
"El patriotismo es un vínculo afectivo con la patria, entendida como la comunidad que reconocemos como propia, donde se encuentran nuestra memoria y afectos. Amar la patria es sentirse perteneciente a una comunidad histórica que no es una realidad inmóvil, sino que se va construyendo en el tiempo. Ernst Renan en su texto "¿Qué es una nación?" de 1882 escribió que "el himno abreviado de toda patria" es que: "Somos lo que ustedes fueron, y seremos lo que ustedes son”, dando a entender que la patria es también un proyecto hacia el futuro y una responsabilidad respecto de él".

"El patriotismo es velar por la identidad e intereses nacionales, por la soberanía, haciéndolo con serenidad y firmeza, no como instrumento de división política sino a favor de la unidad nacional. El patriotismo debe sustentar un proyecto de desarrollo nacional de futuro. Quienes hemos defendido exitosamente la soberanía nacional, sabemos lo que es el patriotismo".

"El patriotismo de verdad es amar profundamente a Chile y a su gente, toda su gente. Es reconocer que nos amarra un vínculo indisoluble capaz de traspasar el tiempo: un lazo que entrelaza pasado, presente y futuro. Y ninguna diferencia está sobre eso, porque la patria incluye también al adversario, al que nos cae bien y al que no. Un patriota siente orgullo de ser chileno. Valora nuestra cultura mestiza de cinco siglos y sus raíces tan diversas como antiguas. Aprecia una historia plagada de gestas, de héroes y de lecciones. Y actúa pensando en Chile, en sus intereses ante el mundo, en su soberanía y en la libertad de su pueblo".

"Para mí, septiembre es chilenidad, empanadas y vino tinto, muy especialmente cueca, pero sobre todo es tiempo de calzar con un cierto concepto de chilenidad: un Chile para todos y todas, justo, fraterno y sin exclusiones. También creo que septiembre es respeto y memoria, es tolerancia y Derechos Humanos".

"El patriotismo es el amor por la tierra de los antecesores de uno. Es decir, por el terruño: el conjunto de elementos culturales, climáticos y geográficos que le dan carácter a un lugar. En su buen sentido, el patriotismo es una forma de humildad, pues reconoce que el individuo es parte de una tradición, que lo une a un lugar en el mundo y a sus vivos, sus muertos y los que vendrán a habitarlo. Se ama lo recibido porque es un regalo de quienes nos precedieron, y nuestro deber es cuidarlo para también regalarlo. El patriotismo debe entenderse siempre desde la lógica del don. Ese es su lenguaje".

"El patriotismo es amor por nuestra cultura, amor por nuestro presente y amor por el futuro que podemos construir en conjunto. Es reconocernos como parte de una misma identidad".

"Siempre he desconfiado de la palabra 'patriotismo', y ni qué decir de quienes van por la vida acusando de 'antipatriota' a cualquiera que piense distinto. 'Patriotismo' suele confundirse también con simples y a veces muy rústicas muestras de lo que se considera 'folklore nacional', como el rodeo, el juego de la rana, las carreras a la chilena, el palo encebado, las pruebas de ensacados, el emboque, o los goles que un grupo musical deja caer sobre una caja de fruta vacía. Puedo hasta cantar 'Para mi tristeza, Violeta azul…', pero nunca lo haría vociferando '¡Me gusta el vino!' Todos tenemos un sentido de la nacionalidad, en mi caso más bien débil, pero que ligo a los paisajes y al arte antes que a los episodios de guerra. De nuestro escudo nacional prefiero la figura del pacífico huemul a la del avieso cóndor. Me gusta mi país, y mucho, tanto que haber nacido en nuestra zona central hizo de mí un sedentario. Nunca viviría fuera de Chile".

"El patriotismo es amor: el amor por lo que fuimos, por lo que somos y por la esperanza de lo que podemos llegar a ser. Ese amor se expresa en nuestros símbolos, nuestras figuras históricas, tradiciones y en todo aquello que reconocemos como parte de nuestra identidad chilena. Pero todo amor puede deformarse. El chauvinismo y lo patriotero convierten el afecto patriótico en una mirada dogmática y excluyente; que idealiza el pasado y desconfía de toda mirada distinta. El verdadero patriota, en cambio, ama a su país sin ser ciego a sus carencias. Cuida aquello que nos une como hijos de la buena tierra chilena, pero entiende que Chile es una obra siempre inacabada, construida entre todos y, por lo mismo, abierta a la crítica pero con fe en el porvenir".

"Como todo concepto cargado de historia, la idea de patriotismo ha ido evolucionado en el tiempo. Desde la entrega casi absoluta que demandaba de los ciudadanos en la antigüedad; pasando por la fidelidad más localizada de la Edad Media; continuando con la construcción de una ciudadanía homogénea (en la era del estado-nación); y concluyendo en la situación actual, en que la palabra evoca significados diversos, desde un vínculo con la tierra y la cultura propias, a la idea de un "pacto entre generaciones" (Burke), o el "patriotismo constitucional" (Habermas), en una era en que la pertenencia a la patria no depende de los atributos étnicos, religiosos o lingüísticos de quienes la conforman". "Lo que parece ser un continuo milenario, sin embargo, es la relación entre patria y exilio (destierro u ostracismo), lo que sugiere que, más allá de las vicisitudes del concepto a través de los siglos, el patriotismo es propio de la condición humana. En suma, puede que haya mucha disputa acerca de lo que significa la patria, pero todos entienden lo que representa perderla".