el país o que estaban involucrados en la venta de drogas y que no pagaban impuestos en el Tren de Aragua", dijo el fiscal.
Con los años el fenómeno comenzó a mutar hacia una extorsión constante a pequeños comerciantes y comunas de Santiago, Recoleta, Estación Central e Independencia, y aunque el fenómeno, en palabras del fiscal, "se ha mantenido de Plaza Italia para abajo", porque son comunas que las bandas conocen y controlan, no se descarta que esto pueda cambiar.
Los integrantes de estos grupos podrían derivar hacia sectores de la zona oriente de la capital, "hasta que se den cuenta que pueden acceder a grupos que tienen más poder económico y que les permita, con la logística que tienen, secuestrar", dijo el fiscal.
Y si bien en la zona oriente hay mas control de cámaras, lectoras de patente, seguridad ciudadana y son espacios que no están controlando, "en algún momento eso va a ocurrir", subrayó.
"Migración" al sector oriente y los desafíos
En conversación con Emol, expertos en seguridad plantean que la hipótesis de Barros es totalmente posible y que de darse ese escenario, las bandas requerirán realizar una "operativa más acabada".
Diego Hernández, académico de la Usach y experto en seguridad, considera que la hipótesis de barros es "absolutamente plausible", aunque destaca que la evidencia torno al al desarrollo del secuestro, sobre todo en las características operativas de organizaciones criminales, tales como el Tren de Aragua, "se concentran, precisamente, en segmentos más bien vulnerables".
Estos segmentos más vulnerables permiten que los secuestradores puedan cumplir de mejor manera su objetivo, puesto que al tratarse de personas, por ejemplo, en condición migratoria irregular, podrían tener mayor viabilidad de éxito.
Ahora bien, de darse el escenario en que efectivamente los secuestradores comiencen a "migrar" este delito hacia el sector oriente, requerirá "el estudio que realicen a las personas objeto del secuestro, esto requiere, evidentemente, más trabajo, una operativa más acabada".
En la misma línea, Juan Castañeda, investigador y académico de la U. Autónoma, plantea que la hipótesis planteada por Barros "es definitivamente afirmativa".
"Estas economías criminales no se detienen ante fronteras ni tecnologías avanzadas; si el sector oriente de la capital se presenta como un mercado económicamente atractivo, la actividad delictiva inevitablemente buscará expandirse hacia esa zona", subraya.
Frente a esta amenaza, el experto destaca que la principal ventaja con la que cuenta Chile radica en sus instituciones de orden y seguridad, "las cuales están altamente capacitadas para llevar a cabo investigaciones de alcance nacional e internacional, apoyándose activamente en la cooperación con otros países".
"Sin embargo, el gran desafío actual se concentra en dos frentes clave: por un lado, la urgencia de implementar modificaciones legales que robustezcan el marco jurídico y, por el otro, la necesidad de generar un cambio cultural en la sociedad chilena, especialmente en las grandes urbes. Este cambio debe orientarse a adoptar dinámicas preventivas cotidianas, asumiendo que la delincuencia organizada no distingue comunas ni límites territoriales en su afán por expandir sus operaciones", cerró.