A poco más de 100 días de la instalación de la nueva Cámara de Diputadas y Diputados, una bancada ha logrado posicionarse como uno de los bloques más influyentes en las votaciones de mayor impacto político.
Se trata del Partido de la Gente (PDG), colectividad fundada por Franco Parisi que, tras desaparecer prácticamente del Congreso durante el período legislativo anterior, hoy busca consolidar una imagen de cohesión y proyectarse como un actor capaz de inclinar la balanza tanto para el Gobierno como para la oposición.
Actualmente, el PDG está integrado por 13 diputados, bajo la jefatura de Juan Marcelo Valenzuela, con representación en distintas zonas del país.
La bancada está conformada por Fabián Ossandón (Distrito 3), Paula Olmos (4), Eileen Urqueta (5), Javier Olivares (6), Juan Marcelo Valenzuela (7), Tamara Ramírez (9), Pamela Jiles y Zandra Parisi (12), Guillermo Valdés (17), Patricio Briones (20), Lilian Betancurt (21), Flor Contreras (23) y Alex Nahuelquín (26).
La salida de "Dr. File"
Uno de los primeros desafíos que enfrentó el bloque fue la salida del diputado Cristián Contreras, conocido como "Dr. File", quien fue expulsado del comité parlamentario a comienzos de abril.
La decisión se adoptó luego de que Contreras presentara un paquete de 11 proyectos de ley sin el respaldo de sus pares. Entre las iniciativas figuraban un plebiscito constitucional sobre la pena de muerte, una ley anticorrupción, reformas al sistema educacional y a los juzgados de garantía, modificaciones a las Fuerzas Armadas, además de propuestas sobre vacunación voluntaria, etiquetado de efectos adversos de medicamentos y vacunas, y un proyecto relativo a la soberanía sanitaria del Estado.
Al anunciar la decisión, el jefe de bancada, Juan Marcelo Valenzuela, afirmó que "como bancada, hemos tomado la decisión que el diputado Christian Contreras no continúe formando parte de nuestro equipo. Esto se da en un marco de respeto, entendiendo que a veces los caminos, las prioridades o las formas de avanzar no siempre coinciden. Y eso es parte natural de cualquier espacio de trabajo".
Asimismo, agregó que "aquí no hay quiebres personales, ni conflictos que escalar. Muy por el contrario, creemos que es sano que cada uno pueda seguir su camino con libertad, cuando las visiones no están completamente alineadas".
En esa línea, sostuvo que "como bancada, hoy estamos enfocados en avanzar de manera cohesionada, con claridad en nuestros objetivos y en lo que queremos construir. Nuestro compromiso es con la gente, buscar soluciones concretas para la clase media y clase media emergente".
Como consecuencia de la salida de Contreras, el comité también modificó su representación en las comisiones permanentes de la Cámara. El parlamentario dejó de integrar la comisión de Educación y fue reemplazado por la diputada Paula Olmos.
Unidad para evitar la disolución
Tras ese episodio, el PDG optó por reforzar su disciplina interna con el objetivo de evitar repetir la experiencia del período legislativo anterior. Para ello, estableció un criterio destinado a compatibilizar la libertad de acción de sus parlamentarios con una imagen de cohesión en las votaciones de mayor relevancia política.
El mecanismo acordado establece que cada diputado podrá desmarcarse de la postura de la bancada en un máximo de tres votaciones consideradas estratégicas durante el año legislativo. Bajo esa fórmula, Fabián Ossandón y Eileen Urqueta utilizaron una de esas excepciones al votar en contra de la acusación constitucional presentada contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau.
Respecto de esa decisión, Ossandón explicó que "soy ingeniero y tengo formación en gestión pública. Mi responsabilidad como diputado es estudiar los antecedentes, escuchar a todas las partes y tomar decisiones fundadas en los hechos. Sabiendo que una acusación constitucional es una medida excepcional, decidí votar en contra luego de revisar los antecedentes y escuchar a expertos, economistas y organismos técnicos como el Consejo Fiscal Autónomo, quienes no lograron acreditar una responsabilidad constitucional que justificara aprobar este libelo".
"Ahora corresponde enfocarnos en lo que realmente preocupa a la gente: la delincuencia y las dificultades que enfrentan miles de familias para llegar a fin de mes", concluyó.
La decisión de fortalecer la disciplina interna también responde a una experiencia que el partido busca dejar atrás. El PDG llegó al Congreso en marzo de 2022 con seis diputados, pero en poco más de dos años perdió a la totalidad de sus representantes, quienes renunciaron, fueron expulsados o migraron a otras colectividades. Para agosto de 2024, el partido ya no contaba con parlamentarios en sus filas.
En ese proceso, Yovana Ahumada y Roberto Arroyo se incorporaron al Partido Social Cristiano; Víctor Pino pasó a Demócratas; Rubén Oyarzo se integró al Partido Radical; Karen Medina renunció al PDG y posteriormente compitió como independiente en un cupo de la Democracia Cristiana, mientras que Gaspar Rivas fue expulsado tras cuestionamientos por eventuales negociaciones políticas e igualmente intentó repostular con el respaldo de la DC, sin éxito.
