Funas, amenazas y panfletos ofensivos. Ese es parte del escenario que se viene dando desde marzo, con la llegada del gobierno del
Presidente José Antonio Kast y que se ha mantenido hasta la fecha.
Quienes han sido objeto de estas acciones violentas han sido ministros de Estado, parlamentarios del oficialismo y hasta el propio Presidente, lo que ha abierto un debate en torno al momento de "crispación" que existe en el debate público, y las eventuales causas de esta.
El primer evento de este tipo estuvo marcado por la agresión a la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, quien tuvo que salir a empujones desde la Universidad Austral, el pasado 8 de abril. Esto, luego de que la autoridad acudiera a la inauguración del año académico, donde enfrentó manifestaciones de estudiantes que la emplazaron por medidas que había anunciado el Gobierno.
Otros ministros que han sido afectado por "funas" son los titulares de Cultura y de Energía, Francisco Undurraga y Ximena Rincón. El hecho se desarrolló el pasado 31 de mayo durante el Día del Patrimonio, previo a la función de la obra La Pérgola de las Flores, en la sala Ceina de Santiago.
El hecho fue calificado como una "encerrona" por parte del ministro Undurraga, incluso apuntó a la actriz Amparo Noguera -quien era parte de la producción de la obra-, quien se defendió de las acusaciones.
En los últimos días se conoció el diseño de un panfleto del Partido Socialista (PS), donde la colectividad expresaba su rechazo a la megarreforma del Gorbierno. En la imagen, se veía al Presidente Kast caricaturizado como Pinocho, con las consignas "el PS te defiende de la megarreforma" y "Kast miente".
Sobre esto, la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, reconoció el "error" en sus redes sociales. "El folleto: no autoricé la imagen y respetamos la institucionalidad de nuestro país, no será distribuido. Se lo hice saber ayer al Ministro del Interior, Claudio Alvarado. Reconocemos el error. Ojalá la derecha no se asile en un pretexto para insistir en la mala reforma, en los recortes y en la AC. Como dijo el Presidente en la cuenta pública, Chile se construye entre todos. Que así sea".
Por su parte, este lunes, el Mandatario bromeó con la situación, y durante un punto de prensa sostuvo: "Se ha generado mucho debate, se ha generado distancias, se ha generado –lamentablemente– memes y mírenme de perfil, yo me encuentro bastante armónico".
Al menos 10 parlamentarios amenazados
A inicios de mayo, el diputado del PDG, Javier Olivares, anunció la presentación de una querella criminal tras haber sido agredido en el rostro durante una actividad de un club de fútbol amateur en la comuna de Olmué.
El 29 de mayo, en tanto, la
diputada del P. Republicano, Javiera Rodríguez, acusó una presunta agresión luego de dar una charla en la Universidad de Chile sobre "liderazgo estudiantil universitario".
En sus redes sociales, la diputada compartió un video donde se ve a estudiantes del plantel manifestándose en su contra. La diputada acompañó las imágenes con un texto donde señala: "hoy sufrí de una funa en la U de Chile por un grupo extremista que cree que la violencia es una forma válida de hacer política. Nada nuevo, lamentablemente".
De acuerdo a un balance de Reportajes de El Mercurio, desde marzo han ocurrido, además del caso de la diputada Rodríguez y del diputado Olivares, otras siete acciones violentas en contra de diputados, que van desde amenazas de cuentas anónimas por redes sociales hasta, en algunos casos, agresiones físicas.
La lista de quienes denuncian este tipo de acciones la conforma el diputado José Carlos Meza (P. REP), la diputada Natalia Romero (UDI), el diputado Eduardo Durán (RN), el diputado Luis Fernando Sánchez (P.REP), el diputado Sebastián Videla (Ind.), el diputado Daniel Manouchehri (PS), la diputada Tatiana Urrutia (RD), el diputado Jaime Araya (PPD).
"Exposición" por el cargo vs. "funas tienen mucho de fascismo"
Sobre este tema, el fin de semana, en el citado medio, el rector de la UDP, Carlos Peña, plantea en su columna "Abucheos en público", planteó una interpretación en torno a las situaciones que se han venido produciendo en el último tiempo.
"Quienes ejercen cargos públicos —el Presidente, un ministro, un senador, un diputado— están expuestos inevitablemente no solo al juicio crítico de los ciudadanos, sino también a sus humores que ellos, en ocasiones, dejan ver cuando la paciencia se les agota o cuando reaccionan irreflexivamente frente a una medida. Y el funcionario, Presidente o ministro, no debe extrañarse", parte señalando Peña.
En ese sentido, agrega que "la autoridad no debe incurrir en el equívoco de creer que, por serlo, tiene auctoritas (una palabra derivada de auctor, quien promueve y funda o, según algunos, de augeo, el que aumenta), que es como los romanos llamaban a la legitimidad espontánea, al poder moral surgido del mero prestigio e independiente de cualquier cargo. Solo tiene potestas".
En ese sentido, explica que "la auctoritas despierta respeto genuino; el cargo confiere potestas y por sí mismo solo merece obediencia".
