A diciembre de 2025, Chile contaba con 102 sitios de disposición final de residuos sólidos municipales (rellenos y vertederos). Detrás de esa cifra, eso sí, se esconde una realidad incómoda: solo 43 son rellenos sanitarios que cumplen con las normas sanitarias. Los 59 restantes, el 57,8%, son vertederos sin aprobación de proyecto ni autorización de funcionamiento. El dato proviene de un informe de la Subsecretaría de Salud Pública del ministerio afín, que ofrece una radiografía a un problema que se arrastra desde hace décadas: qué hacer con la basura. Álex Godoy, director del Centro de Investigación en Sustentabilidad y Gestión Estratégica de Recursos de la U. del Desarrollo, explica que "el fenómeno responde a una combinación de historia institucional, financiamiento insuficiente, debilidad de planificación territorial y baja capacidad técnica municipal. Muchos vertederos surgieron como soluciones locales de disposición final antes de que el estándar sanitario y ambiental actual se consolidara. Transformar esos sitios en rellenos sanitarios o centros integrales no es solo una decisión administrativa: requiere ingeniería, evaluación ambiental, permisos sanitarios, financiamiento estable, terrenos adecuados, operación profesional y aceptación social".