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¿Podría ocurrir en Chile? Las lecciones, similitudes y diferencias de la riada en Nepal y el aluvión de Villa Santa Lucía de 2017

La masiva crecida en el país asiático encendió las alarmas entre los expertos, quienes hacen la comparación con el evento en la Patagonia.

29 de Agosto de 2026 | 22:30 | Por Nicolás Stevenson, Emol
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Nuwakot, Nepal, 2026/Villa Santa Lucía, Chile, 2017.

EFE/EL MErcurio
Hasta el momento, las autoridades cifran en 676 los fallecidos entre Nepal y el Tíbet luego de la riada que este miércoles arrasó por completo pequeños pueblos, embalses, puentes e infraestructuras clave, mientras que cerca de 3.000 personas continúan desaparecidas.

La emergencia se desencadenó en el distrito de Rasuwa tras una masiva y repentina crecida en la cuenca del río Bhote Koshi, originada en la zona tibetana. El fuerte flujo de agua, barro y escombros descendió a gran velocidad hacia territorio nepalí, destruyendo a su paso localidades fronterizas completas como Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesla, y dejando aisladas a miles de personas en valles de difícil acceso.

El desastre, que día a día acumula más fallecidos en el país asiático, se ve lejano geográficamente, pero expertos advierten que Chile no debe mirar la tragedia de lejos, sino analizarla de cerca.

Esto, especialmente teniendo en cuenta que los hechos reviven el recuerdo de lo ocurrido en diciembre de 2017 en Villa Santa Lucía, en la Región de Los Lagos, cuando el colapso de un glaciar producto de intensas lluvias desencadenó un masivo aluvión que dejó 21 muertos.

Ambos episodios, separados por miles de kilómetros, comparten dinámicas similares que encienden las alarmas de los expertos sobre los riesgos que enfrentan las zonas cordilleranas de nuestro país frente al cambio climático.

El factor común: Hielo inestable y nulo tiempo de reacción


En conversación con Emol, el académico de la USACH y doctor en geología, Ayaz Alam—quien nació y creció en Bettiah, India, a pasos de la frontera con Nepal— describió las diferencias y similitudes entre los dos eventos, enfatizando en que la raíz es la misma.

"El mecanismo físico de fondo es el mismo; es decir, hielo de montaña que colapsa y se transforma en un flujo destructivo de barro, rocas y escombros. En Nepal, un enorme bloque de un glaciar se desprendió desde unos 5.200 metros de altura y cayó hasta un valle por unos 1.200 metros, arrastrados rocas y escombros, transformándose en una masa embravecida de escombros que fue recogiendo rocas, sedimentos y árboles a su paso mientras bajaba por el cañón", explica Alam.

El geólogo añade que "en Villa Santa Lucía, el patrón fue análogo. Una pared de roca se deslizó sobre un glaciar cubierto en retroceso, generando un aluvión que fluyó a una velocidad promedio estimada de 72 km/h".

En esa línea, el experto advierte sobre el riesgo para Chile: "En ambos casos hablamos de remociones en masa de alta montaña; es decir, terreno inestable, hielo en retroceso y gravedad, que producen un flujo repentino, veloz y con enorme poder destructivo, capaz de arrasar poblados enteros con poco o ningún aviso. Y en ambos casos el trasfondo estructural es el mismo. En el contexto actual de cambio climático urge comprender la relación entre el retroceso de los glaciares y el posible incremento de estos eventos".

Por su parte, Felipe Ochoa, académico del Departamento de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, coincide en que una de las principales similitudes "es que ambos corresponden a procesos encadenados de alta montaña, en ambientes con influencia glaciar".

"El fenómeno comienza en un punto y, durante el descenso, arrastra agua, sedimentos, hielo, vegetación y roca, aumentando su volumen y capacidad destructiva. En ambos casos, el origen de la amenaza se encuentra muchos kilómetros aguas arriba del lugar donde finalmente ocurre el desastre", enfatiza Ochoa.

¿Qué diferencias hay? Además de la escala, Alam sostiene que el detonante del evento es una de las principales a tener en cuenta. Sobre el desastre en el Himalaya, explica que "no hubo un terremoto que gatillara el colapso, sino que fue el propio colapso del glaciar el que generó las ondas sísmicas", al desprenderse un frente de 610 metros.

En cambio, para el caso chileno de 2017, detalla que "el detonante principal fueron las intensas lluvias caídas los días 15 y 16 de diciembre, que alcanzaron 122 milímetros en 24 horas".

"El fenómeno comienza en un punto y, durante el descenso, arrastra agua, sedimentos, hielo, vegetación y roca, aumentando su volumen y capacidad destructiva. En ambos casos, el origen de la amenaza se encuentra muchos kilómetros aguas arriba del lugar donde finalmente ocurre el desastre"

Felipe Ochoa, académico de la Universidad de Chile
A esto se suma la naturaleza de las masas de hielo involucradas en cada territorio. Según el geólogo, "Nepal tiene glaciares de gran envergadura y lagos glaciares extensos formados por deshielo acumulado durante décadas", mientras que en la zona del aluvión en la Patagonia se encuentran "remanentes de hielo mucho más pequeños y fragmentados, lo que en parte explica por qué el volumen y el alcance del desastre fueron menores".