En paralelo, en los pasillos del Congreso esta estrategia también se atribuye a una apuesta política de largo plazo: proyectar una bancada cohesionada que fortalezca una futura candidatura presidencial de Franco Parisi y consolide al PDG como un actor imprescindible en las negociaciones legislativas.
Esa apuesta quedó reflejada en la respuesta que Pamela Jiles dio al diputado Jaime Bassa (FA), luego de que este cuestionara el actuar del PDG durante la acusación constitucional contra Nicolás Grau.
La parlamentaria respondió: "Siga el consejo de una Abuela, mírenos con más respeto y detención, como lo hace nuestro pueblo. Quizás, tal vez, en una de esas, aprenda algo y eso le sirva de consuelo cuando vaya a votar por Parisi en segunda vuelta del 2029, como lo hizo por mí hace pocas semanas", en alusión a la elección de la mesa de la Cámara de Diputadas y Diputados.

Su rol dirimente en las votaciones
La estrategia de disciplina interna comenzó a dar resultados rápidamente. En sus primeros meses de funcionamiento, la bancada del Partido de la Gente ha adquirido un protagonismo inédito en algunas de las votaciones más relevantes de la Cámara de Diputadas y Diputados, instalándose como un bloque capaz de definir el resultado de proyectos emblemáticos tanto para el Gobierno como para la oposición.
Así ocurrió con la aprobación en general del proyecto de ley de Reconstrucción y, posteriormente, con la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau, dos iniciativas en las que los votos del PDG fueron determinantes para inclinar la balanza.
"Una vez más el PDG va a definir una votación trascendental".
Pamela Jiles, diputada Partido de la Gente
Ese rol ha sido reivindicado por la propia bancada. "Una vez más el PDG va a definir". Con esa frase, la diputada Pamela Jiles resumió el papel que, a su juicio, ha adquirido la colectividad durante los primeros cien días de trabajo legislativo, al anunciar que la mayoría de sus diputados respaldaría la acusación constitucional contra Grau.
La parlamentaria sostuvo que la colectividad ha logrado actuar "con unidad y coherencia" en las principales votaciones de la Cámara, destacando que nuevamente sería la posición del PDG la que terminaría definiendo una decisión de alto impacto político.
"Durante estos cien días nos han preguntado muchas veces cuándo se iba a desarmar la bancada o cuándo dejaríamos de actuar con unidad. Hoy demostramos exactamente lo contrario. Una vez más el PDG va a definir una votación trascendental", afirmó.
Aunque desde distintos sectores políticos se ha instalado la idea de que el PDG ha actuado como un aliado circunstancial del Gobierno, desde los pasillos del Congreso comentan que la estrategia apunta precisamente a transformarse en un actor indispensable para construir mayorías, apoyando o rechazando proyectos según su mérito y no por alineamientos políticos permanentes.
Juan Marcelo Valenzuela y el rol de Pamela Jiles
En ese esquema, el jefe de bancada, Juan Marcelo Valenzuela, ha asumido un rol clave en la coordinación política y legislativa del partido, especialmente por su participación en la Comisión de Hacienda, donde se discuten varias de las iniciativas prioritarias para el Ejecutivo.
Su actuación se ha caracterizado por una serie de abstenciones en algunos de los proyectos impulsados por el Gobierno. Según comentan fuentes conocedoras del funcionamiento de la Cámara, esas decisiones responderían a una estrategia para mantener abiertos los espacios de negociación entre la bancada y el Ejecutivo antes de adoptar una posición definitiva.
Esa forma de actuar quedó reflejada durante la tramitación del proyecto de Reconstrucción. El PDG terminó entregando sus votos luego de que el Gobierno comprometiera el ingreso, con suma urgencia, del proyecto que establece la devolución del IVA en medicamentos y pañales, una de las principales demandas impulsadas por la colectividad.
Sin embargo, pese a que Valenzuela encabeza formalmente la bancada, al interior del Congreso coinciden en que Pamela Jiles se ha convertido en la principal figura política del bloque y en la voz más influyente durante las negociaciones y los debates públicos.
Distintas fuentes la describen como una parlamentaria "impredecible", precisamente porque, sostienen, resulta difícil anticipar el sentido de sus votaciones. Al mismo tiempo, ha sido quien ha liderado la mayoría de los puntos de prensa de la bancada y quien ha protagonizado los principales emplazamientos a otras fuerzas políticas, acuñando expresiones como "la derechita cobarde", utilizada reiteradamente durante las negociaciones legislativas.
Su protagonismo tampoco es casual. Al inicio del período legislativo estuvo a solo tres votos de convertirse en presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados.
Respaldada por el PDG y por gran parte de la oposición, Jiles obtuvo 75 preferencias, mientras que el diputado Jorge Alessandri (UDI) alcanzó 78 votos, convirtiéndose en el nuevo presidente de la Corporación.