Lo anterior, a su juicio, "permite entender por qué los actores o algunos de ellos o los asistentes a esa obra abuchearon al ministro, lo pifiaron y maldijeron. La razón es obvia: desde el punto de vista de los actores culturales, el ministro carece de auctoritas, solo tiene potestas".
Respecto al Presidente, Peña aboga por la misma situación, aunque con una precisión: "Ningún presidente, ni de derecha ni de izquierda, surgido de la lucha electoral en medio del pluralismo democrático puede aspirar a la auctoritas. Solo puede esperar la potestas. Por eso Max Weber observa en la democracia de masas lo que los romanos (ya en las XII Tablas) llamaban auctoritas ha sido apenas sustituido por el carisma. Y de eso tampoco hay demasiado".
Por el contraste, el columnista y escritor, Sergio Muñoz Riveros, planteó en una carta a El Mercurio que "las funas no tienen relación alguna con la libertad de expresión. Constituyen una turbamulta manifestación de totalitarismo, cancelación de las personas, formas de intolerancia y fanatismo que registra la historia, preámbulo de persecuciones y crímenes. Estas, pues, emparentadas con el fascismo y el estalinismo, que dieron muestras elocuentes de cómo concebían el ataque que debía darse a los adversarios".
Agrega en esa línea que "no puede haber, por lo tanto, indulgencia alguna frente a los grupos que buscan zaherir y humillar pública e impunemente a quienes ejercen cargos públicos. Si no defendemos el civismo, todo está en riesgo. Las funas suelen preparar el terreno a la agresión directa, como lo constatamos dolorosamente en octubre de 2019".
En referencia a la columna de Peña, sostiene que "no podemos dejar ante la idea de que algunos personas, por carecer de auctoritas (legitimidad moral y solo poseer potestas (poder derivado del ejercicio de un cargo) merecen "recibir lo suyo". Más vale que defendamos coherentemente la posibilidad de convivir en un marco de respeto y racionalidad. Se trata de la opción democrática".
"Ambiente de crispación e intolerancia"
Consultados por Emol, expertos coinciden en que existe un ambiente de crispación contra la autoridad, que si bien, no es nuevo, parece hoy más exacerbado.
"Hoy la ciudadanía y los propios actores políticos están mucho más dispuestos a cuestionar, desafiar o incluso ridiculizar a quienes ejercen el poder", comenta Marco Moreno, analista político de la U. Central.
En la misma línea enfatiza que "este no es un fenómeno exclusivo de Chile, y en muchas democracias hemos observado este fenómeno de disminución del respeto automático hacia las instituciones, las autoridades y los liderazgos políticos".
Por su parte, Raúl Burgos, analista político de la PUCV, coincide en que "efectivamente existe un ambiente de crispación e intolerancia que desemboca con frecuencia en situaciones de violencia en el espacio público. Sin embargo, conviene recordar que la violencia no es un fenómeno nuevo en la historia. Lo que cambia son sus expresiones según el contexto específico en que se produce".
"Por eso, debemos comprenderla no solo en sus dimensiones físicas y materiales, que son las más visibles, sino también en sus dimensiones simbólicas como las amenazas, la estigmatización del adversario o un lenguaje beligerante. Estas formas son muchas veces más difíciles de constatar, pero igualmente dañinas para la convivencia democrática".
Las causas de la "crispación"
Para Moreno, hoy está viviendo un contexto donde se han debilitado las barreras de respeto hacia la autoridad.
"La confrontación, la ironía y la descalificación se han normalizado como herramienta de disputa política, incluso entre actores que tradicionalmente privilegiaban formas más institucionales de oposición".
Marco Moreno, analista político U. Central
"La confrontación, la ironía y la descalificación se han normalizado como herramienta de disputa política, incluso entre actores que tradicionalmente privilegiaban formas más institucionales de oposición", subrayó.
En ese sentido, comenta que el panfleto contra el Presidente no es expresión de algo nuevo, "porque ya lo habíamos visto en el gobierno pasado en relación al ex Presidente Gabriel Boric, pero sí estamos notando una una mayor fricción, una mayor crispación, que ha aumentado, en relación a la disposición de los actores a cuestionar, desafiar o de legitimar a la autoridad".
Burgos agrega que las causas de estas agresiones son diversas, "pero podemos sugerir que en momentos alta conflictividad y polarización emergen con mayor frecuencia situaciones de violencia, porque se debilitan las normas básicas que sostienen una democracia. Me refiero a nociones fundamentales como el respeto al que piensa distinto y tolerancia a la diferencia, que son las que nos permiten reconocernos como parte de una misma comunidad política".
En este contexto, agrega, "lo importante no es solo condenar los hechos que ocurren - cuestión que obviamente es necesaria - sino preguntarnos qué condiciones sociales y políticas permiten que eso ocurra. En este caso, la crisis de legitimidad de las instituciones y la desconfianza ciudadana en ellas, la desigualdad que se expresa en diversas dimensiones de la sociedad, y la polarización que algunos actores políticos utilizan y amplifican con fines particulares. Para enfrentar todo eso, debemos ser conscientes de estas dinámicas y abordarlas colectivamente", cerró.