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¿Hay espacio para la centroizquierda?: La duda ante el desorden del PS y el acuerdo de senadores PPD

Parlamentarios de oposición reconocen "dificultades" para llegar a un tono articulador, el que se ha evidenciado frente al proyecto de "megarreforma" del Ejecutivo.

12 de Julio de 2026 | 07:14 | Por Daniela Toro, Emol.
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Tenso diálogo entre las senadoras PS, Paulina Vodanovic y Daniela Cicardini; senador Ricardo Celis (PPD) y ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, tras acuerdo por megarreforma.

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La trama de negociaciones por el proyecto de Reconstrucción Nacional o "megarreforma" ha abierto lesiones en la centroizquierda, especialmente en el PS, luego de que la senadora Daniela Cicardini (PS) arremetiera contra la timonel de esa tienda, la senadora Paulina Vodanovic.

La primera acusó a la presidenta del partido de negociar con el gobierno una fórmula para respaldar la invariabilidad tributaria contemplada en el proyecto del Ejecutivo. En línea con el estilo que ha mantenido, Cicardini publicó un video donde aseguró que tanto Vodanovic como el jefe de senadores socialistas, Juan Luis Castro, habían negado tener conversaciones con el Ejecutivo, pese a que -según afirmó- sí se exploraban alternativas.

En respuesta, Vodanovic publicó una carta donde desmintió a Cicardini, y defendió el diálogo político como parte de su labor parlamentaria. Asimismo, planteó que "lo que no puede ser, es que, por hacer mi trabajo parlamentario, sean los propios compañeros quienes salgan a reclamar por la prensa sin conversar primero con nosotros". El jueves, en tanto, ambas parlamentarias protagonizaron una tensa "conversación" en el Senado.

Pero la controversia, a juicio de expertos y analistas, parece ser la punta del iceberg de algo más profundo: una suerte de pérdida de espacio de la centroizquierda, la que ya venía mostrando señales de dificultad para alinearse incluso desde el fin del mandato del ex Presidente Boric.

Por esos días, tras la polémica por la aplicación de la Ley Naín-Retamal que terminó la absolución del excarabinero, Claudio Crespo, el PS "congeló" su participación en la entonces alianza oficialista (Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad (PC-Frente Amplio). Por esos días, el PPD también salió a respaldar a la tienda socialista y afirmaban que evaluarían el camino a seguir.

Ya con el Presidente José Antonio Kast como ganador en el balotaje, la inminente oposición buscaba "rearmarse" en el rol que les tocaría asumir desde marzo de 2026. A ello, se sumó el golpe que les asestó el convertirse en minoría en la Cámara de Diputados.

De ese proceso, la actual oposición parece haberse quedado navegando en aguas de las que no logra salir: en las negociaciones por la megarreforma, las diferencias se agudizan y figuras como el diputado PS Daniel Manouchehri y la senadora Daniela Cicardini son vistas como parte de la contribución a ese ambiente tenso en el Socialismo Democrático (PS, PPD y Liberal).

Poco ayudó al ambiente el acuerdo zanjado -ahora en suspenso- esta semana por parte del PPD con el Gobierno por la megarreforma, que habría devenido en una nueva fórmula para la invariabilidad tributaria, que incluye reducir de 25 a 10 años el plazo general para proyectos de inversión de inversión de hasta US$100 millones.

"Una vergüenza", dijo el senador del FA, Diego Ibáñez; "no sabemos cuál fue el precio del PPD por haberse vendido a este intento de pirquineo que el gobierno ha intentado concretar", dijo por su parte el senador de la DC, Iván Flores.

Dupla Manouchehri-Cicardini


El rol que ha tomado la dupla Manouchehri-Cicardini es vista por algunos como potenciales "sepultureros" de su propio bloque, a raíz de lo que algunos describen como una "performance constante", en desmedro del oficio de la política: persuadir y deliberar.

Así lo expresa el cientista político Ignacio Imas en una columa en Ex-Ante, donde afirma que en esta conducta, la dupla "arriconan a las orgánicas partidistas tradicionales frente al avance de un populismo de la indignación que, si bien es ruidoso, carece por completo de densidad. En esta dinámica, lo que proyectan las izquierdas, es la capacidad nula de ofrecerse como alternativa, más bien en el sucedáneo de lo peor de la administración Boric".

"La señora Cicardini y el señor Manouchehri han puesto sobre la mesa no sólo del Partido Socialista sino que de toda la oposición de izquierdas, una sensación de amenaza permanente; la intolerancia ha ganado. Han creado un bálsamo para que el oficialismo logre la unidad en torno al rechazo de su actuar", plantea el analista.

En esa línea, Imas destaca el "coraje" de la senadora Vodanic, de al menos sentarse a conversar, especialmente en un punto donde "las posiciones moderadas están siendo fuertemente amenazadas de un tiempo a esta parte, y es popular la idea hoy en nuestro sistema político que es poco atractivo sentarse a la mesa con quienes piensan distinto".