Tras esa elección, la parlamentaria aseguró en entrevista con T13 Radio que "a mí me parece que lo que pasó es un acto perfectamente normal en el que triunfó una de las fuerzas, en este caso las fuerzas que apoyan al gobierno. Ahora, fue por dos votos, yo no sé si esa mayoría les permitirá gobernar y hacer todo lo que se propone hacer acá, tengo dudas".
En esa línea, agregó que "me parece que es una mayoría feble y en lo que a mí respecta, contrariamente a lo que se ha dicho, me dejan libertad de acción para hacer lo que se hace, que es fiscalizar, legislar en favor de la gente y no en favor de la clase política, perseguir a los corruptos en primer lugar y hacer que la clase política trabaje para las personas que hoy día están en una situación cada vez peor".
Consultada además sobre su relación con el Gobierno, considerando que durante la campaña presidencial había señalado que le "haría la vida imposible" al Presidente José Antonio Kast, respondió: "En la medida que Kast se mantenga en la línea correcta, colaboraremos como corresponde, pero si se sale un ápice de eso, por supuesto que me veré obligada a hacerle la vida cuadritos".
Polos opuestos: Javier Olivares y Zandra Parisi
Pese a la disciplina que la bancada ha intentado proyectar durante sus primeros meses de funcionamiento, al interior del Partido de la Gente persisten diferencias políticas que, en ocasiones, han quedado expuestas públicamente, sin que esto se transforme en un foco conflictivo.
Los casos más representativos son los de los diputados Javier Olivares y Zandra Parisi, quienes han protagonizado posiciones contrapuestas en algunas de las principales discusiones legislativas y políticas de los últimos meses.
Uno de los primeros episodios ocurrió cuando el Gobierno decidió no respaldar la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para asumir la Secretaría General de las Naciones Unidas. Mientras Parisi cuestionó duramente la decisión del Ejecutivo, Olivares unos meses antes ya había rechazado la candidatura de la expresidenta.
En esa oportunidad, la diputada sostuvo que la decisión "es una decisión ideologizada. Esto fue un gallito más que está haciendo el actual gobierno. Si la señora Bachelet hubiese sido presentada por el señor Kast, seguramente estaría considerada".
Asimismo, agregó que la exmandataria "es una mujer reconocida internacionalmente, ya fue embajadora de Chile. Hubiese tenido a Chile sobre la mesa ayudando a Latinoamérica, que tanto lo necesita. Por una decisión ideológica, creo que es un error, pero bueno, estamos viendo que este Gobierno va a cometer errores".
Una postura completamente distinta adoptó Javier Olivares, quien a través de sus redes sociales manifestó que "Michelle Bachelet no es la unidad de Chile. Bachelet, la misma que fue a despedirse del tirano Fidel Castro en el cajón, no es la mejor candidata para la ONU. Bachelet representa a una izquierda pitutera, llena de pagos de favores políticos y no es la candidata de Chile, es la candidata de este mal".
Las diferencias volvieron a hacerse evidentes durante la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau. Aunque Zandra Parisi terminó votando a favor del libelo para mantener la unidad de la bancada, previamente había manifestado reparos a la acusación, mientras que Javier Olivares no solo respaldó la iniciativa, sino que además figuró entre sus firmantes junto al diputado Patricio Briones.
Tras la votación en la Cámara, Parisi cuestionó que el Congreso dedicara gran parte de la jornada a debatir la acusación constitucional, sosteniendo que "acabamos de vivir una jornada larga, extensa desde temprano en la mañana sobre la acusación constitucional, señor Grau. Perdimos muchas horas, es verdad. Yo entiendo que la gente tenga que justificar su votación a favor o en contra, pero creo que Chile tiene otras preocupaciones".
En esa línea, concluyó que "no hemos hecho nada, absolutamente nada por acoger, por acompañar a tantas familias chilenas que debido a la delincuencia hoy en día están sufriendo. Creo que llegó el momento que los políticos, de una vez por todas, pensemos y centremos nuestras preocupaciones en los chilenos, en los niños, en las madres, en los adultos mayores. Hagamos bien la pega".
Olivares, en cambio, defendió con fuerza la acusación al intervenir en la Sala de la Cámara. En su discurso afirmó que "tras escuchar el día de hoy la defensa del exministro de Hacienda, hoy sentado frente a la patria, mantengo la profunda convicción de que el debate que nos convoca no se reduce principalmente a un mero tecnicismo. Lo que hoy estamos juzgando en este hemiciclo es la responsabilidad política y constitucional de quien tuvo en sus manos las riendas de la billetera pública de la nación y que mediante una gestión negligente e inexcusable vulneró los principios más sagrados de la probidad, la transparencia y la legalidad financiera del Estado de Chile".
Las diferencias entre ambos parlamentarios reflejan que, pese al esfuerzo del PDG por proyectar una imagen de cohesión y disciplina en las votaciones, la bancada sigue albergando miradas diversas sobre temas políticos y legislativos. Sin embargo, hasta ahora esas discrepancias no han impedido que la colectividad mantenga la unidad en las definiciones que considera estratégicas, una fórmula con la que busca consolidarse como un actor decisivo en la actual legislatura.