El Senado de la República.
Aton
El Gobierno ingresó este miércoles los vetos presidenciales al proyecto de ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, dando inicio a una nueva etapa de la tramitación legislativa de la iniciativa, luego de que el Senado despachara el martes el último artículo pendiente.
Las observaciones buscan eliminar tres normas incorporadas durante el debate parlamentario: la prohibición absoluta del anatocismo, el denominado "derecho al olvido financiero" y la eliminación de los pactos de pago superiores a 30 días.
En el documento firmado por el Presidente José Antonio Kast y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, el Ejecutivo sostiene que estas disposiciones podrían generar efectos negativos sobre el sistema financiero, el acceso al crédito y el funcionamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas.
En ese contexto, propone suprimir íntegramente los artículos 32, 39 y 40 del proyecto aprobado por el Congreso.
Respecto del anatocismo, el Gobierno argumenta que una prohibición absoluta encarecería el crédito, afectaría productos como depósitos a plazo, líneas de crédito y créditos con período de gracia, además de provocar exclusión financiera.
En cuanto al derecho al olvido financiero, sostiene que la materia ya se encuentra regulada por la Ley que creó el Registro de Deuda Consolidada (REDEC) y que la nueva norma podría generar incertidumbre jurídica y dificultar la cobranza de obligaciones vigentes.
Finalmente, sobre el pago a 30 días, afirma que prohibir todos los acuerdos excepcionales de pago perjudicaría especialmente a las pymes que utilizan esos mecanismos como fuente de financiamiento.
Cómo se lleva a cabo la votación
En la práctica, un veto presidencial no implica el rechazo definitivo de un proyecto de ley, sino que vuelve a someter determinadas materias a la discusión del Congreso.
En este caso, el Ejecutivo presentó vetos supresivos, es decir, observaciones destinadas a eliminar artículos específicos del texto aprobado. La Constitución también contempla vetos aditivos, para incorporar nuevas disposiciones, y sustitutivos, para reemplazar parte del articulado.
Ahora las observaciones deberán ser discutidas nuevamente por la Cámara de Diputados y el Senado. Para aprobar o rechazar los vetos presidenciales, se requiere la mayoría absoluta de los parlamentarios presentes en cada corporación, es decir, la mayoría simple (mitad más uno).
En caso de que el Congreso rechace las observaciones, se deberá proceder a votar la insistencia, esto para ratificar lo que previamente se votó en ambas corporaciones, es decir, las tres normas que el Ejecutivo buscar vetar.
Para eso, ambas cámaras necesitarán el respaldo de dos tercios de los diputados y senadores, de no lograrlo se eliminan del proyecto. Es por esto que el escenario para el Gobierno es auspicioso.