A inicios de agosto, el Ejército de Estados Unidos lanzó l
a "Fuerza Operativa Conjunta del Hemisferio Occidental", donde menciona a 18 estados que formarían parte de la
Coalición Contra los Cárteles de las Américas. Entre esas naciones, EE.UU. incluyó a Chile.
Se trata de una coalición que tiene su génesis en el Escudo de las Américas, cumbre celebrada por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 7 de marzo en el resort National Doral Miami. A la instancia asistió, todavía en su calidad de Presidente electo, José Antonio Kast.
En la instancia, donde participaron varios presidentes latinoamericanos, se abordaron materias de seguridad en la región como el narcotráfico, la inmigración y también la "interferencia extranjera en el hemisferio", según mencionó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Trump avanzó así con los cimientos para avanzar en un bloque latinoamericano alineado con Washington, dejando fuera a gobiernos como México, Brasil y -hasta entonces- la Colombia liderada por el expresidente Gustavo Petro. Escenario que cambió luego que asumiera el nuevo mandatario, Abelardo de la Espriella.
A esa alianza se suscribieron Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago, Bahamas, Belice, Guatemala, Jamaica y Perú, y el todavía mandatario electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. Chile también se sumó cuando el Presidente José Antonio Kast llegó a La Moneda.
Coaliación de las Américas contra los Carteles
El martes 11 de agosto, el ministro de Defensa, Fernando Barros, llegó hasta Panamá para participar del Foro de la Coalición de las Américas contra los Carteles, convocado por Estados Unidos. La autoridad llegó acompañado del jefe del Estado Mayor Conjunto, general de Aviación Leonardo Romanini, y del generla de Brigada, Moisés de Pablo.
En la instancia estuvo presente el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien en su discurso de cierre llamó a los 18 países participantes a salir de la Corte Penal Internacional de Justicia y aumentar los recursos de las naciones en materia de Defensa.
A través de un comunicado, el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom), con sede en Miami, anunció que activó el 4 de agosto "una fuerza de tarea conjunta creada específicamente para coordinar las operaciones militares estadounidenses con sus aliados y socios, con el objetivo de contrarrestar amenazas, fortalecer la seguridad regional y responder rápidamente a las crisis en todo el hemisferio occidental".
"El comandante de Southcom, general Francis L. Donovan, ordenó la activación de la JTF-WHEM (Joint Task Force – Western Hemispher, es decir, Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental) que proporciona mando y control unificados en los niveles táctico y operacional, integrando capacidades militares con las de los 18 países socios de la Coalición contra los Cárteles de las Américas (A3C) para aumentar la efectividad operacional frente a amenazas que socavan la seguridad regional y afectan a Estados Unidos y a los países socios", agrega.
Además, señala que "La fuerza de tarea también refuerza la capacidad de Southcom para responder rápidamente ante contingencias y crisis humanitarias en toda la región".
Postura de Chile
En paralelo, se ha abierto un debate en torno a la intención de EE.UU. de alinear a los países latinoamericaron en torno a la defensa y lucha contra el narcotráfico, pero por otro lado, a un eventual intento de control en el hemisferio.
¿Cuál es la posición de Chile? El ministro Barros dijo anoche a 24 Horas que "aquí hay una oferta de colaboración, y uno puede participar en todo o en cosas que realmente se necesitan. Nos vienen muy bien ayudas en ciertas materias: inteligencia, información, tecnología, pero no necesitamos quizás más que eso".
"Participaremos en esto en la medida que nos dé aquellas cosas que necesitamos y que nosotros podamos colaborar", sostuvo.
Al ser consultado por la "Doctrina Monroe" que EE.UU. buscaría reivindicar, el ministro afirmó que "desde el punto de vista de Chile, nosotros no somos el patio trasero de ningún país. Somos un país muy orgulloso de nuestra realidad, trabajamos seriamente tanto desde el gobierno como del mundo privado para tener un país cada día mejor", puntualizó.
Estos dichos en específico generaron incomodidad en Cancillería, quienes llevan adelante las conversaciones a raíz del alza arancelaria a la canasta exportadora de Chile por parte de Estados Unidos.
En cuanto a la posibilidad de abandonar la CIJ, el ministro Barros descartó referirse al tema, señalando que no son materias que le competen a su cartera.
Las condiciones de Chile
Según conoció Emol, Chile consideró importante estar presente en el foro que se realizó en Panamá para conocer la propuesta, pero esto no implicó que el gobierno se haya incorporado a la alianza.
Conocedores del proceso comentan que si bien hay una relación histórica de cooperación en Defensa con Estados Unidos, eso no significa adherir automáticamente a todas sus iniciativas.
De todos modos, el gobierno aprovechó la instancia para plantear algunas condiciones en el foro, entre ellas, que cualquier acción debe respetar la legislación chilena, el Derecho Internacional y la soberanía de los países.
En este sentido, señalan las fuentes, una eventual operación en un Estado requiere su autorización y las decisiones al respecto deberían contar con el acuerdo de sus integrantes. Además, para Chile este mecanismo debiera concentrarse específicamente en narcotráfico, terrorismo y crimen organizado, y no extenderse a otros conflictos internacionales.
Así las cosas, no se estableció en esa jornada una adhesión la a Coalición Contra los Cárteles de las Américas, porque aún se está conociendo y evaluando la propuesta.
Una vez se defina la propuesta de Estados Unidos, Chile resolverá si corresponde participar y en qué ámbitos. Incluso no se descarta que podría haber cooperación en materias específicas, como intercambio de información o inteligencia, sin que eso implique necesariamente sumarse a todo lo que proponga Estados Unidos.