A diez meses de que una máquina tragamonedas del Casino de Viña del Mar le informara un premio millonario y que este le fuera negado por el recinto, Lilian Tumani presentó una querella infraccional y una demanda por indemnización de perjuicios contra la empresa Enjoy.
La acción judicial, presentada ante el Tercer Juzgado de Policía Local de Viña del Mar, busca que la compañía pague una indemnización que supera los $4.670 millones —considerando el premio de $3.816 millones reajustado al IPC— y otros $750 millones por concepto de daño moral, consignó El Mercurio de Valparaíso.
Además, la demandante formula una serie de cuestionamientos respecto de la actuación de Enjoy y una eventual "manipulación" de la máquina tragamonedas.
De acuerdo a la acción judicial, los hechos se remontan a la tarde del 11 de noviembre de 2025, cuando pasadas las 14:00 horas, Tumani se encontraba jugando en la máquina tragamonedas N°25.316 del Salón Open del recinto cuando el equipo informó que había obtenido un premio de $3.816.219.496.
La clienta aseguró que inicialmente una supervisora la felicitó, pero que minutos después se le comunicó que el dinero no sería pagado debido a un "error de software", por lo que personal del casino procedió a abrir e intervenir el equipo.
El libelo relata que "llegó una tercera persona, quien se identificó como jefe técnico de máquinas, continuó con la manipulación de la tragamonedas y extrajo un elemento de su interior, luego de desatornillarlo, que reemplazó por otro que colocó en su lugar, procediendo a atornillarlo".
Tras ello, el equipo fue reiniciado, pasando a exhibir un monto distinto del premio, de solo $1.888.481.589. Luego, la máquina fue apagada y el jefe técnico se retiró.
De acuerdo al citado medio, la versión del casino es que "el comportamiento de la máquina se asociaba a un error en el software", desestimando el pago.
Por su parte, la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ) investigó el episodio y el pasado 12 de agosto concluyó que no fue posible establecer la existencia de un premio válidamente obtenido, debido a un error o funcionamiento anormal del equipo.
La defensa de Tumani alega que que la normativa de la SCJ establece que las máquinas tragamonedas deben funcionar "en perfecto estado en todo momento" y que si una máquina no opera correctamente, no debe ser puesta a disposición del público.
"Resulta impresentable señalar que una máquina tragamonedas con errores o fallas se encuentra perfectamente operativo para recibir dinero, pero no para pagarlo cuando el jugador ha ganado un premio (...) Cuando la casa gana, el resultado vale, pero cuando la casa pierde, ocurre un error de la máquina", cuestiona el libelo.
El Mercurio de Valparaíso solicitó una declaración del Casino Enjoy de Viña del Mar tras conocerse la demanda, pero la empresa declinó dar declaraciones.