Fueron cinco horas las que separaron a los imputados Carla Graf y Roland Cárcamo el pasado 23 de junio. Ello, porque ambos declararon ante el fiscal Luis Contreras y dos funcionarios de la PDI en el marco de la causa por eventual fraude al fisco que envuelve al senador Miguel Ángel Calisto y que lo tiene arriesgando 12 años de prisión. Según los antecedentes de la indagatoria, Calisto habría generado la contratación "fantasma" de Carla Graf, esposa de su exjefe de campaña, Roland Cárcamo, lo que habría generado un perjuicio cercano a los $105 millones. Así, a partir de las 9:05 horas, Cárcamo testificó en el marco de dicha causa, donde les aseguró a los investigadores que "en el año 2018, una vez que Miguel Ángel Calisto Águila fue elegido diputado, él no tenía mano derecha, por así decirlo, así que una forma de mantenerme vinculado en lo que respecta a su gestión como diputado, como una especie de jefe de gabinete, era contratar a mi señora Carla Graf, pero Carla Graf solo fue un palo blanco". Y profundizó que "por ende, los informes de actividades que se acompañaban a las boletas de honorarios de Carla nunca fueron firmados ni escritos por Carla Graf. Ella no hacía nada, no cumplía ninguna labor efectiva". Por su parte, desde las 14:00 horas, Graf aseguró que "yo no brindé ningún tipo de asesoría (…) esas asesorías tampoco las prestó alguna otra persona. Todo esto se desarrolló con pleno conocimiento del diputado Calisto y a instancias de él".