"Tenemos un plan B y sería Rancagua. En Rancagua, ustedes saben, hay una cárcel concesionada en el bypass. Ahí hoy día hay un proyecto de ampliación que evidentemente en el tiempo estaba más adelante. Ese sería el plan B".
Con esas palabras, el subsecretario de Justicia, Luis Silva, se refirió a la posibilidad de trasladar a la Región de O'Higgins un nuevo centro penitenciario, en medio de los problemas que ha tenido el Ejecutivo para ampliar la cárcel de Santiago I en la Región Metropolitana.
Sin embargo, la idea fue duramente criticada por parlamentarios de la zona.
Por ejemplo, desde la oposición el diputado PPD Fernando Zamorano enfatizó que "lo mínimo que esperamos de un Gobierno serio, es que este tipo de decisiones no las comunique por la prensa, sino que las converse con las comunidades, con las autoridades que representan a esas comunidades. Creo que este es un error gravísimo tanto de forma y fondo".
A él se sumó su par de la misma colectividad, Raúl Soto, quien afirmó que "nuestro país tiene un serio problema en materia carcelaria y hay que buscar soluciones. Sin embargo, no queremos transformarnos tampoco en el patio trasero de la delincuencia y de los reos de la Región Metropolitana".
"Por eso queremos evaluar, técnicamente y de forma responsable la propuesta que se haga a este respecto", complementó.
En la Cámara Alta, en tanto, el senador PS Juan Luis Castro subrayó que "las declaraciones sobre un eventual traslado de la cárcel de alta seguridad de Santiago a Rancagua son un despropósito. No se puede utilizar nuevamente a nuestra ciudad como el foco de la delincuencia".
"Se trata del mismo recinto penitenciario que ha estado por más de 20 años en la región y que ahora pretenden ampliar sus plazas y etiquetarlo como una cárcel de alta seguridad", acotó.
Mientras que en el oficialismo, la diputada ind-UDI Natalia Romero aseguró que "entendemos que el Gobierno necesita ampliar cárceles para su plan de seguridad, pero Rancagua no puede seguir cargando con decisiones que afectan directamente la calidad de vida de sus vecinos. Las nuevas instalaciones deben evaluarse en sectores con menor densidad de población, mayor factibilidad y mejores condiciones".
"Rancagua ya ha hecho su aporte. Insistir en ampliar la cárcel es una mala decisión y, peor aún, ni siquiera hemos escuchado un plan especial de seguridad para los vecinos del cono norte o de la capital regional que hoy conviven con esta realidad", cerró Romero.