Un nuevo capítulo de la relación del gobierno del Presidente José Antonio Kast con Estados Unidos se escribió con la develación el embajador norteamericano en Chile, Brandon Judd, del respaldo que entregó Chile a una Declaración Conjunta de Seguridad de la Conferencia de las Américas contra los Carteles (A3C).
El documento publicado en X por el diplomático, está fechado el 12 de marzo y aparece firmado por el ministro de Defensa, Fernando Barros. En él se declara la intención de "ampliar la cooperación multilateral y bilateral para fortalecer la seguridad en el hemisferio occidental" y "unirnos a una coalición para combatir el narcoterrorismo y otras amenazas compartidas que enfrenta el hemisferio occidental".
"La cooperación entre EEUU y Chile para enfrentar al crimen organizado sigue avanzando”, destacando que las realidades y desafíos de ambos países son distintos, pero que "el problema cruza nuestras fronteras", declaró Judd, aseverando que dicho documento "reafirma nuestro compromiso de profundizar la cooperación bilateral y regional frente a las amenazas que afectan a nuestro hemisferio".
El pronunciamiento del embajador ocurre días después de que Barros replicara las pretensiones de la Casa Blanca de revivir la Doctrina Monroe. "Desde el punto de vista de Chile, nosotros no somos el patio trasero de ningún país", dijo. Y se da en circunstancias de que Washington ha presionado para comprometer a Chile con su iniciativa Escudo para las Américas.
Desde el Congreso, el senador Manuel José Ossandón, integrante de la comisión de RR.EE, comentó que "el ministro Barros hizo bien en buscar cooperación con Estados Unidos para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado, porque Chile no puede combatir solo una amenaza transnacional. Pero una cosa es una declaración de intenciones y otra muy distinta comprometer a nuestras Fuerzas Armadas".
"Por eso, no parece prudente que el embajador de Estados Unidos haga público ahora un documento que fue firmado el pasado 12 de marzo, porque puede interpretarse como una forma de presión hacia Chile", reparó.
En esa línea, aseveró que Chile y Estados Unidos,
"somos países amigos y entre amigos también hay que cuidar las formas. Si esta cooperación llegara a significar la salida de tropas chilenas al extranjero, la Constitución es clara: se requiere el acuerdo del Senado. Chile coopera con sus aliados, pero las decisiones de Chile las tomamos los chilenos".
A su vez, el presidente de la comisión de RR.EE de la Cámara, el diputado Stephan Schubert (Rep), señaló que "hay que dejar en claro que no estamos aquí ante un tratado internacional. Lo que Chile está haciendo es lo que siempre ha hecho y ha comprometido, que es una labor de cooperación, y trabajar y profundizar una cooperación con distintos países en cuanto a la persecución del narcotráfico y el crimen organizado".
"Hasta eso, por supuesto, estamos dispuestos y vamos a seguir trabajando en profundizar toda colaboración que podamos obtener en estas materias. Cosa distinta es dejar de velar por nuestros intereses. Chile no ha comprometido ni dejará de velar por sus intereses y por lo que en verdad a nosotros nos ocupa y nos preocupa", agregó.
Y apuntó que "lo que ha salido a la luz es precisamente aquello, un trabajo conjunto y un avanzar en cooperación, y hasta eso siempre hemos estado dispuestos y disponibles, y lo seguiremos estando".
Por su parte, la diputada Catalina del Real (Rep), sostuvo que "la alianza estratégica entre Chile y Estados Unidos es un pilar fundamental para el desarrollo y, sobre todo, para la seguridad de nuestro continente. El crimen organizado internacional y los carteles no respetan fronteras, y por lo mismo, el compromiso de nuestro país en esta materia debe ser absoluto e institucional, por sobre cualquier declaración de turno".
"El gobierno de Chile ha seguido la línea correcta al respaldar esta coalición clave, y debemos profundizar el trabajo conjunto en inteligencia y cooperación con las autoridades estadounidenses para frenar de golpe estas amenazas transnacionales", dijo.
"Chantaje de carácter político"
En la vereda de la oposición, el diputado socialista, Nelson Venegas, también integrante de la comisión de RR.EE, reprochó que "lo que está haciendo Estados Unidos a través de su embajador hoy día es vergonzoso".
"De una u otra manera, a través de mostrar este documento firmado a los pocos días de asumir este gobierno, es una presión que, prácticamente, se transforma en un chantaje de carácter político para incorporar nuestro gobierno, a nuestro país, a nuestras Fuerzas Armadas, a la subordinación, prácticamente, de las acciones establecidas por las fuerzas militares o por el Pentágono norteamericano en nuestra zona, en la zona de Latinoamérica", arguyó.
Aseveró que "yo estoy seguro que las Fuerzas Armadas deben tener un grado de molestia absoluta, porque esto, prácticamente, es someterla a decisiones foráneas. Y más allá de las críticas que uno puede tener con las Fuerzas Armadas, nuestras Fuerzas Armadas son absolutamente patriotas".
"Lo que está ocurriendo acá es vergonzoso, nunca había existido una intervención tan abierta, tan desvergonzada por parte de un embajador norteamericano en nuestro país desde el año 1973 en adelante. Esto habla pésimo respecto de cómo es el tema de las relaciones exteriores", subrayó.
En esa línea, el diputado del PPD, Raúl Soto, reparó que "preocupa la conducción de la política exterior chilena. El liderazgo del canciller se ve débil y errático. Hay intervención y pérdida de autonomía respecto de Estados Unidos".
"Eso, evidentemente, que es algo que representa un quiebre respecto de lo que se venía haciendo en materia de política exterior en las últimas décadas del país. No es posible que un embajador se tome, que sean licencias y que sean libertades bajo la mirada cómplice y errática del gobierno", cerró.