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Hallazgo en Arica revela por primera vez evidencia genética de la llegada de la viruela a América

El estudio liderado por investigadores de la Universidad de Chile identificó a dos personas indígenas infectadas con una variante hoy extinta del virus.

03 de Agosto de 2026 | 16:19 | Redactado por Sofía Campos, Emol.
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El análisis de ADN antiguo permitió identificar el virus de la viruela en restos humanos de la época colonial temprana y reconstruir parte de su historia evolutiva en América.

Dr. Mauricio Moraga / U. de Chile
Una investigación liderada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile recuperó por primera vez ADN del virus de la viruela en restos humanos de la época colonial, ambos hallados en restos óseos ubicados en el sitio arqueológico Camarones 9, en la región de Arica y Parinacota.

El estudio, publicado en la revista científica Science, identificó a una mujer adulta y a un hombre joven infectados en el periodo colonial temprano con una variante hoy extinta, lo que entrega la primera evidencia molecular directa de que la enfermedad fue introducida en América durante la colonización europea.

Según informó la casa de estudios, cinco siglos después de que la viruela provocara una de las epidemias más devastadoras de la historia de América, un equipo internacional de investigadores logró reconstruir parte de ese episodio mediante el análisis del ADN del propio virus.

La investigación fue liderada por especialistas del Núcleo Interdisciplinario de Biología y Genética (NIBG) del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, como son los doctores Constanza de la Fuente y Mauricio Moraga, junto con investigadores de la Universidad de Tarapacá y del Trinity College Dublin, en Irlanda.

En detalle, el estudio constó de que a partir del análisis de trece muestras óseas encontradas en Camarones 9, el equipo identificó a dos personas infectadas con el virus entre 1492 y 1631: una mujer adulta y un hombre joven.

Ambos compartían prácticamente la misma variante viral, lo que indica que probablemente se infectaron durante un mismo brote epidémico. El estudio también reveló que ambos individuos eran de ascendencia indígena, sin evidencia genética de ascendencia europea.

Impacto "biológico" de la colonización


Hasta ahora, el conocimiento sobre la llegada de la viruela al continente provenía principalmente de documentos históricos escritos durante la colonia. Sin embargo, esos registros no reflejan todos los episodios de transmisión o solo dan cuenta de los brotes más masivos, que afectaron a una proporción importante de la población indígena. La evidencia genética obtenida en este estudio cambia ese escenario.

La Dra. Constanza de la Fuente, investigadora del NIBG del ICBM de la U. de Chile y coautora del estudio señaló que "lo que sabemos sobre la viruela en América proviene esencialmente del registro histórico. Este trabajo nos entrega evidencia molecular directa de un contagio para el que no existían antecedentes históricos. Pudimos reconocer un evento completamente desconocido hasta ahora, que afectó a personas en el norte de Chile".

Al comparar los genomas recuperados con cepas antiguas y modernas de Europa, los investigadores determinaron que el linaje identificado en Camarones 9 corresponde a una variante hoy extinta del virus y ocupa una posición evolutiva intermedia entre las cepas europeas medievales y aquellas que posteriormente dieron origen a las variantes modernas de la viruela.

Para la investigadora, el aporte del estudio trasciende la historia de una enfermedad, ya que "al combinar esa información con la evidencia arqueológica, bioarqueológica e histórica, podemos comprender mejor nuestro pasado. Este trabajo también recuerda que el impacto de la colonización no fue solamente cultural o demográfico, sino también biológico".

Desde la virología molecular, el Dr. Fernando Valiente, investigador del Núcleo Interdisciplinario de Microbiología del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la U. de Chile, afirmó que "la recuperación del genoma revela un estadio dinámico de especialización del virus, donde se observa un ritmo constante de inactivación génica que antecede al establecimiento de la viruela moderna. Este genoma antiguo demuestra con rigor molecular cómo el patógeno circuló tempranamente en poblaciones nativas americanas a través de redes locales como la incaica, constituyendo la primera evidencia directa de la huella biológica que la colonización europea dejó en el continente".
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