La encerrona que terminó con la muerte de
Alejandro Águila, un niño de 12 años en San Bernardo dejó varios debates y llamados a endurecer las penas contra menores de edad que delinquen.
Varios alcaldes pidieron que se tramitara con mayor celeridad un proyecto que permanece en el Senado para endurecer las sanciones, mientras que parlamentarios de la UDI pidieron urgencia un proyecto de ley que busca rebajar la edad de responsabilidad penal a los 13 años y sancionar como adultos a los mayores de 16 que sean reincidentes o participen en delitos de alta connotación social.
Esto, porque uno de los integrantes de la banda que esa noche había hecho un "tour delictual" -puesto que ya habían robado un auto antes del fatal desenlace-, tiene 17 años, y tenía antecedentes por robo con intimidación y receptación de vehículo motorizado.
Pero en paralelo a ese debate, y en medio de la propuesta de la "Ley Alejandro" que impulsa la familia del menor fallecido, también surgieron algunas voces han pedido poner también el foco en quiénes reclutan a menores.
El diputado Vlado Mirosevic (PL) sostuvo al respecto que "una pregunta que nadie se está haciendo cuando un menor termina dentro de una banda criminal como la que mató a un niño en San Bernardo... es quién lo reclutó. En Chile hay organizaciones que están usando niños para delinquir. Los usan para transportar droga, para vigilar territorios, para portar armas, para cometer delitos".
"Y mientras el foco termina puesto en ese menor que cayó, demasiadas veces el adulto que lo reclutó, que lo manipuló y empujó al crimen, queda completamente en las sombras", sostuvo.
En esa línea, destacó que el Gobierno pusiera suma urgencia al proyecto de ley para tipificar como delito el reclutar a niños, niñas y adolescentes para ponerlos al servicio del crimen organizado, el cual se encuentra en segundo trámite constitucional en la Cámara de Diputados.
¿Cuáles son los factores que "facilitan" el reclutamiento de menores para el crimen organizado? ¿Por qué resulta más conveniente para estos grupos utilizar a niños, niñas y adolescentes para protagonizar sus crímenes y negocios ilíticitos? Expertos apuntan a varios factores, incluyendo vulnerabilidad, llegada tardía del Estado, e ininputabilidad.
Factores que facilitan el reclutamiento
Juan Castañeda, investigador de la Universidad Autónoma, experto en criminología, detalla que el reclutamiento de menores de edad por parte del crimen organizado no es un fenómeno exclusivo de Chile, sino una realidad reportada a nivel internacional.
"El crimen organizado busca a niños y adolescentes que el Estado ha dejado atrás, con familias expuestas a factores de riesgo, fuera del sistema educacional, sin adultos que los protejan".
Pía Greene, Fundación Amparo y Justicia
"Distintos análisis globales, como el Informe Mundial sobre las Drogas y el Crimen Organizado, advierten que los adolescentes se involucran en estas redes al provenir de contextos vulnerables marcados por la pobreza, la desigualdad, la desestructuración familiar y la disfuncionalidad en el hogar", plantea.
Agrega que en algunos países europeos, este problema afecta a jóvenes de comunidades migrantes que no han logrado integrarse con éxito.
Por su parte, Pía Greene, directora ejecutiva de Fundación Amparo y Justicia, comenta que "el crimen organizado busca a niños y adolescentes que el Estado ha dejado atrás, con familias expuestas a factores de riesgo, fuera del sistema educacional, sin adultos que los protejan".
"Ahí llega la banda y les ofrece lo que nadie más les dio a tiempo, como sentido de pertenencia, plata fácil y poder. Para un niño que viene de una trayectoria vital de abandono, eso pesa más que cualquier promesa institucional que llega tarde", acota.
Ininputabilidad penal
Uno de los principales factores que empujan la "captura" de niños, niñas y adolescentes por parte del crimen organizado son las escasas sanciones que tienen los menores ante la justicia.
"La razón principal de esta estrategia radica en la inimputabilidad penal de los jóvenes, lo que les permite abandonar rápidamente los recintos de privación de libertad transitoria, los cuales carecen de la lógica carcelaria de los adultos", subraya Castañeda.
De este modo, agrega, las dinámicas del crimen organizado operan respondiendo directamente a incentivos legales y de impunidad.
En la misma línea, Greene enfatiza que "el sistema penal es distinto para un adulto que para un niño, y el crimen organizado lo sabe perfectamente. Los usan para lo más peligroso: sicariato, transporte de droga y armas, vigilancia".
A este escenario, agrega otra compleja realidad: "desde nuestra experiencia y nuestro trabajo para mejorar la investigación de homicidios de niños, niñas y adolescentes, estamos seguros que un niño, niña o adolescente captado por el crimen organizado es un NNA potencialmente muerto. Quedan expuestos al nivel más alto de violencia de este circuito, y muchos no llegan a cumplir 18 años", enfatiza.
En esa línea, Greene enfatiza que para solucionar este escenario se rquiere coordinación interinstitucional. "A la Fiscalía, Carabineros, PDI, tribunales de familia, salud, educación, todos trabajando juntos. Hoy actúan por separado, y eso es exactamente lo que el crimen organizado aprovecha para meterse en la vida de estos niños", zanjó.