"Esta es la última esperanza", advirtió Adriana Aguilar, vocera del Bloque Productivo de la Provincia de Última Esperanza, Región de Magallanes, ante la comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputados, que analizaba un problema que tiene en jaque a la zona. En 2016, y ante el imán de Torres del Paine, las aerolíneas chilenas comenzaron a volar directamente al aeródromo Teniente Julio Gallardo de Puerto Natales, lo que ahorra al menos tres horas de viaje por tierra respecto de tomar un avión hasta Punta Arenas. La pista de aterrizaje, no obstante, parece haber pagado un alto precio. El aumento del tráfico aéreo de Latam, Sky y Jetsmart, el arribo de aviones A320 y A321 —más grandes y pesados que los Boeing 737—, la falta de conservación mayor del Ministerio de Obras Públicas y el clima extremo de la zona la tienen hoy en un estado "malo", según el Índice de Condición del Pavimento, y con 14 tipos distintos de baches, entre ellos "piel de cocodrilo", un patrón de fisuras o grietas interconectadas que se asemeja a las escamas de esos grandes reptiles.