Para Claudio Alvarado, director ejecutivo del Instituto de Esutudios de la Sociedad (IES), el estilo de la dupla Manouchehri-Cicardini "sirve para captar la atención mediática y cautivar a ciertos nichos electorales, pero a costa de aumentar los conflictos internos del PS, abonar el desacrédito de la política institucional y volver estéril la acción de la oposición en el Congreso".

PS, el "llamado" a liderar la oposición


La "tensión" al interior del PS es reflejo de la dificultad del oficialismo de llegar a un "tono articulador", lo que quedó de manifiesto por parte de sus personeros en el "cara a cara" que sostuvieron el jueves, en la sede socialista de París con Londres, en el centro de Santiago.

"Ordenémonos como oposición, pongámonos firmes", y "el ambiente ha estado friccionado también en el oficialismo", señalaron el senador PL, Vlado Mirosevic, y el senador Juan Luis Castro (PS), respectivamente.

A ello, se suma -a estas alturas, la urgencia- de que la oposición tenga un liderazgo claro en sus filas, y varios apuntan a que justamente es el PS quien debe tomar ese rol. El senador DC, Francisco Huenchumilla, llamó esta semana al PS a asumir la conducción política de la oposición, puesto que, a su juicio, la tienda reúne las condiciones para transformarse en un "primus inter pares" dentro del bloque, según dijo a La Tercera.

Consultado por Emol, Germán Silva, analista político de la UNAB, también cree que "el PS es el único partido en condiciones de tomar un rol de liderazgo de la oposición, tal como terminó haciéndolo en el oficialismo en la última etapa de Boric, sin embargo, para eso necesita estar y mostrarse más alineado internamente".

El analista descarta que estas disputas actuales vayan a quebrar a al PS, y recalca que "de hecho, este es un partido que ha funcionado históricamente con sectores internos con diferencias importantes pero ha sabido siempre llevar eso en el momento de actuar como partido". Pero advierte que "las peleas de barrio que se vieron estos días en el Congreso, por supuesto que le hacen muy mal, especialmente frente a la ciudadanía".

Por su parte, Aldo Cassinelli, director de la escuela de Gobierno de la Universidad Autónoma, también cree que lo "natural es que el PS, dentro de la oposición, o dentro de una de las oposiciones, el Socialismo Democrático, encabece un acuerdo y actúe como el factor negociador".

El académico advierte que la suerte de quiebre que se ha observado, o "un intento de trasladar las dinámicas de la Cámara de Diputados al Senado", terminan afectado la capacidad negociadora que tienen las distintas instancias institucionales, como en este caso la Cámara Alta y su presidencia.

"Lo natural es que la presidencia del partido, como lo ha manifestado en varias ocasiones, mantenga el control de la colectividad y logre entablar negociaciones efectivas en los puntos que le interesan al Partido Socialista. Aquí no es obvio que el PS deba sumarse a los acuerdos con el gobierno, es decir, no es eso lo que se busca, sino que el partido tenga una propuesta propia y la haga valer, más allá de si se logra o no un consenso con el Ejecutivo. Esto es, precisamente, lo que está llevando adelante la directiva encabezada por la senadora", destaca.

Una opinión distinta expresa Alvarado, quien si bien cree que en abstracto suena "sensato" que el PS lidere la oposición, "en los hechos, los dirigentes del PS no han mostrado ni el carácter ni la agenda programática que exige un esfuerzo de esa índole. Adicionalmente, tampoco cuentan hoy con liderazgos políticos claramente identificados con ese ánimo".

Hay espacio, pese a desmarques


Con el escenario actual, también surge la duda en torno a cuánto espacio tiene actualmente la centroizquierda en el espectro político

A juicio de Silva, la centroizquierda "hoy tiene un gran espacio", considerando, "por un lado, la debilidad de un gobierno que no pareciera vaya a remontar, un Frente Amplio que se desdibujó a partir del caso convenios, y dos aliados -la DC y PPD- que no tienen la fuerza ni el tamaño para liderar el sector".

Cassinelli, en tanto, observa que en este momento una actuación cohesionada de la izquierda "parece un poco más complejo de administrar debido a los desmarques que se van produciendo dentro de estas distintas oposiciones. Actualmente, en el plano del PPD y el Partido Socialista, se observa una apertura de brechas entre socios que parecían bastante afiatados", comenta.

Alvarado, en tanto, pone el énfasis en que "hace mucho tiempo que la centroizquierda se ha perfilado, con o sin buscarlo, como un puñado de partidos subordinados al proyecto y al estilo dominante dentro del Frente Amplio y el PC. Algunos ponen el punto de arranque de esta lógica en el período de la fallida Convención, otros en el estallido de 2019, y otros incluso antes, en 2011".

Agrega que, en cualquier caso, "lo cierto es que los exdirigentes y simpatizantes de centroizquierda orgullosos de la ex Concertación hoy están huérfanos o derechamente apoyando al actual oficialismo. La centroizquierda de los noventa y principios de los dos mil ya no existe como tal".