Este miércoles se dieron a conocer los resultados de una nueva edición del Observatorio Nutricional realizado por Nestlé en conjunto con la Universidad Finis Terrae, que reveló la percepción de padres, madres y cuidadores sobre los hábitos alimenticios de niños en el país.
El estudio fue aplicado entre los meses de marzo y abril a través de una encuesta en formato online a 600 padres y madres de menores de edad entre los 2 y 15 años de segmentos socioeconómicos ABC1, C2, C3 y D, con cobertura nacional en las zonas norte, centro y sur del país.
Entre los principales hallazgos se destacó que el sobrepeso infantil se sigue normalizando en Chile, ya que persiste una importante brecha entre la percepción de los cuidadores y los datos oficiales sobre el estado nutricional infantil en Chile.
El estudio constató que mientras un 85% de los padres y madres encuestados considera que sus hijos tienen un peso normal, el Mapa Nutricional de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) 2025 indica que solo el 43% de los escolares se sitúa realmente en ese rango, mientras que el 51% presenta sobrepeso u obesidad, una brecha que se amplió desde la última medición pasando de 37 a 42 puntos.
Asimismo, 6 de cada 10 cuidadores creen que su hijo vive "más sano" que sus pares: un 62% cree que este se alimenta mejor; 57% que hace más actividad física y un 50% que usa menos pantallas que otros niños de su edad.
Respecto de la actividad física que realizan los niños, el nivel socioeconómico (NSE) también marca diferencias importantes: aquellos con mayor NSE tienen 20% más tiempo de actividad física por semana, resultando en 4,1 horas en segmentos ABC1 versus 3,4 horas en el segmento D.
La limitante del contexto económico
Además se abordaron los efectos del actual contexto económico, marcado por la inflación y el alza de precios, el cual estaría tensionando las decisiones alimentarias de las familias chilenas.
Aunque un 69% de los cuidadores declara tener conocimiento sobre alimentación saludable, un 62% cree que este tipo de alimentación se ve amenazada si los precios continúan aumentando, especialmente en los grupos socioeconómicos C3 y D.
Los altos precios (20%) y la falta de oferta de alimentos saludables (21%) aparecieron entre las principales dificultades para mantener hábitos de alimentación saludable en niños y niñas.
Correlación entre peso y salud mental
El análisis de Nestlé y la UFT también abordó la percepción de afectación en la salud mental asociada al peso, donde se demostró que esta aumenta significativamente con la edad.
Así, se constató que mientras un 7% de los cuidadores de niños entre 2 y 5 años considera que el peso ha impactado su salud mental, la cifra sube a 10% entre los 6 y 12 años y llega a 24% en adolescentes de 13 a 15 años.
En cuanto a género, las niñas presentan una mayor afectación a la salud mental asociada al peso según la percepción de sus cuidadores: 15% versus 10% en niños.
Entre quienes afirmaron que el peso sí ha afectado la salud mental de sus hijos, las principales consecuencias observadas son compararse con personas con un peso diferente al suyo (41%); sentirse avergonzados o criticados por su cuerpo (36%); y sentirse presionados a bajar de peso o comer de forma más saludable (32%).
Los resultados muestran además que la afectación a la salud mental aumenta cuando los cuidadores perciben desviaciones respecto a un "peso normal". Mientras solo un 9% de quienes consideran que sus hijos tienen peso normal cree que esto afecta su salud mental, la cifra sube a 27% en el caso de padres que perciben sobrepeso u obesidad en sus hijos.
Uso de medicamentos y suplementos
Uno de los mayores hallazgos del estudio es que un 37% de los encuestados declaró que su hijo o hija consume algún medicamento.
Consultados por esto, entre los más frecuentes aparecen los orientados a la concentración y al sueño con 31% de las respuestas, particularmente la melatonina. También destacan medicamentos para la ansiedad (29%), hiperactividad (16%) y antidepresivos o estabilizadores del ánimo (12%).
Respecto a suplementos alimenticios, un 45% aseguró que sus hijos consumen este tipo de productos, destacando los multivitamínicos (52%) y los probióticos (40%), seguidos por Omega 3 (22%) y calcio (13%).
Nuevas conductas de consumo infantil
Como todos los años, el estudio abarcó también las conductas de los niños en el país, donde se constató que los NNA en Chile siguen altamente expuestos a pantallas y dispositivos electrónicos porque en promedio, cuentan con 1,9 dispositivos y pasan cerca de 3 horas diarias frente a ellos.
Además, el acceso a celulares se mantiene estable en comparación al año pasado con un 66% versus el 62% de 2025, consolidándose como uno de los principales dispositivos en la vida cotidiana infantil y adolescente.
Se suma que según declaran los propios cuidadores, el consumo de bebidas energéticas está presente desde edades muy tempranas. Un 3% de los padres de niños entre 2 y 5 años afirma que sus hijos consumen este tipo de productos, cifra que aumenta a 4% entre los 6 y 12 años y se triplica en adolescentes de 13 a 15 años, donde alcanza un 12%.
Planificación de comidas y rol de padres
También se consultó sobre la planificación de comidas de los niños, donde se dio cuenta de que los padres buscan organizarse mejor pero termina imponiéndose la rutina. En ese sentido, el consumo de comida rápida se mantiene estable en torno a una vez por semana, sin variaciones relevantes respecto del año anterior.
En esa línea, más de la mitad de los cuidadores (53%) declaró que no cuenta con una pauta de colaciones en el establecimiento educacional de sus hijos. Aquellos colegios que sí cuentan con una pauta sugerida presentaron mayor presencia de colaciones saludables como lácteos (84%) y frutas (76%), mientras que en establecimientos sin pauta aumenta la presencia de golosinas (53%) y galletas (44%).
Cabe señalar también no de cada cuatro cuidadores utiliza la comida como método para premiar a sus hijos (24%), cifra que aumenta cinco puntos porcentuales respecto de la primera versión del estudio en 2022, cuando alcanzaba un 19%. "Esto refleja cómo la alimentación también cumple un rol emocional y de recompensa dentro de las dinámicas familiares", estableció el estudio.