Una compleja semana enfrentó el Gobierno del Presidente José Antonio Kast.
La emergencia provocada por las lluvias, el "traspié" legislativo en el proyecto de Reconstrucción, la reaparición de la exministra Mara Sedini y la salida de dos autoridades (un subsecretario y un seremi) abrieron distintos flancos que obligaron al Ejecutivo a reaccionar simultáneamente en el terreno político, legislativo y administrativo.
La agenda comenzó condicionada por los efectos del sistema frontal que golpeó con fuerza a la Región de Coquimbo y a la provincia del Huasco, en Atacama. Los daños obligaron al Gobierno a concentrarse en la atención de la emergencia y comenzaron a instalar demandas por recursos para una posterior reconstrucción.
Ese escenario, inesperadamente, terminó cruzándose directamente con la tramitación del proyecto de Reconstrucción Nacional. Los senadores
Matías Walker y Sergio Gahona, representantes de Coquimbo,
condicionaron su apoyo al compromiso del Ejecutivo de incorporar ayudas para las zonas afectadas por las lluvias.
El Gobierno aseguró que dispondrá de los recursos necesarios, pero planteó que antes se debe dimensionar técnicamente el daño, determinar los proyectos requeridos y establecer dónde resulta viable reconstruir. No obstante, la respuesta no bastó para despejar inmediatamente los votos.
Un triunfo incompleto
El principal revés legislativo ocurrió el miércoles, cuando el Senado suspendió la votación del informe de la comisión mixta del proyecto de Reconstrucción. El Ejecutivo esperaba terminar esa jornada la tramitación de la iniciativa, buque insignia de su administración, pero perdió los respaldos necesarios para alcanzar el quórum de 26 votos.
La ausencia por motivos personales del senador UDI Enrique Van Rysselberghe redujo el margen del oficialismo. A ello se sumaron las condiciones planteadas por Walker, Gahona y Gustavo Sanhueza, quien solicitó mayores controles sobre los recursos municipales y una respuesta por cotizaciones previsionales pendientes de trabajadores de Educación y Salud.
Ante el riesgo de que la norma fuera rechazada, el senador Javier Macaya pidió aplicar la segunda discusión y el Gobierno retiró la urgencia, así, la votación quedó programada para el próximo 4 de agosto.
El aplazamiento representó un traspié para La Moneda, aunque el balance legislativo no fue completamente negativo.
La Cámara de Diputados había aprobado el informe de la comisión mixta por 80 votos a favor, 48 en contra y tres abstenciones, superando el quórum requerido gracias al respaldo del Partido de la Gente y parte de la Democracia Cristiana.
Además, la denominada megarreforma quedó aprobada casi en su totalidad.
Por ello, junto con reconocer el revés en el Senado, el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, destacó que el grueso del proyecto ya logró superar el Congreso. Durante la semana, el Ejecutivo también consiguió renovar los estados de excepción en las macrozonas norte y sur, despachar la iniciativa destinada a evitar un alza de las tarifas eléctricas desde agosto y avanzar con la reducción del valor de las patentes para pequeños mineros.
La reaparición de Mara Sedini
En paralelo, la exministra vocera Mara Sedini reapareció públicamente, a poco más de dos meses de haber salido del gabinete después de permanecer 69 días en el cargo.
En una entrevista con el programa Sin Filtros, Sedini aseguró que estaba "absolutamente preparada" para ejercer la vocería y atribuyó su cuestionado desempeño a presiones, mentiras, descontextualizaciones y un supuesto sabotaje desde sectores del propio oficialismo. También sostuvo que durante su permanencia en La Moneda no pudo defenderse y que ahora buscaba contar "su verdad".
Sus declaraciones reabrieron la discusión sobre las tensiones internas que marcaron su paso por el Ejecutivo. La respuesta más dura provino desde el oficialismo. La vicepresidenta de la UDI Pía Margarit acusó a la exministra de violar los códigos de la política, actuar con deslealtad hacia quienes trabajaron con ella y mostrar una falta de autocrítica respecto de los errores cometidos durante su gestión.
La salida del subsecretario de Hacienda
El flanco más delicado e inesperado se abrió hacia el término de la semana, con la renuncia del subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, luego de que la primera muestra de un examen de drogas realizado en junio arrojara un resultado positivo.
Rodríguez dejó el cargo después de 134 días, aunque todavía se encuentra pendiente el análisis de la contramuestra. En una declaración pública negó consumir drogas, sostuvo que el resultado no refleja su realidad y anunció que se someterá a nuevos exámenes en otros laboratorios.
Por su parte, el ministro del Interior y vocero, Claudio Alvarado, explicó que el protocolo establecido por el Gobierno obligaba a actuar desde el momento en que se notificó el resultado positivo de la primera muestra, por lo que la subsecretaría quedó temporalmente a cargo de Tomás Bunster.
García Ruminot, no obstante, abrió la puerta a una eventual reincorporación de Rodríguez. Según señaló, en caso de que la contramuestra resulte negativa, lo más probable es que el exsubsecretario sea nuevamente convocado a participar en el Gobierno.
Renuncia y detención en Magallanes
A ese episodio se sumó la situación del ahora exseremi de Salud de Magallanes, Fabián Barrientos, pues, el Ministerio de Salud solicitó su renuncia después de ser informado de una investigación en curso del Ministerio Público.
La cartera argumentó que la decisión buscaba resguardar el funcionamiento de la institución y garantizar que la investigación avanzara con independencia y transparencia. Horas después, la delegada presidencial regional, Ericka Farías, confirmó que Barrientos se encontraba detenido y calificó los hechos investigados como graves.