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Estrecho de Magallanes, decreto 457 y nuevos cruces: La semana que volvió a tensionar la relación entre Chile y Argentina

La controversia escaló durante los últimos días y obligó a ambos gobiernos a abordar sus diferencias sobre soberanía y proyección marítima.

05 de Septiembre de 2026 | 21:00 | Por Gabriela Valdés, Emol
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ATON Chile/ La Segunda.
Una semana marcada por declaraciones cruzadas, gestiones diplomáticas, señales militares y una reunión bilateral entre los Presidentes José Antonio Kast y Javier Milei volvió a tensionar la relación entre Chile y Argentina, esta vez con el Estrecho de Magallanes como uno de los principales focos de la agenda.

La controversia se arrastraba desde fines de agosto, cuando el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, incluyó a Magallanes dentro de una referencia a la soberanía de su país.

En una entrevista, el uniformado sostuvo que "Magallanes, el sur, el (Pasaje de) Drake, todo eso es soberanía" y planteó que se debía mantener presencia en la zona por tratarse de una "llave bioceánica".

Los dichos generaron una rápida reacción desde Santiago. Desde la Cancillería chilena recalcaron que "la soberanía de Chile en el Estrecho de Magallanes es indiscutible y se funda en los tratados de 1881 y de 1984". Parlamentarios de las comisiones de Relaciones Exteriores y Defensa también exigieron explicaciones y una respuesta diplomática.

El senador Iván Moreira (UDI), por ejemplo, calificó las declaraciones como "gravísimas" y pidió una "rectificación clara".

El diputado Alejandro Riquelme (Republicanos), representante de Magallanes, también rechazó las declaraciones y sostuvo que "esto es territorio chileno y todos quienes habitamos esta región somos chilenos". A su vez, el diputado Omar Sabat (UDI) planteó que "con la soberanía de Chile no se juega" y que la integridad territorial "no se negocia ni se relativiza".

En paralelo, el episodio volvió a poner sobre la mesa un antecedente que permanecía pendiente desde 2021: el decreto argentino 457, dictado durante el gobierno de Alberto Fernández, que plantea al Estrecho de Magallanes como un "espacio compartido" y habla de avanzar en su "exploración, estudio y control conjunto". El Gobierno de Chile había cuestionado desde entonces esa formulación y esperaba que Buenos Aires corrigiera el documento.

El martes, el ministro de Defensa, Fernando Barros, reveló que las conversaciones con Argentina habían avanzado y que el texto para modificar el decreto se encontraba preparado para la firma de Milei.

"De un compromiso hemos pasado a un texto que se nos dice que está para la firma del Presidente Milei", afirmó, agregando que su par argentino, Carlos Presti, le había pedido "paciencia" y que, según las autoridades trasandinas, "no había discusión" respecto de la soberanía chilena sobre el Estrecho.

Ese mismo día, el canciller Francisco Pérez Mackenna entregó más antecedentes y aseguró que el texto estaba listo desde marzo, cuando realizó su primer viaje a Argentina como ministro. Según relató, el entonces canciller argentino le confirmó que el documento se encontraba preparado para la firma presidencial.

"Nosotros, cada vez que hemos tenido oportunidad de conversarlo con nuestra contraparte argentina, le hemos recordado que eso está pendiente", sostuvo.

En medio de esa discusión, el Presidente Kast viajó a la Región de Magallanes. La visita contempló actividades junto a las Fuerzas Armadas y ejercicios militares en la zona, y fue interpretada también como una señal política frente a las declaraciones provenientes de Argentina. Parlamentarios de la región habían planteado que esperaban que el Mandatario entregara "un concreto mensaje de soberanía".

El diputado Riquelme sostuvo entonces que la visita debía ser "una señal concreta de respaldo no solo a nuestras Fuerzas Armadas y de presencia efectiva del Estado" y enfatizó que "el Magallanes y su estrecho es territorio chileno y que su soberanía no admite interpretaciones ambiguas". El diputado Carlos Bianchi (IND-PPD), en tanto, planteó que la señal presidencial era importante, pero advirtió que "aquí lo que falta es un gesto más concreto del gobierno argentino, que no lo resuelve la visita del Presidente Kast".

Desde Punta Arenas, Kast endureció su mensaje y afirmó que la soberanía sobre el Estrecho estaba zanjada. La controversia, sin embargo, continuaba abierta por la existencia del decreto 457. El Mandatario sostuvo que el tema estaba resuelto en los tratados internacionales y marcó distancia de la idea de exigir públicamente a Milei la firma de la modificación antes de su encuentro.

