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"Revisión" de neutralidad de Trump por Malvinas: Las señales a Londres y Argentina y qué debe observar Chile

Expertos señalan que modificaciones entre Argentina, Reino Unido y EE.UU. en torno al Atlántico Sur pueden tener repercusiones indirectas sobre el entorno estratégico chileno.

02 de Septiembre de 2026 | 10:54 | Por Daniela Toro, Emol.
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Presidente de EE.UU., Donald Trump; Islas Malvinas.

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La apertura del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a "revisar" la posición de neutralidad de ese país sobre la soberanía de las Islas Malvinas -presuntamente para presionar a Londres a que aumente su gasto militar- ha generado diversas reacciones, especialmente de los países involucrados, Argentina y Reino Unido, sin embargo, hay expertos que también miran las implicancias para Chile.

"Ayer pasó algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos", dijo este martes el Presidente Javier Milei en diálogo con radio El Observador, en referencia a los dichos de Trump.

En tanto, el medio La Nación subrayó que en caso de que la Casa Blanca revise su postura, "la Argentina sumaría un aliado de enorme peso político para su histórico reclamo sobre las islas. Además, supondría un fuerte revés para las relaciones de Washington con Londres, que estuvieron bajo tensión en el último tiempo".

Por su parte, desde el Gobierno Británico, el vocero Tom Wells salió a subrayar que "Las Islas Falkland son británicas y tienen derecho a determinar su propio futuro. Los isleños han expresado su deseo de seguir siendo un territorio británico de ultramar, y nuestro compromiso con ellos es inquebrantable".

La señal de Trump


¿Cuáles serían las intenciones de Trump en torno a este tema? En conversación con Emol, expertos plantean que hay que monitorear las acciones, puesto que el Presidente de Estados Unidos suele tener intervenciones llamativas, pero para luego observar cómo se mueve el tablero.

Para Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, hay varias aristas a revisar. Por un lado, plantea que Trump está intentando "presionar la respuesta de Londres, que ha tenido una postura muy autónoma, particularmente en el conflicto del Estrecho de Ormuz, también respecto a la Isla Diego García, y en esta ocasión, más cerca del 5% de aumento del presupuesto de Defensa".

En ese sentido, enfatiza que "es un cambio bien importante, pero hay que tomarlo con cuidado, porque el presidente Trump muchas veces está enviando algunos globos sonda para ver cómo se mueven otras jugadores para después tomar una decisión".

Respecto al gobierno de Milei, el experto plantea que ese país ha interpetado el asunto "como una prueba evidente de un de un giro favorable a Argentina", y hoy en día, ese país "se ha convertido en un socio predilecto para Trump, y tiene un lugar privilegiado", pero "otra cosa ha sido el aliado histórico que ha sido Gran Bretaña".

En definitiva, para el experto el tema hay que seguirlo con atención, y ver "si es más bien una maniobra para avizorar cómo se sigue conduciendo Londres, o si realmente implica un giro copernicano, que es reemplazar ya no una alianza dentro de América Latina, sino que un aliado histórico".

Por su parte, Francisco Ocaranza, Analista Internacional de la UBO, hace hincapié en que Trump también señaló que "él revisa sus posiciones" y, por el momento, no existe una decisión que indique que Washington vaya a abandonar su tradicional posición de neutralidad.

"Esta distinción es fundamental, porque modificar una posición diplomática es muy diferente a reconocer jurídicamente la soberanía argentina sobre las islas", subraya el experto.

En ese sentido, recuerda que Estados Unidos ha mantenido históricamente una posición de cautela respecto de la disputa argentino-británica, particularmente desde la guerra de 1982, reconociendo la administración británica efectiva de las islas, pero evitando adoptar una posición definitiva respecto de la titularidad de la soberanía. "Por ello, las palabras de Trump deben interpretarse, por ahora, como la apertura de una posibilidad política y no como un cambio de la posición jurídica estadounidense", enfatizó.

No obstante, en Línea con Aranda, Ocaranza tampoco descarta que lo señalado por Trump sea un instrumento de presión sobre Londres, especialmente en el marco de las discusiones sobre el gasto militar de los aliados.

"Este punto descarta que Trump se encuentre adoptando, simplemente, lo que podría denominarse una posición abiertamente proargentina. Una interpretación más rigurosa es que Trump está introduciendo la cuestión Malvinas en su relación estratégica con el Reino Unido, y que esa decisión produce, como consecuencia indirecta, un beneficio diplomático para Argentina", subrayó.

