La Primera Dama, María Pía Adriasola.
Aton
Acompañando al Presidente José Antonio Kast en diferentes actividades y dando contención durante el cambio de gabinete es parte del rol que ha tenido estos días de la Primera Dama, María Pía Adriasola, quien ha cobrado un protagonismo especial en La Moneda.
La Primera Dama ha estado presente en actividades oficiales a las que ha asistido Kast las últimas semanas como la presentación del Plan Invierno en un comedor social, la inauguración del Salón Prat en el palacio presidencial, en la ceremonia del Día del Trabajador y hasta en las tres reuniones políticas que ha liderado el Mandatario en Cerro Castillo.
El que más llamó la atención fue su rol durante el cambio de gabinete realizado el pasado martes, donde mostró gestos de contención hacia las exministras Trinidad Steinert y Mara Sedini.
La Primera Dama estaba sentada en la primera fila de las sillas dispuestas para invitados y justo en medio de las exsecretarias de Estado, quienes tras bajar del podio fueron recibidas por Adriasola, quien las tomó de las manos, las abrazó y saludó de un beso en la mejilla.
Incluso, cuando Kast las nombró en su discurso tras el término del cambio de gabinete, la Primera Dama tomó las manos de Steinert y Sedini y las apretó con fuerza en señal de apoyo y cariño, lo que según expertos correspondería a una "humanización" de la decisión presidencial para entregar una visión de cercanía entre los integrantes del Ejecutivo.
Polémica por almuerzos en La Moneda
Al rol de protagonismo se suma la respuesta de la Contraloría General de la República al oficio del diputado Daniel Manouchehri (PS), quien a fines de marzo cuestionó que la Primera Dama ayudara a servir almuerzos en el casino del Palacio de La Moneda sin medidas sanitarias dispuestas para aquello, puesto que un video viralizado aparece sin uso de mascarillas, guantes o cubrepelo.
Según consignó el órgano contralor en su pronunciamiento, la acción de Adriasola "no constató una vulneración concreta a la normativa sanitaria, ni un riesgo efectivo o una transgresión verificable de los procedimientos de control y tampoco una afectación a las condiciones sanitarias del servicio".
"Esta Contraloría General cumple con informar que, del análisis de todos los antecedentes, no se advierte algún reproche de juridicidad en torno a lo obrado por las entidades públicas requeridas", afirmó la CGR.