En paralelo, desde Argentina surgió una señal que apuntó en sentido contrario a las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea. El jefe del Estado Mayor General de la Armada argentina, almirante Juan Carlos Romay, reconoció expresamente la soberanía chilena sobre el Estrecho. Al referirse a los pasos bioceánicos del extremo sur, afirmó que el Estrecho de Magallanes "pertenece a Chile".

Bilateral entre Kast y Milei


El jueves llegó el momento más esperado de la semana: la visita de Milei a La Moneda y su reunión bilateral con Kast. Se trató de la tercera cita oficial entre ambos mandatarios durante este año y de la primera vez que el Presidente argentino visitaba la sede de Gobierno desde que asumió en 2023. La reunión se extendió por poco más de media hora y no hubo una declaración conjunta inmediatamente después.

Durante el ingreso de Milei a La Moneda, el Mandatario argentino fue consultado directamente por la soberanía del Estrecho y por si firmaría la actualización del decreto 457, pero no respondió. Según los antecedentes conocidos posteriormente, la conversación abordó el Estrecho de Magallanes, el caso de Galvarino Apablaza, materias de seguridad y cooperación minera.

Horas después, sin embargo, ambos gobiernos difundieron un comunicado conjunto que buscó establecer un punto de cierre respecto de la controversia. Kast y Milei señalaron que coincidían en la "total soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes" y reafirmaron la vigencia del Tratado de Límites de 1881 y del Tratado de Paz y Amistad de 1984, los que calificaron como plenamente vigentes y definitivos.

El documento también incluyó una señal relevante para Buenos Aires: Kast ratificó el respaldo chileno a los "legítimos derechos de soberanía" de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, además de apoyar la reanudación de negociaciones entre Argentina y Reino Unido para buscar una solución pacífica a la disputa. A su vez, Milei agradeció el respaldo chileno.

El comunicado incorporó además otros asuntos de la relación bilateral. Chile valoró el compromiso argentino para avanzar en la detención y extradición de Galvarino Apablaza, prófugo acusado del asesinato del senador Jaime Guzmán.

En materia de seguridad, ambos gobiernos coincidieron en que el crimen organizado transnacional, el narcotráfico y el terrorismo constituyen amenazas comunes que requieren respuestas coordinadas. También destacaron el trabajo desarrollado en materia minera, comercial y de cooperación entre ambos países.

Al día siguiente, el canciller Pérez Mackenna confirmó que Kast sí había planteado directamente a Milei la necesidad de modificar el decreto 457. Según explicó, la respuesta del Presidente argentino fue que "van a hacerlo" y que "no hay ningún problema en hacerlo".

El ministro, eso sí, precisó que no existía un compromiso para que la firma ocurriera durante la visita. "Lo que sabemos es que tenemos el compromiso de Argentina de firmar cuando se modifique esto", señaló.

Críticas de Milei a la oposición


Pero la tensión no terminó allí. El mismo jueves, durante su participación en el Foro de Madrid, Milei realizó duras críticas a sectores de la izquierda chilena y cuestionó la interpretación del período posterior al golpe de Estado de 1973.

Sus declaraciones generaron una fuerte reacción de la oposición, que pidió al Gobierno de Kast condenar sus dichos. El Partido Socialista, por ejemplo, acusó al Mandatario argentino de "insultar al Presidente Salvador Allende, celebrar su derrocamiento y agraviar la memoria de miles de chilenas y chilenos que fueron víctimas de la dictadura".

Desde La Moneda, el canciller optó por no entrar en esa controversia. Consultado por las declaraciones de Milei, señaló: "No voy a opinar sobre declaraciones que se hagan en otro foro, y la verdad que menos del Presidente Milei". En cambio, puso el foco en los acuerdos alcanzados durante la bilateral y en la vigencia de los tratados que establecen la soberanía chilena sobre el Estrecho.

Y cuando parecía que el encuentro entre ambos mandatarios había permitido encauzar la controversia, una nueva declaración desde Buenos Aires volvió a instalar el tema.

Horas después de la reunión en La Moneda, el canciller argentino Pablo Quirno afirmó que "Argentina es un país bicontinental, bioceánico", al abordar el proyecto para construir una Base Naval Integrada en Ushuaia. El ministro agregó que Argentina debe "fortalecer su presencia en el Atlántico Sur porque es el camino a la Antártida".

La frase generó nuevas reacciones entre parlamentarios chilenos, precisamente por el momento en que fue pronunciada: apenas horas después de que Kast y Milei hubieran reafirmado en un documento conjunto la soberanía chilena sobre el Estrecho.

Los parlamentarios, tanto de oposición como de oficialismo, se mostraron alertados por las declaraciones y piden "firmeza" por parte del Ejecutivo.