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Carrera por la Secretaría del Senado: Fortalezas y flancos marcan disputa entre Rojas y Lobos en recta final

La definición se votará el 16 de junio y requiere 2/3 de la Sala.

08 de Junio de 2026 | 08:07 | Por Gabriela Valdés, Emol
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Prosecretario de la Cámara de Diputados, Luis Rojas, y exministra Segpres, Macarena Lobos.

ATON Chile.
En la recta final del proceso para definir al nuevo secretario general del Senado, cargo asociado a una remuneración bruta cercana a los $16 millones, la discusión se ha concentrado en los dos candidatos que encabezan la nómina: el actual prosecretario de la Cámara de Diputados, Luis Rojas, y la exministra de la Secretaría General de la Presidencia, Macarena Lobos.

El proceso entró en su fase decisiva luego de que la comisión de Régimen Interno resolviera convocar a ambos postulantes, quienes obtuvieron los dos primeros lugares en la evaluación elaborada por la consultora Empresas Mundo Laboral, ambos con más de 90 puntos, para entrevistas presenciales, paso previo a que el pleno del Senado adopte una decisión definitiva.

Según lo informado, las entrevistas se realizarían a más tardar el martes y, de ser necesario, el proceso podría extenderse hasta el miércoles. Posteriormente, la votación en Sala se proyecta para el 16 de junio, instancia en la que el candidato deberá reunir al menos 33 votos, equivalentes a dos tercios del Senado, para ser ratificado. Desde la corporación, de hecho, aseguraron en conversación con El Mercurio que "no pasará de ese día".

Como suele ocurrir en este tipo de definiciones, en los pasillos del Senado ya circulan especulaciones. Una de ellas apuntaba incluso a declarar desierto el concurso, opción que fue descartada por la mesa, que reafirmó la continuidad del proceso. En paralelo, también se comenta que un eventual acuerdo político amplio, incluso vinculado a la futura designación del prosecretario, podría facilitar la elección.

Macarena Lobos: experiencia política como activo y flanco


En el caso de Macarena Lobos, su principal fortaleza radica en su trayectoria en el Ejecutivo y su conocimiento del funcionamiento político del Estado. Su paso por la Segpres, cartera clave en la relación entre el Gobierno y el Congreso, es visto por algunos como un activo relevante para un cargo que requiere articulación institucional y manejo político.

Además, su desempeño previo como asesora externa del Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias del Congreso Nacional refuerza su vínculo con el trabajo legislativo.

Sin embargo, ese mismo recorrido constituye también su principal debilidad. Su paso reciente como ministra en el gobierno del Frente Amplio genera resistencias en sectores que consideran que el cargo de secretario general del Senado debe mantener un carácter técnico y no estar marcado por la contingencia política reciente.

Este flanco se vuelve aún más complejo en el actual escenario político, donde la exministra ya no cuenta con respaldos claros en la derecha dentro de la Cámara Alta. Entre quienes anteriormente podían ser considerados aliados se mencionan figuras como el actual ministro de la Segpres, José García Ruminot, el ex timonel de Renovación Nacional Rodrigo Galilea y los senadores UDI Luz Ebensperger y Juan Antonio Coloma, apoyos que hoy no estarían disponibles.

Luis Rojas: fortaleza técnica y dudas por influencia interna


Por su parte, Luis Rojas aparece como un candidato con un fuerte respaldo técnico. Su extensa trayectoria en la Cámara de Diputados, donde ha desarrollado funciones vinculadas al resguardo jurídico de normas y proyectos desde hace décadas, es uno de los principales argumentos a su favor.

De hecho, cerca de 40 senadores que anteriormente fueron diputados lo conocen directamente, lo que le otorga una base de apoyo significativa. Incluso, algunos parlamentarios de centroizquierda e izquierda reconocen que, pese a percibir en él una sensibilidad más cercana a la derecha, valoran su desempeño técnico y jurídico, lo que podría inclinar su voto a su favor.

No obstante, su candidatura también enfrenta cuestionamientos. A Rojas se le vincula con la influencia del actual secretario general de la Cámara, Miguel Landeros, figura ampliamente reconocida de forma transversal por el poder que ejerce al interior de esa corporación.

La trayectoria de Landeros explica parte de esa percepción. Ingresó a la Cámara en 1990 como asesor de la Democracia Cristiana y, con el paso del tiempo, fue escalando posiciones como abogado de comisiones relevantes, luego jefe de secretarios de comisiones, prosecretario y finalmente, en 2013, secretario general, cargo al que llegó con votación unánime.

Su dilatada experiencia le ha permitido ejercer un control relevante sobre decisiones jurídicas internas. En ese contexto, algunos senadores miran con cautela la opción de Rojas, ante el temor de que esa lógica pueda trasladarse al Senado y que una figura externa a esa rama termine influyendo en sus decisiones jurídicas. Esto se explica también porque ambos han compartido funciones de resguardo jurídico desde 1993.

Sin embargo, según consignó La Tercera, cercanos a ambos descartan esa lectura. Aseguran que la relación entre Rojas y Landeros no es de cercanía personal, sino estrictamente profesional, y que incluso han tenido diferencias de criterio jurídico.

Un equilibrio entre técnica y política


Así, la decisión final del Senado no solo estará marcada por los antecedentes técnicos de los candidatos, sino también por consideraciones políticas, redes de apoyo y percepciones sobre independencia institucional.

Mientras Lobos enfrenta el desafío de desmarcarse de su pasado reciente en el Ejecutivo, Rojas deberá disipar las dudas sobre la eventual extensión de influencias internas de la Cámara hacia el Senado.

Con entrevistas inminentes y una votación clave en las próximas semanas, el proceso entra en su fase decisiva, donde la capacidad de generar consensos amplios será tan determinante como las credenciales profesionales de los postulantes.
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