Implicancias para Chile


Las posibles interpretaciones de Argentina como un "espaldarazo" de EE.UU., independiente de las razones de fondo que pueda tener Trump, también tienen implicancias para Chile.

Hace pocas semanas se desató la tensión por el Estrecho de Magallanes, luego que el jefe de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Valverde, afirmara que el paso formaba parte de la soberanía argentina, lo que activó una nota de protesta de la Cancillería de Chile.

Si bien Argentina salió a afirmar el respeto a los tratados de 1881 y 1984, la molestia del Gobierno de Chile también se dio por la frecuencia con que este tipo de declaraciones han ocurrido. En abril hubo una tensión similar, cuando se conoció que en enero el jefe del Servicio de Hidrografía Naval de Argentina, contraalmirante Hernán Montero, había señalado que "la boca de Magallanes es argentina".

Para Aranda, Chile debe estar atento tanto al estado de las relaciones con Londres y Buenos Aires por el estatus de las Malvinas, pero "tiene que estar muy atento a si continúan los desplantes de altos uniformados argentinos después de los episodios que hemos tenido con el contraalmirante Montero y el general Valverde. Si esto se repitiera, me parece que constituiría una evidencia de que Estados Unidos está permitiendo que Argentina o altos uniformados de ese país opinen sobre temas que están tratados, acordados y comprometidos".

Ocaranza subraya, por su parte, que para Chile, la declaración de Trump adquiere una relevancia que excede ampliamente la cuestión específica de las Malvinas, "porque se produce en un momento en que el extremo austral sudamericano está experimentando una creciente valorización geopolítica".

"La cuestión debería analizarse como un espacio estratégico integrado por las Malvinas, el Atlántico Sur, el Estrecho de Magallanes, el Paso de Drake y la Antártica. Esto resulta especialmente importante porque, durante agosto, Chile y Argentina protagonizaron una nueva tensión diplomática a raíz de declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, quien al referirse a la necesidad de fortalecer la presencia argentina en el extremo austral incluyó expresamente a Magallanes y el paso Drake, dentro de un discurso asociado a la soberanía y al carácter estratégico de estos espacios", recapituló el académico.

Qué debe observar Chile


"Para Chile este episodio debe ser observado con atención, pero sin sobredimensionarlo", subraya el académico de la UBO, pues si bien existen los tratados y ambos países han confirmado la vigencia de esos instrumentos, "el problema se encuentra actualmente más en el terreno de las declaraciones políticas, la percepción estratégica y la construcción de discursos de soberanía que en la existencia de una nueva disputa jurídica formal".

"Lo que Chile debería observar, no es solamente si Washington modifica su posición sobre las Malvinas, sino qué consecuencias estratégicas puede generar esa modificación en el conjunto del sistema austral".

Francisco Ocaranza, Académico UBO
De todos modos, añade, Chile debería prestar especial atención a la evolución de esta retórica "porque el Estrecho de Magallanes posee una importancia estratégica creciente al constituir una vía natural de comunicación entre los océanos Atlántico y Pacífico, que adquiere mayor relevancia en un contexto internacional marcado por la necesidad de contar con rutas marítimas alternativas y seguras, frente a algunas como el Canal de Panamá".

"A ello se agrega que el extremo austral constituye uno de los principales espacios de conexión logística con la Antártica. En consecuencia, cualquier modificación sustantiva en las relaciones entre Argentina, Reino Unido y Estados Unidos en torno al Atlántico Sur puede tener repercusiones indirectas sobre el entorno estratégico chileno", destaca Ocaranza.

En definitiva, "lo que Chile debería observar, no es solamente si Washington modifica su posición sobre las Malvinas, sino qué consecuencias estratégicas puede generar esa modificación en el conjunto del sistema austral".

"En particular, debería prestar atención a si Estados Unidos incrementa su cooperación con Argentina en el Atlántico Sur, si Argentina transforma su actual discurso sobre Magallanes y el paso de Drake en iniciativas diplomáticas concretas, si se produce una mayor presencia británica en el Atlántico Sur, y si las cuestiones relativas a Malvinas comienzan a vincularse explícitamente con la Antártica", subrayó.

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