El 23 de marzo de 2022, la Corte Suprema confirmó la condena de cinco años de presidio dictada, en distintas instancias, contra la exalcaldesa de Antofagasta Karen Rojo, por fraude al fisco. Ese mismo día, la otrora jefa comunal huyó de Chile rumbo a Europa para evitar la cárcel.
Su destino fue Países Bajos, donde estuvo prófuga por varios meses. Las autoridades nacionales emitieron una alerta roja y de captura internacional en contra de Rojo, lo que ocurrió en julio de ese año en Ámsterdam.
Fue llevada hasta la cárcel de Utrecht, donde estuvo recluida por cerca de 4 años hasta su extradición a Chile.
Antes de ingresar a prisión, en su periodo como prófuga de la justicia, realizaba gestiones en el Centro de Acogida de Solicitantes de Asilo (COA), ubicado en el pueblo de Ter-Apel, para solicitar asilo político. Se autodenominaba "presa política" y alegaba que en Chile no tuvo un proceso justo, que fue un "chivo expiatorio" y que la condena dictada en su contra era desproporcionada en relación a los hechos atribuidos.
Sus abogados comentaron que durante su periodo en la cárcel de Utrecht, Rojo tenía una "conducta notable". "Está en una cárcel muy buena, como son la mayoría en Europa. Ella tiene buenas condiciones, acceso a Skype, a llamadas internacionales, vive en una pieza individual", detalló", dijo Daniel Mackinnon.
Tenía "una muy buena alimentación y una irreprochable conducta", agregó el entonces defensor.
No obstante, tuvo una pelea a golpes contra otra interna, quien debió ser hospitalizada. Ocurrió antes de Navidad y fue sancionada y aislada por un tiempo del resto de la población penal.
Superado ese episodio, la exalcaldesa participó en talleres y trabajó como encargada de aseo en el área de convivencia, siendo responsable de mantener el área limpia, gestionar el lavado de ropa y distribuir las comidas. También cursó varias capacitaciones y cursos laborales.