Han pasado poco más de cuatro meses desde que la senadora Paulina Núñez (RN) asumió la presidencia del Senado. Y las próximas semanas concentrarán las dos pruebas más importantes de su gestión: encabezar la Cuenta Pública del Congreso Nacional y conducir la recta final de la tramitación del proyecto de Reconstrucción Nacional, la principal reforma económica impulsada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast.
Ambos hitos pondrán a prueba el sello que la parlamentaria ha buscado imprimir desde que llegó a la testera, vinculados a privilegiar el diálogo y la construcción de acuerdos por sobre la confrontación política.
La parlamentaria llegó a la presidencia de la Cámara Alta el pasado 11 de marzo, luego de ser elegida con 39 votos para encabezar la Corporación durante el período 2026-2027, tras ser propuesta por su antecesor, Manuel José Ossandón.
En su primer discurso sostuvo que esperaba que "esta nueva legislatura del Senado esté a la altura de la historia que lo precede y de las esperanzas que hoy descansan en él", agregando que "Chile necesita que volvamos a lo esencial (...) que en esta honorable sala se escuchen debates intensos, momentos de diferencia y, sobre todo, grandes acuerdos que le hagan bien a Chile".
La Cuenta Pública, su primer gran hito institucional
Uno de los principales hitos de estos días será la Cuenta Pública del Congreso Nacional, ceremonia que se realizará el miércoles 15 de julio en el Salón de Honor del Congreso, en Valparaíso.
En la instancia, las presidencias del Senado y de la Cámara de Diputadas y Diputados presentarán al país un balance del trabajo legislativo, la labor desarrollada por las comisiones y el funcionamiento de ambas corporaciones.
Será, además, el primer discurso institucional de Núñez desde que asumió la conducción del Senado, una intervención en la que podrá proyectar las prioridades de su presidencia y el sello que busca imprimir a la Cámara Alta durante el resto del período legislativo.
Reconstrucción: La principal prueba política de su mandato
Tras ese desafío institucional, la presidenta del Senado deberá enfrentar el que, hasta ahora, ha sido el principal desafío político de su mandato: conducir la recta final de la tramitación del proyecto de Reconstrucción Nacional, la principal reforma económica impulsada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast.
Con ese objetivo, Núñez impulsó una inédita mesa política que reunió al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz; al vicepresidente del Senado, Iván Moreira; y a representantes de prácticamente todos los partidos con presencia en la Cámara Alta, con el fin de buscar acuerdos antes de la votación en Sala.
Si bien la instancia concluyó sin un acuerdo transversal, abrió un espacio de negociación que terminó derivando en un entendimiento entre Hacienda y los senadores del PPD respecto del capítulo sobre invariabilidad tributaria.
Gracias a esas conversaciones, el Ejecutivo aceptó modificar uno de los aspectos más cuestionados de la iniciativa, reduciendo de 25 a 10 años el plazo general de invariabilidad tributaria para inversiones de hasta US$100 millones y estableciendo, además, nuevos tramos para proyectos de mayor envergadura.
La estrategia, sin embargo, no estuvo exenta de cuestionamientos. Desde sectores de Chile Vamos surgieron críticas que calificaron de "ingenua" su insistencia en mantener abiertas las conversaciones con una oposición que, paralelamente, preparaba requerimientos ante el Tribunal Constitucional para impugnar distintas normas del proyecto.
Lejos de retroceder, Núñez defendió públicamente el camino adoptado.
"Queremos seguir señalando que el diálogo siempre va a estar abierto para poder conversar hasta el último minuto con todos los senadores y senadoras, sin distingo, con el ánimo de que este proyecto pueda ir concitando más apoyos que los que ya han sido de público conocimiento", afirmó esta semana.
Asimismo, destacó el acuerdo alcanzado con los senadores del PPD y agradeció la propuesta que permitió modificar el capítulo sobre invariabilidad tributaria.
"Quiero nuevamente dar las gracias a los senadores del PPD por haber entregado una propuesta en materia de invariabilidad y, por supuesto, también muy contenta de que sea esta la que vayamos a votar en la Sala", sostuvo.
Finalmente, reiteró cuál espera que sea el sello de su presidencia.
"Si a mí hay un legado que me gustaría dejar en este año de presidencia en el Senado es que el diálogo siempre va a ser mejor que la imposición, que los consensos son pensando en el país cuando uno ejerce un rol político", afirmó.
Y concluyó defendiendo la estrategia que ha marcado sus primeros meses al frente de la Cámara Alta: "Yo prefiero pecar de ingenua si el resultado va a ser que esta megarreforma termine con más apoyos que los del oficialismo".