Un paraje desolador de escombros quedó tras el desalojo del predio usurpado a la Constructora San Antonio.
Jonathan Mancilla, El Mercurio
Un escenario desolador sucede a los casi ocho meses que tomó el desalojo por etapas de 98,4 hectáreas usurpadas por la denominada megatoma de San Antonio. Gran parte de esa enorme superficie está cubierta de los escombros de casas, en su mayoría de material ligero, dejadas atrás por cerca de 5 mil ocupantes ilegales y arrasadas por palas mecánicas y excavadoras. El fallo que ordenó restituir el terreno a la Constructora San Antonio, su dueño, fue dictado por la Corte Suprema en marzo de 2024. La sentencia abarcaba en forma original 210 ha, pero 110 de ellas fueron expropiadas por el gobierno anterior con la intención de radicar allí a los usurpadores organizados en cooperativas. Al respecto, el ministro de Vivienda, Iván Poduje, anunció que en 2027 desarrollará allí el proyecto para levantar unas 4.620 viviendas sociales. Y que en un mes se debiera desalojar a las familias que se mantienen en los terrenos expropiados.