A dos meses de que Michael Clark dejara la presidencia y dirigencia de Azul Azul el 23 de abril pasado, llegó hasta la calle Los Militares, en la comuna de Las Condes, donde se emplaza la Fiscalía Metropolitana Oriente. Había sido citado a declarar como imputado en la investigación que se dirige en su contra, conocida como caso Sartor. Poco antes de entrar al edificio, comentó a la prensa el objetivo que la diligencia tenía para él. "Sé perfectamente quién soy, sé lo que he hecho y, lo más importante, sé lo que no he hecho. Estoy contento con esta posibilidad de poder venir a contar mi verdad. Venir a aclarar muchas cosas que se han dicho que no corresponden a la verdad", dijo. La diligencia, que se extendió por toda la jornada, se habría enfocado en el uso que se dio a los dineros que manejaba la administradora general de fondos y a la controvertida compra de la concesionaria del club deportivo Universidad de Chile.