Ochoa coincide al sostener que "ambos fenómenos son comparables, pero no necesariamente responden a las mismas causas".

"En Villa Santa Lucía falló una ladera rocosa en un ambiente afectado por el retroceso de glaciares. Nuestros estudios muestran que la pérdida progresiva del hielo modificó las condiciones de estabilidad de la ladera. En las horas previas al desastre ocurrió además una tormenta intensa y algo cálida, con una isoterma cero elevada. En Nepal la investigación recién empieza. El USGS habla de un colapso glaciar. Todavía falta entender por qué ocurrió y qué rol tuvieron el hielo, el agua, la temperatura y las condiciones de la montaña", enfatiza.

Las zonas de Chile más expuestas a tener en consideración


De acuerdo con Alam, con la información disponible, se pueden distinguir tres focos de atención.

"Primero, la Patagonia chilena (Aysén y Magallanes, y parte de Los Lagos). Es la zona que los estudios internacionales marcan explícitamente como de mayor riesgo por GLOF, que incluyen los sectores de Perú, Bolivia, Argentina y una importante extensión de la Patagonia chilena figuran entre las zonas con mayor nivel de peligro. Ahí se ubican los Campos de Hielo Norte y Sur, con múltiples lagos glaciares. Villa Santa Lucía, en Chaitén, es precisamente parte de esta macrozona", afirma.

En segundo lugar, "la zona central (RM, Valparaíso, O'Higgins). Aunque con volúmenes de hielo mucho menores, WWF Chile advirtió que glaciares en retroceso acelerado que forman lagunas cada vez más grandes e inestables también ha sido identificado en Chile, incluso en la zona central, justo donde vive la mayor densidad de población del país y hay ciudades y asentamientos en quebradas precordilleranas".

"El riesgo 'tipo Nepal' (colapso de hielo o lago glaciar) se concentra en la Patagonia; el riesgo 'tipo Villa Santa Lucía (lluvia intensa más terreno inestable, con o sin hielo de por medio) es mucho más disperso a lo largo de todo Chile, desde Atacama hasta Magallanes"

Ayaz Alam, académico de la USACH y doctor en geología
Por último, "zonas de remoción en masa 'clásica' (sin glaciar de por medio). SENAPRED y SERNAGEOMIN mantienen, de forma recurrente durante este invierno-primavera 2026, alertas tempranas preventivas por alta probabilidad de aluviones y derrumbes en cordillera, precordillera y cordillera de la costa de regiones como Atacama, Biobío y Los Ríos, especialmente en sectores previamente quemados por incendios forestales, donde el suelo pierde capacidad de retener agua".

El experto, a modo de síntesis, señala que "el riesgo 'tipo Nepal' (colapso de hielo o lago glaciar) se concentra en la Patagonia; el riesgo 'tipo Villa Santa Lucía' (lluvia intensa más terreno inestable, con o sin hielo de por medio) es mucho más disperso a lo largo de todo Chile, desde Atacama hasta Magallanes".

Por su parte, Ochoa agrega que un factor importante "es identificar dónde coinciden las condiciones capaces de generar eventos como estos, que potencialmente tengan una trayectoria que permita que se propague grandes distancias, y que se encuentra con personas o infraestructura expuestas en su recorrido".

Anticipación como principal desafío


Respecto a la anticipación de estos desastres, Alam enfatiza que "es, honestamente, uno de los mayores desafíos". "Estos flujos se generan y se desplazan en minutos, en zonas remotas y de difícil acceso, muchas veces sin lluvia visible en el momento exacto del colapso", afirma.

El geólogo explica que la principal vulnerabilidad se encuentra en la alta cordillera: "El punto débil sigue siendo el mismo que en Nepal. Detectar el evento puntual, en el instante exacto en que un glaciar o una ladera colapsa, en una cordillera extensa, poco poblada y con escasa instrumentación in situ", advierte. Por ello, concluye que la brecha "no es solo tecnológica sino de inventario y vigilancia sistemática de los propios lagos y remanentes de hielo en zonas de riesgo, algo que en Chile aún está en desarrollo".

"Lo que sí podemos hacer es identificar mejor las zonas peligrosas, monitorear sus cambios y detectar rápidamente un evento cuando comienza. Para eso existen imágenes satelitales, radares, cámaras, estaciones meteorológicas, sensores de deformación, estaciones sísmicas y monitoreo de cauces, entre otras herramientas", enfatiza Ochoa.

Y agrega: "El desafío es conectar esas herramientas. Un sistema de alerta temprana funciona cuando la información llega en tiempo real y existen criterios de acción previamente definidos que permiten tomar rápidamente una decisión, para informar, y así la población sepa qué debe hacer. También importa dónde está ubicada la población. Inmediatamente aguas abajo de una ladera, el tiempo de reacción puede ser muy corto. Una localidad situada varios kilómetros más abajo, en cambio, puede disponer de una ventana de varios minutos o más para reaccionar".

"No necesitamos saber exactamente a qué hora va a caer una montaña. Necesitamos saber cuáles debemos vigilar, detectar rápidamente cuando algo comienza a ocurrir, pero por sobre todo tener preparado de antemano el plan de acción", cierra.
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